MISCELÁNEA 6/10/2026

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.

ÍNDICE
1. Roberts sobre la economía brasileña.
2. Entrevista a Rodrigo Nunes sobre el bolsonarismo.
3. Crisis capitalista y extrema derecha.
4. Paripé canadiense.
5. Las mal llamadas «fraternidades».
6. La Comuna de Madrid y la izquierda zombi.
7. Wolff y Hudson.
8. Panafricanismo, hoy.
9. Resumen de la guerra en Irán, 5 de octubre.

1. Roberts sobre la economía brasileña.

Este domingo hubo elecciones en Brasil -con resultados desastrosos- y, como siempre, Michael Roberts hizo el día antes un análisis de la situación económica del país. Por cierto, si gana Bolsonaro y se va Brasil de la organización, los que queden, ¿se llamaran RICS?. Emoji

https://thenextrecession.wordpress.com/2026/10/03/brazil-four-more-years/

Brasil: ¿otros cuatro años?

Mañana se celebra la elección más importante de Sudamérica. Cerca de 159 millones de brasileños tienen derecho a votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. La votación presidencial se celebra junto con las elecciones para gobernadores estatales, diputados federales y el Congreso Nacional.

Brasil representa aproximadamente el 31 % del producto interior bruto (PIB) total de América Latina y el Caribe, y es miembro fundador del bloque comercial Mercosur de Sudamérica, así como de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y de la Organización de los Estados Americanos.

Hay muchos candidatos en la primera vuelta, pero si ninguno obtiene el 50 % de los votos, se celebrará una segunda vuelta dentro de tres semanas entre los dos candidatos más votados. El actual presidente de «centroizquierda», Luiz Inácio «Lula» da Silva, se encuentra en una reñida contienda con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de «extrema derecha» Jair Bolsonaro. Lula lidera la mayoría de las encuestas para la primera vuelta, pero la carrera parece demasiado reñida como para pronosticar un resultado en caso de que se celebre una segunda vuelta entre ellos.

Lula aspira a un cuarto mandato presidencial a la edad de ochenta y un años. La Constitución brasileña lo permite: no impone ningún límite a la duración del mandato de una persona, siempre que no ocupe el cargo durante más de dos mandatos consecutivos. Tras su primera victoria en 2002, Lula completó dos mandatos. Su Gobierno sacó de la pobreza a millones de personas gracias a programas sociales como Bolsa Família y amplió considerablemente los sistemas educativo y sanitario de Brasil. Las transferencias monetarias condicionadas, la electrificación rural y los aumentos periódicos de las pensiones permitieron al «subproletariado» ampliar su consumo más allá de lo estrictamente necesario y estimularon las economías locales en los municipios pequeños y medianos. Lula abandonó el cargo en 2010 con un índice de aprobación del 87 %.

Pero eso ocurrió en un periodo de auge de los precios de las materias primas para las exportaciones agrícolas y energéticas brasileñas, lo que le dio a Lula cierto margen de maniobra para introducir mejoras en favor de la clase trabajadora. Tras dos mandatos, Dilma Rousseff asumió el cargo en 2010, justo cuando el auge mundial de las materias primas se agotaba y la economía brasileña entraba en recesión.

Rousseff tuvo que hacer frente a un Congreso hostil, a la corrupción endémica y a la desaceleración económica. Recurrió a políticas neoliberales en un intento por superar el descenso del crecimiento y el aumento de la deuda del sector público. Se introdujo un programa de austeridad que restringió el acceso de los trabajadores al seguro de desempleo y endureció las normas relativas a las prestaciones de la seguridad social. Los recortes en el gasto público provocaron una caída del 32 % en la inversión pública. El apoyo de la clase trabajadora se desvaneció y un Congreso hostil y favorable a las empresas logró destituirla en un «golpe de Estado blando». El Congreso nombró al presidente procapitalista Temur antes de las nuevas elecciones de 2018.

Lula estaba dispuesto a presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales de 2018, pero la investigación por corrupción «Lava Jato» («lavado de coches») dio lugar a su detención por acusaciones «falsas» de corrupción. Al quedar Lula inhabilitado para presentarse, el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro derrotó al candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad. Bolsonaro, el «Trump tropical», asumió el poder, decidido a revertir todos los logros conseguidos por la clase trabajadora bajo el mandato de Lula.

Bajo el mandato de Bolsonaro, la economía se debilitó gravemente. El crecimiento anual del PIB entre 2015 y 2022 fue, de media, de apenas un 0,3 %. Y la experiencia de la crisis provocada por la pandemia, en la que fallecieron más de 750 000 brasileños, fue tan devastadora que, salvo su base entre los cristianos evangélicos y los empresarios pequeñoburgueses, los brasileños le dieron la espalda a Bolsonaro y volvieron al Partido de los Trabajadores, reeligiendo (por un estrecho margen) a Lula. Bolsonaro se encuentra ahora en prisión por su participación en un golpe de Estado fallido y tiene prohibido presentarse a cargos políticos. Su hijo Flavio se compromete a conseguir su puesta en libertad si gana la presidencia.

Brasil experimentó importantes avances económicos y sociales durante los tres primeros años del tercer mandato de Lula. Los precios de las materias primas subieron y el crecimiento económico se aceleró, superando al de la mayoría de los países sudamericanos.

El empleo aumentó, el desempleo cayó a mínimos históricos y los salarios reales (ajustados a la inflación) aumentaron. Estas mejoras, junto con los aumentos reales del salario mínimo y la ampliación de las prestaciones sociales, permitieron reducir considerablemente los niveles de pobreza e inseguridad alimentaria. La tasa de pobreza descendió del 31,6 % en 2022 al 23,1 % en 2024 —una disminución de aproximadamente el 27 %—, mientras que la pobreza extrema se redujo en más de un 40 %. La inseguridad alimentaria grave se redujo en aproximadamente un 22 % entre 2023 y 2024. En 2025, Brasil fue eliminado del Mapa del Hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ya que el porcentaje de brasileños con desnutrición crónica descendió por debajo del 2,5 %. Sin embargo, a pesar de ello, más del 20 % de la población sigue viviendo por debajo del umbral oficial de pobreza.

Si bien a los más desfavorecidos les fue mejor durante un tiempo en el último mandato de Lula, no ocurrió lo mismo con quienes tenían empleos formales. Muchos votantes brasileños siguen preocupados por el coste de la vida. Alrededor del 33 % de los brasileños afirma que sus ingresos no aumentaron en absoluto durante el último año y el 21 % afirma que aumentaron, pero no superaron el incremento del coste de la vida, según una  encuesta de Quaest realizada en septiembre.

El Banco Central de Brasil ha mantenido los tipos de interés muy elevados, muy por encima de la inflación, para garantizar que los tenedores de bonos se beneficien. Los costes del servicio de la deuda de los hogares aumentaron del 25,8 % de los ingresos mensuales en 2023 al 28,9 % en junio de 2026. En 2024, los prestatarios que ganaban hasta el doble del salario mínimo tuvieron que destinar el 35,9 % de sus ingresos al servicio de la deuda, aproximadamente el doble del 17,8 % registrado entre quienes ganaban más de diez veces el salario mínimo.


 
En un mitin de campaña a principios de este mes, Lula afirmó: «Para ​crear empleo, la economía debe crecer, y para que la economía crezca, el Gobierno debe invertir. Y para que el Gobierno invierta, debemos poner fin a esta tontería de generar superávits fiscales y mantener ​controles fiscales estrictos. El mayor problema de deuda de Brasil es el tipo de interés que pagamos.» Sin embargo, no obliga al banco central «independiente» a bajar los tipos de interés. En su lugar, Lula quiere aumentar los impuestos a los ricos para obtener más ingresos públicos. El supuesto respaldo de Lula a un mayor gasto público también está en entredicho. Los asesores de Lula están barajando en privado recortes en la sanidad y en las prestaciones para personas mayores y personas con discapacidad. Por supuesto, Bolsonaro aboga abiertamente por recortes significativos en el gasto social y la inversión pública, junto con la privatización de los activos estatales.
La razón por la que ambos candidatos hablan en términos de austeridad es que, a pesar de la mejora del nivel de vida durante los tres primeros años del mandato de Lula, esos avances han comenzado a desvanecerse en el último año. El crecimiento económico se ha ralentizado hasta situarse por debajo del 2 % anual, y el sector manufacturero y la industria están en rápido declive.


La producción industrial cayó un 0,5 % interanual en julio y la actividad manufacturera ha entrado en terreno negativo.

Lula y Bolsonaro ofrecen visiones diferentes para la política exterior de Brasil. Lula ha acercado a Brasil a China. Ambos países  han firmado docenas de acuerdos sobre cuestiones como el comercio, la tecnología y la protección del medio ambiente.

El Gobierno de Lula ha dado prioridad a la colaboración con el Sur Global, participando activamente en el grupo BRICS y abogando por un sistema internacional más multipolar. Por el contrario, Bolsonaro desea una relación más estrecha con los Estados Unidos de Trump, la Argentina de Milei e Israel, y ha afirmado que pondría fin a la pertenencia de Brasil al BRICS.

Lula y el Partido de los Trabajadores nunca han cuestionado el dominio del capital. Al igual que Chávez en Venezuela, Lula ha intentado redistribuir la renta nacional en favor de los más desfavorecidos del país, pero solo lo consiguió cuando la economía brasileña gozaba de buena salud. Cuando la economía entró en recesión, al igual que Maduro en Venezuela o Rousseff durante su presidencia, se introdujeron medidas de austeridad.

El Partido de los Trabajadores no ha hecho nada para acabar con el dominio de las multinacionales extranjeras, los bancos y las grandes empresas sobre la economía brasileña. Puede que la pobreza se haya reducido durante el tercer mandato de Lula, pero Brasil sigue teniendo el nivel más alto de desigualdad de ingresos del mundo, solo superado por Sudáfrica.

Y el sector del capital brasileño sigue sin invertir de forma productiva.

El análisis marxista sugiere que el descenso de la rentabilidad del capital brasileño ha desempeñado un papel clave en la desaceleración de la inversión desde 2010. En 2010, el último año del segundo mandato de Lula, la tasa media de ganancia seguía siendo superior a la de principios de la década de 2000. Sin embargo, la tasa de ganancia comenzó a descender a partir de 2010 hasta alcanzar su nivel más bajo en 2015. La tasa se ha recuperado desde la pandemia, pero sigue estando por debajo del máximo alcanzado en 2006.

La realidad es que Brasil sigue siendo vulnerable a las vicisitudes del capitalismo global. Si la economía mundial entra en una nueva recesión en los próximos cuatro años, la economía brasileña se hundirá y los votantes sufrirán graves pérdidas en cuanto a ingresos y empleo. Los logros del pasado se esfumarán.

VOLVER AL INDICE

2. Entrevista a Rodrigo Nunes sobre el bolsonarismo.

Nunes, el de Ni vertical ni horizontal, ha trabajado desde entonces en el estudio de la extrema derecha brasileña. En esta entrevista, anterior a las elecciones del domingo, nos habla de su organización, composición y posible futuro.

https://www.equator.org/articles/brazil-far-right-rodrigo-nunes-lula-bolsonaro

Brasil: El futuro de la extrema derecha

Rodrigo Nunes

Entrevistado por Carlos Pérez

30 de septiembre de 2026

Los límites del «lulismo», los hijos de Bolsonaro y la nueva política de desintegración

Mientras Brasil se prepara para acudir a las urnas el 4 de octubre, las encuestas muestran que Luiz Inácio Lula da Silva, el actual presidente de 80 años, se encuentra en un reñido empate con Flávio Bolsonaro, cuyo padre sigue en prisión por conspirar para dar un golpe de Estado tras perder la presidencia en 2022.

Desde fuera, puede resultar difícil comprender cómo Lula y su Partido dos Trabalhadores (PT), que ha hecho más que ningún otro partido en la historia de Brasil por mejorar la situación de los más desfavorecidos y promulgar medidas de bienestar social, pueden verse desafiados por el heredero de Jair Bolsonaro, bajo cuyo mandato se dispararon la violencia, la desigualdad y la delincuencia en todo el país. Pero el atractivo de la extrema derecha contemporánea nunca es sencillo de entender.

Pocas figuras están mejor situadas para dar sentido a esta contienda que el filósofo político Rodrigo Nunes. Participante desde los inicios en el Foro Social Mundial, se dio a conocer como analista de los escollos y las posibilidades de la organización de izquierdas —tema de su primer libro, Ni vertical ni horizontal (2021). Desde entonces se ha convertido en uno de los críticos más incisivos del bolsonarismo, un fenómeno que sitúa en un contexto internacional más amplio en su nuevo libro, Anatomía de la desintegración: lo que Brasil revela sobre la extrema derecha global.

Carlos Pérez habló con Nunes sobre las próximas elecciones, los logros y las decepciones del tercer mandato de Lula, y las fuerzas que dieron origen al bolsonarismo y mantienen su atractivo.

Carlos Pérez: ¿Cuál es su valoración del tercer mandato de Lula? ¿En qué se diferencia el «lulismo» contemporáneo de la política que le llevó al poder hace más de dos décadas?

Rodrigo Nunes: En las elecciones de 2022, el mejor presidente de la historia de Brasil se enfrentó al peor y ganó por un margen muy estrecho. Eso le da una idea de los retos a los que se enfrentó Lula al volver al cargo. La sociedad brasileña actual es muy diferente de lo que era en 2003. El sentimiento anti-PT, e incluso específicamente anti-Lula, está muy arraigado. Por el contrario, el voto bolsonarista cuenta con un mínimo muy elevado.

Así pues, cuando Lula volvió al poder, lo hizo desde una posición mucho más débil. Políticamente, se enfrentaba a lo que suele describirse como el Congreso más de derechas de todos los tiempos. Económicamente, no contaba con nada que se asemejara al auge de las materias primas de hace veinte años, que le había permitido aumentar el gasto público en programas sociales sin subir los impuestos —una fórmula beneficiosa para todos que enriquecía a los ricos y reducía la pobreza de los pobres—.

En estas nuevas y difíciles circunstancias, su Gobierno logró dos objetivos principales, que podrían considerarse en cierta medida contradictorios. En primer lugar, impulsó una reforma fiscal que desplazó la carga tributaria hacia las rentas más altas —algo que no se ha ganado el apoyo popular, ya que sus efectos no se notarán hasta dentro de varios años—. En segundo lugar, adoptó un nuevo marco fiscal, comprometiendo al Estado a respetar límites de gasto, lo que reforzó su alianza con la clase capitalista, pero debilitó su capacidad para financiar programas sociales. André Singer y Fernando Rugitsky han descrito el resultado como «lulismo a cámara lenta». Mientras tanto, al igual que en EE. UU. bajo el mandato del presidente Biden, los indicadores macroeconómicos han mejorado, pero la gente no lo nota, porque la deuda privada se ha disparado y existe una epidemia de juego online.

Este Gobierno supuso un respiro bienvenido tras diez años de agitación institucional, pero la mera normalidad nunca iba a ser suficiente para hacer frente al atractivo social del bolsonarismo. Por eso, incluso con Jair en la cárcel, su hijo Flávio —menos competente— aún podría derrotar a uno de los líderes políticos más destacados que ha conocido el mundo desde mediados del siglo pasado.

Las encuestas muestran un empate técnico entre Lula y Flávio. ¿Qué significaría una victoria de Flávio para Brasil?

De los cuatro hijos de Jair, Flávio es el más sensato, el que mantiene un perfil más bajo y el que tiene las opiniones más tradicionalmente de derechas —en el sentido de que tiene menos paciencia para las posturas al estilo «MAGA» que sus hermanos Eduardo, Carlos y Jair Renan—. Es un político a la antigua usanza. Destaca por su habilidad para cerrar acuerdos. «Dígame cuánto quiere y lo arreglaremos». Al igual que otros políticos de la vieja escuela, se ha visto envuelto en numerosos escándalos de corrupción, incluido el de mayor envergadura que se está desarrollando en estos momentos: el caso del Banco Master, un fraude bancario de miles de millones de reales. (Uno de los responsables clave de esta trama fue el mayor donante de la campaña de Jair Bolsonaro para 2022).

Casi todos los implicados pertenecen a la derecha, pero el escándalo ha perjudicado de alguna manera más a la izquierda desde que llegó al Tribunal Supremo: cinco magistrados han sido vinculados al banquero condenado. Desde el juicio a Bolsonaro, el tribunal se ha asociado con la izquierda, aunque no es de izquierdas ni por asomo. Como siempre, el discurso anticorrupción funciona de forma selectiva.

Podemos esperar varias cosas de Flávio. La primera y más importante sería un realineamiento con EE. UU., al igual que durante la presidencia de su padre. Ha habido un intenso intercambio de mensajes entre Washington y el bando bolsonarista, en gran parte a través de Eduardo, un excongresista que abandonó su cargo y se trasladó a EE. UU., donde ha presionado a la Administración Trump, con una dedicación envidiable, para que imponga sanciones a su país de origen. En junio, una carta pública de Marco Rubio dirigida a Flávio sugería implícitamente que este último se había ofrecido a poner su equipo de transición a disposición de Washington en caso de que ganara.

A cambio del apoyo de Trump, Flávio ha manifestado su intención de ceder ante los intereses estadounidenses en ámbitos como las tierras raras, la energía y la agroindustria. Pero la intervención de Trump va más allá del ámbito económico. A principios de este año, de nuevo tras una intensa presión por parte de la derecha brasileña, Estados Unidos declaró como organizaciones terroristas a los dos mayores grupos criminales de Brasil, el PCC y el Comando Vermelho —una medida que suele utilizarse para justificar una posterior intervención política y militar, como ha ocurrido en Colombia, Ecuador y, más recientemente, en Venezuela—. El objetivo de la «guerra contra las drogas» no es combatir la delincuencia en sí misma, sino imponer los intereses de EE. UU. en la región, a menudo tomando partido entre las facciones políticas locales, así como entre las facciones criminales.

En el ámbito nacional, habrá un capitalismo aún más depredador que bajo el mandato de Jair, cuando se produjo un auge de la minería ilegal, el acaparamiento de tierras y la tala en la Amazonía; un aumento de los asesinatos de pueblos indígenas y activistas medioambientales; y una intensificación del crimen organizado: Flávio y su círculo más cercano tienen vínculos bien documentados tanto con el tráfico de drogas como con las milicias privadas, dirigidas por policías en activo o retirados, y que ahora controlan zonas enteras de Río de Janeiro.

Por lo tanto, cabe esperar que el crimen organizado penetre mucho más profundamente en la política bajo el mandato de Flávio. Esto, junto con el retroceso democrático y el ataque a la educación y los servicios públicos, hará que, en caso de que llegue al cargo, resulte difícil despojarlo del mismo. Brasil podría incluso convertirse en un Estado cuasi fallido en la próxima década.

¿Y qué cabría esperar de «Lula 4.0», si resultara reelegido? Esta es la pregunta que todos se plantean. ¿Pensará: «Maldita sea, ya que esta es mi última oportunidad, más vale que haga todo lo que pueda»? ¿O será: «Necesito consolidar mi alianza con la derecha tradicional para garantizar que la extrema derecha se mantenga al margen del poder»? Esta última vía requeriría muchas concesiones; en esencia, allanaría el camino para un sucesor aún más centrista. La inclinación natural de Lula siempre ha sido la negociación. Pero ahora está en juego su legado, y eso podría influir en sus decisiones.

Demos un paso atrás para analizar los orígenes del bolsonarismo. Algunos comentaristas afirmaron que se trataba de una reacción a las históricas protestas de junio de 2013, cuando millones de brasileños salieron a la calle para oponerse al aumento de las tarifas de autobús —un movimiento que, con el tiempo, se convirtió en un desafío aún mayor para el PT—. ¿Está de acuerdo con esta interpretación? ¿Cuál considera que es el verdadero significado de aquellas protestas, de las que fue testigo de primera mano?

Es innegable que 2013 cambió el equilibrio de fuerzas políticas. Las protestas supusieron el primer golpe real a la imagen del PT, que había gozado de una enorme popularidad durante una década. Dicho esto, los manifestantes no estaban en contra del Gobierno como tal. Más bien exigían que el PT llevara sus reformas aún más lejos. Decían: «Sí, nuestro poder adquisitivo ha aumentado; sí, se ha ampliado el acceso a la educación superior; sí, ha habido una mejora cuantitativa en nuestras vidas. Pero la situación sigue siendo mala en lo que respecta a los servicios públicos, la rendición de cuentas institucional y el acceso a la ciudad». El transporte público, su objetivo inmediato, es un buen ejemplo: es de mala calidad, caro y está controlado por mafias del sector privado.

El PT podría haberse puesto del lado de los manifestantes y haber dicho: «Hemos logrado mucho en estos primeros diez años, pero no es suficiente; ahora tenemos que llevar a cabo reformas estructurales que se deberían haber hecho hace mucho tiempo». En cambio, hizo lo contrario: para no molestar a la derecha tradicional y a los elementos de centro-derecha de su coalición política, reprimió las protestas. Y así confirmó la peor sospecha de los manifestantes: que el impulso progresista del partido se había agotado.

Al año siguiente, la investigación policial «Operación Lava Jato» reveló un escándalo de corrupción a gran escala que implicaba prácticamente a todos los principales partidos políticos. Al mismo tiempo, la repentina desaceleración del crecimiento chino —una consecuencia tardía de la crisis financiera mundial— puso fin abruptamente al auge de las materias primas. En la mente de muchas personas, ambos fenómenos se entrelazaron: si se producía una recesión económica, era porque el PT había presidido un despilfarro generalizado del dinero público durante la década anterior.

Con el PT y la oposición igualmente salpicados por esta doble crisis, la extrema derecha emergente fue la única fuerza capaz de posicionarse como heredera de la indignación de 2013.

Así pues, sí, se podría decir que las protestas de 2013 condujeron al bolsonarismo. Pero eso sería, en el mejor de los casos, una verdad a medias. De hecho, este argumento solo tiene eco en dos sectores del espectro político. Un grupo es la izquierda petista, que puede mostrarse muy poco crítica con el partido —hasta el punto de culpar a los manifestantes que salieron a la calle de haber facilitado irresponsablemente el ascenso de la extrema derecha—. El otro grupo, por supuesto, es la propia extrema derecha, que llegó a la conclusión lógica: «puesto que la izquierda acusa al pueblo de apoyarnos, de acuerdo: ¡sin duda, nos han apoyado desde el principio!». Adoptar este tipo de discurso supuso un increíble autogol por parte del PT.

¿Cuál es la base social y política del bolsonarismo?

Permítanme comenzar con una afirmación que puede parecer paradójica: no existe un vínculo necesario entre Jair Bolsonaro, el hombre, y el bolsonarismo, el movimiento político. De hecho, creo que quizá solo ha habido dos elecciones en la historia de Brasil que una figura como él podría haber ganado: la de 1960, cuando Jânio Quadros, otro candidato outsider, se presentó con un programa populista y anticorrupción, y la de 2018. Durante cinco años, el PT se había visto sacudido por la agitación política y los escándalos de corrupción, y había hecho concesión tras concesión a una derecha cada vez más envalentonada, hasta que ya no quedaba terreno de izquierdas que ceder. En el proceso, había perdido gran parte de su credibilidad institucional. Sus aliados en la derecha tradicional y el centro-derecha también quedaron desacreditados por la «Operación Lava Jato».

Esto creó una situación totalmente excepcional, que exigía un candidato totalmente excepcional. Bolsonaro simplemente se encontraba allí en el momento adecuado; aprovechó una corriente de opinión que había comenzado ya tres años antes. Su logro consistió en dotar a esa corriente de liderazgo y de una identidad.

Ahora, en cuanto a su pregunta. Desde el Brexit y la llegada de Trump, cuando el panorama político cambió de forma tan drástica, la izquierda ha respondido con dos narrativas: o bien pintamos a la extrema derecha como una revuelta de las élites sin una base popular real, o bien como una revuelta de los marginados, de una clase trabajadora traicionada por el elitismo liberal.

Ninguna de estas narrativas me convence. Más bien, creo que la extrema derecha contemporánea es un fenómeno que trasciende las clases. Una forma de entenderlo es como un movimiento que aúna a una clase marginada que ha dejado de esperar las promesas de la modernización —trabajo formal, instituciones responsables, igualdad real ante la ley— y a una élite que ya ni siquiera finge que esas promesas están sobre la mesa.

Entre ellos se encuentra el núcleo más duro de los verdaderos creyentes —no el grupo más numeroso estadísticamente, pero sí el más apasionado—, al que denomino, tomando prestada una expresión de Orwell, la «clase media-alta inferior». Se trata de personas que se encuentran a medio camino entre dos mundos: gozan de un buen nivel de vida, pero carecen de los activos o del capital social de la verdadera élite. No solo les persigue el temor a la movilidad social descendente, sino que también se sienten amenazados por cualquier pequeño avance ascendente que logren quienes están por debajo de ellos, como ocurrió durante la Marea Rosa en América Latina, cuando los pobres dejaron de ser tan pobres —empezaron a asistir a la universidad, a viajar al extranjero, etcétera—. Esto generó un sentimiento de resentimiento que fue fácilmente instrumentalizado.

El atractivo de la extrema derecha contemporánea varía en función de la perspectiva desde la que se contemple. La clase dominante considera que ofrece la forma más depredadora de capitalismo y que neutraliza todos los desafíos procedentes de las clases más bajas. La base popular se siente atraída por el discurso de la ley y el orden y por la perspectiva de una economía más desregulada que «les quite el Estado de encima», lo que les permitirá competir de forma más eficiente en el mercado. Para un grupo heterogéneo procedente de ambos bandos, también supone una oportunidad profesional: ahora se puede ganar mucho dinero como agitador de extrema derecha.

¿Cómo funciona el bolsonarismo a nivel organizativo?

El bolsonarismo, como movimiento de extrema derecha, cuenta con tres ventajas estructurales.

En primer lugar, es mucho más compatible con los intereses del capital, por lo que puede contar con el apoyo de las grandes empresas y los medios de comunicación corporativos de una forma que la izquierda nunca podría.

En segundo lugar, en lugar de cambiar la sociedad, pretende mantener las diferencias de poder existentes, e incluso intensificarlas, lo que facilita enormemente la formación de coaliciones. Cada socio tiene su propia esfera —la oligarquía terrateniente, sus tierras; la oligarquía financiera, sus palancas económicas— y, siempre que se satisfagan los intereses de todos, pueden trabajar juntos. No suelen discutir sobre una jerarquía de necesidades ni sobre diferencias estratégicas —precisamente los problemas que acosan a la izquierda—.

La tercera ventaja se deriva de las redes sociales, que estructuran la esfera pública como un mercado en el que las personas compiten individualmente por «me gusta» y comparticiones, que son muestras de atención. Esto da lugar tanto a una hiperindividualización de la política como a que se privilegie la participación en línea frente a la organización fuera de línea. Esto condiciona profundamente la forma en que se organiza la mayor parte de la extrema derecha contemporánea: como una especie de esquema piramidal cuyos pilares son los «emprendedores políticos» —personas que, desde una posición destacada en las redes sociales o en los medios tradicionales, producen contenidos que acumulan a la vez capital de atención, social y político.

A través de un flujo constante de contenidos llamativos, mantienen a su base continuamente comprometida, pero también atomizada, privada de canales para la participación no digital. De este modo, pueden ser movilizados y desmovilizados más o menos a voluntad. Es revelador que Bolsonaro nunca se haya molestado en construir un partido propio de verdad —tampoco lo hicieron Farage ni Trump—. Consideran la estructura del partido no como un objetivo en sí mismo, sino solo como un vehículo para una política que, en realidad, se lleva a cabo en otros ámbitos.

Cuando la política es colonizada por la economía de la atención, el discurso público se convierte en un mar de indignación en constante cambio. Hoy esto; mañana aquello. Se trata de una situación totalmente contraria a la política emancipadora, que se basa en reforzar la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre su destino colectivo y participar en esfuerzos sostenidos para cambiar el statu quo. Trump nos mantiene ocupados con titulares y publicaciones nocturnas, mientras que la verdadera labor de destrucción continúa en segundo plano.

A nivel ideológico, ¿qué representa el bolsonarismo? ¿En qué se diferencia de la derecha tradicional?

Interpretamos erróneamente a la extrema derecha al tomarnos su discurso al pie de la letra. Es un error creer a Trump, Bolsonaro y compañía cuando hablan de dar un paso atrás respecto al «globalismo», de volver al sueño fordista de los empleos industriales, de dar marcha atrás en la revolución sexual y de resacralizar la familia nuclear y los roles de género tradicionales. Estas ideas tienen un evidente atractivo psicológico para ciertos votantes, pero no se ven respaldadas por las acciones de la extrema derecha contemporánea. Por el contrario, se trata de un movimiento que se nutre de la desintegración social producida por décadas de neoliberalismo y que acelera ese proceso hacia un horizonte concreto.

En mi libro, caracterizo este horizonte como un «estado de naturaleza gestionado de forma privada y distribuido de manera diferencial»: una situación en la que el Estado renuncia cada vez más a su responsabilidad de mediar en los conflictos sociales y, en su lugar, consagra el imperio de la fuerza bruta.

Permítanme ofrecer un ejemplo revelador. En 2019, unos taladores ilegales en el estado amazónico de Rondônia incendiaron un camión cisterna que prestaba servicio a una operación federal de aplicación de la ley, la cual tuvo que suspenderse; dos semanas después, el ministro de Medio Ambiente se desplazó a la localidad para reunirse con los taladores y escuchar sus demandas. El mensaje explícito fue: «Estoy de su lado. No pasa nada si queman propiedad del Estado, matan a los indígenas en cuyas tierras están talando y colaboran con los narcotraficantes que utilizan las mismas rutas: todo eso es iniciativa privada, y nosotros no interferimos en la iniciativa privada». La misma idea subyace en la relación de Trump con las grandes empresas tecnológicas.

Esto puede adoptar la forma de lo que he denominado «capitalismo de capataz». En economías de plantación como las de Brasil y el sur de Estados Unidos, la labor policial era una función pública que surgió de una función privada. El capataz contratado para disciplinar a la mano de obra de las plantaciones se convirtió, tras la abolición, en el agente de policía encargado de mantener a raya a los hombres y mujeres liberados. Hoy en día, esa función pública está volviendo a privatizarse. Wagner y Blackwater, los narcotraficantes en México, las milicias en Río: estos actores no estatales ejercen cada vez más el monopolio de la fuerza sobre las zonas que controlan. El «capitalismo de capataz» implica la alianza entre el capital y estos agentes libres de la represión, que se unen a la coalición no solo como mercenarios, sino como socios políticos en pie de igualdad. Tal convergencia ya se vislumbró en el primer Gobierno de Bolsonaro y podría afianzarse fácilmente bajo el mandato de Flávio.

Está claro por qué a los poderosos les atrae un modelo así, que les promete un disfrute sin trabas del poder. Pero, ¿por qué votan a favor de él también los más débiles? Por las compensaciones psicológicas que incluye el paquete. La promesa es: «aunque siga siendo hiperexplotado en su trabajo, aunque sus expectativas de vida se reduzcan día a día, nos aseguraremos de que haya al menos una esfera de la vida en la que su poder se manifieste sin restricciones. En casa, puede desquitarse con su esposa o sus hijos, nadie se entrometerá; y nadie podrá decirle que no haga bromas sobre las personas negras o las personas homosexuales».

Su nuevo libro promete explicar «lo que Brasil revela sobre la extrema derecha global». ¿Qué vemos cuando observamos el sistema mundial desde la periferia? ¿En qué sentido se está «brasilianizando» el mundo?

El pensamiento social latinoamericano, y en particular el brasileño, se ha centrado en reformular las concepciones occidentales de la relación entre centro y periferia. Esta tradición se remonta a la década de 1960 con la «teoría de la dependencia», que surgió como una crítica a la teoría de la modernización —la noción, popularizada por autores como Walt Rostow y Seymour Martin Lipset, de que los países periféricos podrían, si jugaban bien sus cartas, alcanzar el mismo nivel de prosperidad que los países avanzados— para pasar del atraso a la plena modernidad.

La crítica afirmaba: «Esta idea es falsa, porque no estamos al margen del capitalismo, ni por detrás de él; siempre hemos estado incluidos en él como periféricos. Nuestra función siempre ha consistido en suministrar recursos naturales y mano de obra barata a las economías centrales y, por lo tanto, cualquier desarrollo que podamos alcanzar siempre estará subordinado al de ellas». Así pues, el argumento de los años sesenta y setenta era el siguiente: «Es erróneo considerar que el centro representa el futuro de la periferia; la condición periférica es aquella en la que lo moderno y lo atrasado siempre van combinados —y esta combinación es fundamental para el desarrollo capitalista».

La situación se invirtió en las décadas de los 80 y los 90, cuando los Estados Unidos y los países europeos comenzaron, en ciertos aspectos, a parecerse a la periferia, con una creciente desigualdad, precariedad, informalidad y «favelización» (un aumento de los barrios marginales como las favelas brasileñas). Así, tanto en Brasil como en el Norte Global, la gente empezó a describirlos como «brasilianizados».

¿A qué se debía este cambio de tendencia? Los herederos de la teoría de la dependencia pasaban ahora a situar en su contexto histórico la propia teoría de la modernización, argumentando que había sido la ideología de un período de expansión capitalista, en el que el horizonte de expectativas era el crecimiento permanente. Ahora, en un período de contracción, de horizontes cada vez más reducidos, el Norte Global se iría pareciendo cada vez más a la periferia.

Esta idea puede extenderse al ámbito de la política. La idea de que la extrema derecha corresponde a una aceleración de la desintegración resulta mucho más clara en Brasil bajo el mandato de Bolsonaro, o en Argentina bajo el de Milei, o en El Salvador bajo el de Bukele, de lo que lo fue incluso durante el primer mandato de Trump, o con la AfD en Alemania o el RN en Francia.

Usted ha dicho que la «mera normalidad» no va a derrotar al bolsonarismo. Entonces, ¿cómo podría ser una respuesta radical a la extrema derecha contemporánea?

Permítame comenzar con una paradoja de la teoría de la información: para que una señal se reciba como información, debe ser lo suficientemente diferente del ruido de fondo, pero no tan diferente como para que no se registre en absoluto como señal. Cuando aplicamos esta idea a la política, nos damos cuenta de que el radicalismo no es la fidelidad a un principio en su forma más pura y abstracta; es más bien una desviación de la norma que sigue siendo legible.

Se busca una táctica que le aleje lo más posible de la situación existente —pero que aún así pueda integrarse en ella—: una táctica que inspire confianza en las personas, que las convenza para que participen, que produzca un efecto real.

El problema hoy en día es que todas las medidas que realmente hay que tomar parecen extremadamente radicales. Tomemos como ejemplo la concentración de poder. Vivimos en un mundo en el que un empresario puede dejar fuera de combate a parte del ejército de un país, tal y como hizo Elon Musk al cortar la cobertura de Starlink a las fuerzas ucranianas en plena contraofensiva de 2022 —algo que habría sido el argumento de una película de James Bond en la década de 1970—. La respuesta sensata es aprobar una política gubernamental que impida a los particulares ejercer tal poder. Pero si hoy se propone una política de este tipo, se le acusará de abogar por la expropiación o de vulnerar los derechos personales. Hemos ido tan lejos en una dirección que solo se puede intervenir tirando con mucha fuerza en la dirección opuesta.

En este sentido, podemos aprender algo de la extrema derecha. Hoy en día se dicen cosas —por ejemplo, que los ciudadanos con el color de piel «incorrecto» deberían ser deportados— que eran impensables hace poco tiempo. Desde 2016, lo impensable no ha dejado de ocurrir y lo indecible se ha convertido en sentido común. La extrema derecha ha forzado los límites de lo posible en la dirección de lo que cree que realmente hay que hacer.

Quizá nada de lo que realmente necesitamos hacer sea posible hoy —pero tampoco podremos hacerlo mañana, a menos que empecemos a sentar las bases ahora mismo—. Tenemos que construir una base social para nuestros objetivos. No podemos limitarnos a ofrecer argumentos racionales y políticas creíbles; tenemos que infundir un deseo, arraigado en la experiencia cotidiana de las personas, de ese otro mundo mejor. La gente debe sentir no solo que viviría mejor en un mundo reconfigurado, sino que empieza a vivir mejor al sumarse al movimiento para llegar hasta allí.

→Rodrigo Nunes es un filósofo político entre cuyos libros se incluyen Ni vertical ni horizontal: una teoría de la organización política, La organización de los desorganizados: la acción colectiva tras la red y Anatomía de la desintegración: lo que Brasil revela sobre la extrema derecha global.

→Carlos Pérez es un teórico político y escritor español, cuyo libro más reciente es *Hacer mundo* (2025). Entre 2021 y 2025, trabajó como asesor de política exterior en el gabinete de Yolanda Díaz, la segunda vicepresidenta del Gobierno de España.

VOLVER AL INDICE

3. Crisis capitalista y extrema derecha.

Sobre el ascenso de la extrema derecha me ha parecido interesante este hilo en Twitter del sociólogo mexicano César Pineda, del que hace mucho que no os enviaba nada. Como señala en su primera parte, no es que la extrema derecha nos halla llevado a la crisis. La crisis nos ha llevado a este ascenso.

https://x.com/cesarpinedar/status/2107150410993832193

[1/7]
El ascenso de la derecha no ha puesto al mundo en crisis. Es la crisis del capital la que ha producido el ascenso de la derecha.
El capital tiene problemas para seguirse reproduciendo no por debilidad,sino por su triunfo absoluto que socava las bases de su propia renovación🧵🧵
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150410993832193

[2/7]
El historiador económico Robert Brenner, postuló desde 2009, la tesis de que la economía mundial ya vivía una crisis de rentabilidad, consecuencia de los bajos precios, derivados de la SOBRECAPACIDAD productiva por la competencia entre los países hegemónicos.
Imagen

Si seguimos a
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150414554513433

[3/7]
Los téoricos de la revista Krisis (Alemania), Norbert Trenkle, Ernst Lohoff,  sostienen (a diferencia de los análisis de sistema -mundo), que la financiarización provocada por la globalización neoliberal, esto es, el movimiento de capitales hacia el área financiera domina la economía mundial, no sería solamente una fase de declive  estadounidense, similar a lo que ha sucedido previamente con otras hegemonías (como la inglesa), sino algo nuevo: el llamado «capital ficticio» y la increíble dimensión del capital financiero, habría producido un nuevo tipo de capitalismo, el «capitalismo inverso» donde «la superestructura financiera se ha convertido en el principal soporte de la acumulación de capital (…) no siendo ya una apéndice de la extracción de plusvalor como en el capitalismo clásico, sino que la acumulación de capital funcionante se ha convertido en una variable dependiente de la formación de capital ficticio» (Lohoff, Trenkle, 2025; 52).
Imagen
Este cambio, (en el que el capital depende cada vez más de los mercados futuros, de la especulación y del área financiera), subordina aún más al trabajo por considerarlo un elemento secundario.  La política monetaria desde la crisis de 2008 se dirige hacia sostener la creación de nuevo capital ficticio privado (en el área financiera). Pero el capital «ficticio» basado en la producción futura, tarde o temprano entra en crisis. La forma de solucionar la crisis ha sido postergarla, acercándose a sus límites.

«Estados Unidos y Gran Bretaña lanzan permanentemente capital ficticio al mercado mundial y acumulan más deudas, permitiendo que otros países, especialmente China triunfen en los mercados de bienes» (2025:59).

Si seguimos a los autores de la revista Krisis, podríamos decir que EUA estaría atrapado en la lógica mundial financiera que primero promovió y luego alargó después del rescate bancario de 2008. Trump intenta desmantelar el marco general de la acumulación mundial, de nueva cuenta, por la fuerza. El imperialismo visto así, es una respuesta a la crisis del capital y no simplemente la mano militar de siempre.
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150418732056685

[4/7]
La crisis ha encontrado una aparente salida con la explosión de la inteligencia artificial, que re dirige a los capitales hacia la inversión en tecnología. Sin embargo, Adrián Sotelo sostiene la hipótesis, que, como otros ciclos de innovación, la llamada cuarta revolución industrial responde «a un intento del capital global y de su Estado para re establecer las condiciones de rentabilidad afectada por la crisis de 2008-2009.» (Sotelo, 2026).

Esta revolución sería ahora un respuesta al agotamiento del paradigma del toyotismo-ohnismo, que a su vez , como sabemos, sustituyó al fordismo, forjando así un NUEVO RÉGIMEN DE ACUMULACIÓN que sin embargo, profundizaría la superexplotación del trabajo, debido a la brecha que se está ensanchando entre norte y sur o de países dependientes (siguiendo la teoría de la dependencia).

Sotelo sostiene que si bien el capitalismo -con ayuda de la IA y otros instrumentos de la 4ta revolución industrial- «puede producir una mayor masa de riqueza social con una mínima producción de plusvalor- el sistema como un todo tiende al estancamiento estructural y a su autodestrucción. (Sotelo, 2026: 163).

Si seguimos a Sotelo, podríamos decir que la IA aunque pareciera momentáneamente crear un espacio de acumulación (con el peligro de una burbuja financiera) reduce la dependencia de creación de plusvalor, pero eliminando, tal y como previó Marx, las condiciones de reproducción del capital.

Podríamos decir entonces que la reestructuración capitalista (tanto en su forma imperialista trumpiana, como en su nuevo nicho de inversión que puede producir una burbuja incontrolable, como en la reestructuración de la relación capital -trabajo que destruirá empleos y salarios por la IA) parece un callejón sin salida.
Imagen
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150422762828048

[5/7]
Aunque todos estos autores tienen distintos énfasis y tesis sobre el origen de la crisis, todos coinciden en que hay una crisis de reproducción capitalista en curso. Esto es importante en el sentido de que si Trump cayera, no regresaríamos al capitalismo globalizado neoliberal al cual estábamos acostumbrados. La nostalgia por la era industrial o del capitalismo benévolo del viejo estado de bienestar no regresará. Son meras ilusiones de que el capital puede ser armónico con el trabajo y la naturaleza.
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150426366005526

[6/7]
No hay solamente una crisis del MODO DE REGULACIÓN (político) sino del REGIMEN DE ACUMULACIÓN (de capital). Y la crisis del capital crea condiciones para salidas más autoritarias o demenciales.

Si a ello sumamos la CRISIS BIOSFÉRICA TERMINAL  (crisis climática, sexta extinción masiva, acidificación y plastificación de los mares, agotamiento hídrico), como crisis misma del capitalismo ( pensando que el capitalismo es una ecología misma, como ha postulado Jason W Moore, esto es: la crisis ecológica no es externa a la «economía», porque la producción, consumo y desechos SIEMPRE han sido reorganizados por el capitalismo, es decir el capitalismo es una forma de poner a la naturaleza a trabajar, es una manera de organizar la naturaleza (Moore, 2020; 2025).
ImagenImagen
Entonces debemos concluir que el capital ha llegado a sus límites civilizatorios y de expansión y se vuelve cada más violento para mantener su lógica, que es insostenible.
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150429729534211

[7/7]
La izquierda y los movimientos antisistémicos por tanto, deberíamos prepararnos para tal cataclismo, con la politización y organización desde abajo en vez de confiar en la ilusoria posibilidad de que el capitalismo se estabilice para el «bienestar compartido» o para lograr «modos de vida más asequible».

El fascismo del fin de los tiempos (Klein, Taylor) es la expresión política de la crisis del capital.  Y a ella debemos resistir.

Madrid. París. Berlín. Anuncian -quizá- las nuevas luchas contra el capital y la guerra. Resistencias que son, entre muchas otras, la esperanza de la humanidad.
Link: https://x.com/cesarpinedar/status/2107150432975925465

VOLVER AL INDICE

4. Paripé canadiense.

Mark Carney, parece una especie de Pedro Sánchez a la canadiense, alabado en el mundo entero porque supuestamente se enfrenta a Trump, pero quedándose simplemente en la retórica. Como México, parece corresponderse a la conocida frase «tan cerca de Estados Unidos…».

https://newleftreview.org/sidecar/posts/deep-ties

Lazos profundos

Radhika Desai

2 de octubre de 2026

Mark Carney está en racha. Puede que la guerra arancelaria con EE. UU. haya afectado a la industria, pero hasta ahora ha supuesto una gran oportunidad política para el primer ministro canadiense. Tras llegar al cargo impulsado por una ola de sentimiento antitrumpista, Carney causó sensación en Davos en enero con un discurso en el que declaró una «ruptura» con el orden mundial liderado por EE. UU. A la ovación de pie le siguió una cobertura entusiasta en la prensa liberal. Su reputación de rebeldía alcanzó su punto álgido el mes pasado con el anuncio sorpresa de que Ottawa rompía las negociaciones con Washington. Tras declarar que EE. UU. no era de fiar —«su firma está escrita a lápiz»— y que se encontraba «en guerra» con Canadá, Carney impuso aranceles de represalia, igualando a Trump «dólar por dólar». Ha conseguido para Canadá una oferta para convertirse en «miembro asociado» de la Unión Europea; pronunció un discurso ante el Parlamento Europeo en el que abogó por una «alianza para el futuro» entre Canadá y la UE que incluiría una «cooperación profunda» en una amplia gama de sectores estratégicos; y anunció la creación de un «Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia» para financiar el rearme militar y la reindustrialización de los aliados.

El pasado fin de semana, Carney concedió una extensa entrevista al New York Times —celebrada con diez periodistas en la sede del periódico en Manhattan— en la que reveló que se estaba replanteando la compra de los aviones de combate F-35 de Lockheed Martin en favor de alternativas suecas, y sugirió que alejarse del dólar para recurrir a una variedad de monedas de reserva «proporcionaría más flexibilidad». Cuando se le preguntó si le preocupaba la posibilidad de que Estados Unidos pudiera recurrir a la fuerza militar contra Canadá (país que Trump ha amenazado con convertir en el «51º estado»), Carney respondió que «cuando el líder de un país amenaza su soberanía, uno se adapta en consecuencia… sería irresponsable no tener en cuenta ciertas cosas».

Este discurso, cautelosamente firme, ha consolidado su reputación como el valiente primer ministro dispuesto a plantar cara a la presión de EE. UU., y como el tecnócrata de confianza que necesitan las «potencias medias» del mundo. Tras la entrevista, el New York Times se mostró efusivo: «A lo largo del último año, se ha erigido como el líder mundial más destacado en plantar cara al Sr. Trump. Al mismo tiempo, también ha comenzado a trazar un camino hacia la reducción de la dependencia de un vecino superpotencia al que ha llegado a considerar depredador. En todo el mundo, otros líderes lo han tomado como modelo a la hora de lidiar con un aliado errático y poco fiable». Edward Luce, del Financial Times, se mostró igualmente admirador: «Carney no solo está posicionando al país de cara al próximo ciclo electoral; está redefiniendo el lugar que ocupará Canadá en el mundo durante las próximas décadas».

En gran medida, las circunstancias han impuesto este papel a Carney: la reelección de un presidente estadounidense volátil, lo cual es síntoma de una crisis profunda y generalizada en el único vecino terrestre de Canadá y socio de importancia abrumadora en materia de comercio, inversión y defensa. La elección de Trump en noviembre de 2024 sumió en una crisis al ya problemático y desacreditado Gobierno del «gobernador Trudeau». Tras el anuncio de la dimisión de Trudeau a principios de enero de 2025, todos los rivales para sucederle como líder liberal se sumaron a la campaña de «desafío a Trump». Tras haber alternado entre las finanzas y la política en Canadá y posteriormente en el Reino Unido durante un cuarto de siglo —ocupando el cargo de gobernador de ambos bancos centrales y desempeñando diversas funciones de asesoramiento para ambos gobiernos—, Carney renunció a su cargo de enviado especial de la ONU para el cambio climático, se hizo con el liderazgo del Partido Liberal en marzo y convocó elecciones al mes siguiente.

Volvió al cargo sin alcanzar la mayoría, pero habiendo eclipsado a Pierre Poilievre, de los conservadores, quien hasta la reelección de Trump se había considerado un ganador seguro y que, en un momento dado, aventajaba a los liberales en casi veinte puntos. La imagen de Poilievre como el «Trump canadiense», arremetiendo contra la clase dirigente liberal, la política «woke» y la inmigración, se había agriado en el contexto de las declaraciones de Trump sobre la anexión. Carney, el afable banquero, logró pasar, aunque con cierta rigidez, por un chico «de los de toda la vida», honesto y de la Alberta rural, que hacía campaña bajo la bandera de la «soberanía canadiense». No escatimó a la hora de apelar a las considerables reservas de antiamericanismo sentimental de los canadienses: «Estados Unidos», declaró en su discurso de victoria, «quiere nuestra tierra, nuestros recursos, nuestra agua, nuestro país… El presidente Trump está intentando doblegarnos para que Estados Unidos pueda adueñarse de nosotros».

Aunque la retórica ha continuado, elevando los índices de aprobación de Carney hasta el 70 % —algo sin precedentes para los políticos occidentales en la era neoliberal—, sus acciones cuentan una historia diferente. En los meses posteriores a su elección, buscó «un acuerdo integral en materia económica y de seguridad» con Trump mediante una ofensiva de encanto. Carney aprobó una «Ley de Fronteras Fuertes» al estilo de Trump que estigmatiza a los migrantes como peligrosos, endurece las normas de elegibilidad y refuerza el mecanismo de deportación. Menospreció el acuerdo comercial alcanzado con China a principios de 2026. Mantuvo el cambio climático fuera de la agenda, a pesar de que dos veranos de incendios forestales habían devastado los bosques de Canadá y a pesar de sus propios compromisos previos con la acción climática —o, al menos, con la financiación climática—. Aceptó la exigencia de Trump de que los miembros de la OTAN destinaran el 5 % del PIB a la defensa, llegando incluso a prometer que cumpliría ese umbral antes de lo previsto —desviando fondos del gasto social en vivienda, sanidad y educación, y señalando a Rusia y China como las principales amenazas de Canadá—. Ha atenuado las críticas a las acciones de Israel en Gaza, viajando a Egipto con poca antelación para elogiar el «acuerdo de paz» de Trump, y declaró inmediatamente su apoyo («a regañadientes», añadió más tarde) a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. También ha expresado interés en el dudoso plan de defensa antimisiles «Golden Dome» de Trump, dando al traste con décadas de resistencia canadiense que se remontan al proyecto «Guerra de las Galaxias» de Reagan. Incluso la retirada de las negociaciones comerciales en agosto fue menos desafiante de lo que parecía. Carney fijó la fecha para la imposición de medidas recíprocas con dos semanas de antelación y continuó negociando con la esperanza de alcanzar algún acuerdo mínimamente aceptable. La imposición de aranceles canadienses —a los que, por supuesto, respondieron con más aranceles estadounidenses, así como con prohibiciones de importación— no ha cambiado nada.

Aunque los aranceles son impopulares en EE. UU., y los gravámenes de represalia sobre el acero, el aluminio y las piezas de automóvil pasarán factura a la industria de los estados del Medio Oeste —donde se celebrarán elecciones clave al Senado en noviembre—, la Administración Trump ha declarado que no siente «ninguna urgencia» por poner fin a la disputa. El tamaño mucho más reducido de la economía canadiense y su profunda integración con EE. UU. la dejan en una posición más vulnerable. Estados Unidos representa casi tres cuartas partes de las exportaciones de Canadá y el 60 % de sus importaciones. La exposición de Canadá al mercado estadounidense viene sobredeterminada por las inclinaciones de su clase capitalista. Como sociedad colonialista orientada a la exportación, dependía inicialmente del Reino Unido como principal destino de sus exportaciones primarias y principal fuente de inversión. Durante un breve interludio —las cuatro décadas aproximadamente que enmarcan el año 1900—, en medio de un auge del proteccionismo en todo el mundo capitalista, Canadá mostró signos de convertirse en una «nación crustácea» en el sentido de Polanyi, utilizando las abundantes exportaciones de capital procedentes de Londres para construir una industria nacional amparada tras muros proteccionistas. Sin embargo, a partir de la década de 1920 comenzó a integrarse con Estados Unidos, justo cuando su expansión industrial recibió un enorme impulso gracias a la Gran Guerra. Este proceso se aceleró en la posguerra: en 1965 se firmó el famoso «pacto del automóvil», que fusionaba la industria automovilística canadiense con la estadounidense, mucho más grande.

Sin embargo, para entonces ya empezaban a sonar las alarmas. Ya en 1955, el Gobierno liberal encargó un informe en el que se expresaba preocupación por la creciente propiedad extranjera de la economía canadiense. En la década siguiente, otro informe gubernamental profundizó en la cuestión. Los intelectuales advirtieron de una «rendición silenciosa» ante EE. UU. y de la relegación de Canadá a una economía de «sucursal». Los políticos abogaron por una «tercera opción»: ni la deriva actual hacia una mayor integración con EE. UU., ni una política para acelerarla, sino un plan para «desarrollar y fortalecer la economía canadiense y otros aspectos de su vida nacional y, en el proceso, reducir la actual vulnerabilidad canadiense» mediante la diversificación comercial y la política industrial. En la década de 1970 se creó una importante infraestructura de política nacionalista económica, que incluía la Agencia de Revisión de Inversiones Extranjeras, la Corporación de Desarrollo de Canadá y un Programa Nacional de Energía. Sin embargo, esta agenda no sobrevivió a la llegada del neoliberalismo; una integración más estrecha era un elemento central de su versión canadiense. Las clases dirigentes de Canadá sumieron al país aún más en el caprichoso abrazo de EE. UU. con el Acuerdo de Libre Comercio entre EE. UU. y Canadá de 1988, seguido del TLCAN en 1992. No han mirado atrás. La mayoría sigue esperando un acuerdo con EE. UU. y, en su defecto, una Administración estadounidense más complaciente en 2029.

Si Carney quisiera hacer coincidir su retórica con la acción, tendría que plantar cara a las clases capitalistas de Canadá. Tendría que comprometerse con un programa antineoliberal, que incluyera el impulso de la demanda canadiense mediante un Estado del bienestar ampliado y el apoyo a los sindicatos y a unos salarios más altos, la realización de inversiones públicas en innovación industrial y la regulación del sector financiero para que se centrara en apoyar la producción en lugar de los préstamos abusivos y la especulación. Tendría que buscar alternativas reales al comercio con EE. UU. que se encuentren al otro lado del Pacífico, en lugar de al otro lado del Atlántico —donde Carney ha estado concentrando sus esfuerzos recientes—, así como reducir el gasto militar y reorientar a las Fuerzas Armadas para que pasen de ser un instrumento al servicio del imperialismo estadounidense a centrarse en la defensa nacional.

En cambio, Carney ha estado aprovechando la oportunidad que le ha brindado la disputa con Trump para impulsar una agenda neoliberal bajo el pretexto de una retórica nacionalista económica. Ha reducido las barreras interprovinciales al aprobar la Ley «procrecimiento» One Canadian Economy Act, que restringirá la capacidad de los gobiernos locales para proteger el medio ambiente, estimular sus economías y proteger a los trabajadores y a los consumidores —todo lo cual complacerá al capital canadiense—. Ha impulsado a toda prisa la Ley Building Canada Act en el Parlamento, lo que permite al Gobierno pasar por alto las leyes que protegen la salud, el medio ambiente y los derechos de los pueblos indígenas en proyectos designados como de «interés nacional». Ha recortado los impuestos y está promulgando leyes para socavar aún más las protecciones laborales. Estas reformas no se ven atenuadas por ese mínimo de liberalismo social y ecologismo que en su día se consideró necesario para distinguir a Canadá de los Estados Unidos. Con la nación en peligro, tales frivolidades resultan inasumibles.

El último impulso para el capital y la agenda neoliberal ha sido la Cumbre de Inversiones de Carney, celebrada en Toronto el 15 de septiembre. A pesar de su afirmación de que Canadá «no está en venta», invitó a más de un centenar de importantes inversores internacionales —la mitad de ellos procedentes de EE. UU.—, que representan 120 billones de dólares en activos, y presentó a Canadá como un «refugio seguro» en tiempos de incertidumbre, promocionando centros de datos y oleoductos, puertos y aeropuertos, así como importantes incentivos fiscales y un proceso de aprobación más ágil. El capital está encantado y exige más. Y, dado que el neoliberalismo canadiense va de la mano de la integración con EE. UU., Carney aclaró ahora ante su audiencia de inversores que la relación entre EE. UU. y Canadá estaba lejos de haber llegado a su fin: «A nuestros amigos estadounidenses, permítanme decirles esto: siempre seremos vecinos, y Canadá seguirá siendo el socio más importante de EE. UU. en muchos ámbitos clave… Al fin y al cabo, incluso en momentos de desacuerdo a lo largo de nuestra dilatada historia, siempre hemos mantenido vínculos profundos».

Sin embargo, hay un elemento de autenticidad en la actuación de Carney como «David» frente al «Goliat» de Trump. Tras haber dedicado la mayor parte de su carrera profesional al servicio de «potencias medias», es consciente del precio que supone el dominio estadounidense. Allá por 2019, en Jackson Hole, la conferencia anual de banqueros centrales que suele estar dominada por las preocupaciones y prioridades estadounidenses, Carney propuso que una «moneda hegemónica sintética» sería mejor que el dólar. Por muy útil que pueda resultar tal postura para conseguir un mejor acuerdo dentro de los parámetros de la dominación estadounidense, no ofrece una alternativa plausible a la misma; organizar la hegemonía occidental sin EE. UU. equivaldría a representar Hamlet sin el príncipe. Una alianza de «potencias medias» que sirva de contrapeso, en un momento en que la UE sigue siendo un conjunto de naciones en disputa sumidas en dificultades económicas —por no hablar de las impuestas por Trump—, resulta poco viable. El dominio estadounidense unió a Occidente; ahora parece estar llegando a su fin, y es poco probable que los políticos occidentales encuentren una fuente alternativa de cohesión.

VOLVER AL INDICE

5. Las mal llamadas «fraternidades».

Supongo que la mayor parte de nosotros despreciamos las fraternidades universitarias estadounidenses solo por lo que hemos visto en las películas. La realidad parece ser aún más terrible. Debe ser donde los cachorros de la élite afinan su modus operandi para el futuro.

https://chrishedges.substack.com/p/thoughts-on-the-mass-rape-at-cornell

Reflexiones sobre la violación colectiva en la Universidad de Cornell

Chris Hedges

Tuve una breve experiencia con una fraternidad en la Universidad de Cornell. Estaba en el último curso de secundaria. Pasé un fin de semana en una fraternidad con un antiguo compañero de clase del instituto. Sus «hermanos» me sacaron a rastras del sofá en el que dormía y me inmovilizaron en el suelo. Me levantaron la camiseta de un tirón y me echaron comida para perros sobre el estómago. Llamaron al mastín de la fraternidad y azuzaron al perro para que «me comiera».

Mi antiguo compañero de clase, Don Chartier, decidió que prefería seguir contando con el favor de sus «hermanos» antes que intervenir. Esa experiencia me disuadió de solicitar plaza en la universidad, destruyó una amistad del instituto —habíamos corrido juntos en cross y en pista— y me dejó con un profundo rechazo hacia las fraternidades.

Por supuesto, esa broma palidece en comparación con la violación en grupo de una estudiante de la que se ha informado. Pero forma parte de la misma cultura de sadismo y abuso que recorre como una corriente eléctrica todas las fraternidades.

Se accede a estos enclaves masculinos permitiéndose ser sometido a novatadas, humillado y despojado de su dignidad. Los rituales de novatada descartan a quienes tienen suficiente autoestima e independencia para plantar cara a la jerarquía. Garantizan la conformidad y la obediencia. Es un filtro. Los «hermanos» de las fraternidades se autoseleccionan. Aquellos que tienen la fuerza para oponerse a la humillación pública —y a la que se perpetúa en cada nuevo ciclo de reclutas— se marchan.

Las fraternidades de todo el país están plagadas de denuncias de violación y agresión sexual. Los hombres que pertenecen a fraternidades tienen tres veces más probabilidades de cometer una violación que aquellos que no pertenecen a ellas. Estos delitos, bien conocidos por los miembros de las fraternidades y los administradores universitarios, quedan enmascarados por una cultura del silencio.

El rector de Cornell, Michael I. Kotlikoff, cuya universidad expulsa a los estudiantes que protestan contra el genocidio y protege de la persecución penal a los que cometen violaciones, emitió la habitual declaración de «hora de la verdad» que viene acompañada de numerosas promesas vagas de reforma. Sin duda, está ocupado minimizando los daños ante sus grandes donantes, entre los que no son pocos los que proceden del sistema de fraternidades.

Kotlikoff y todos los administradores implicados deberían ser destituidos. Los acusados de violación deberían ser procesados penalmente. Las investigaciones disciplinarias sobre las fraternidades —que las universidades mantienen en secreto— deberían hacerse públicas. Las fraternidades de las que se demuestre que han cometido agresiones sexuales —que serán la mayoría— deberían cerrarse. Los miembros de esas fraternidades que hayan cometido agresiones sexuales —por muchos años que hayan pasado— deberían ser juzgados. Esto es lo mínimo. Pero es un mínimo que estoy seguro de que Cornell nunca alcanzará.

Las universidades de Estados Unidos han puesto la educación patas arriba. Declaran la guerra a la erudición, la investigación, la autocrítica, la autonomía moral y la búsqueda de formas artísticas y esotéricas de expresión; en resumen, al mundo de la ética, la creatividad y las ideas. Se pliegan a las exigencias de antiguos alumnos adinerados, que censuran los planes de estudios y expulsan a profesores y programas. Perpetúan el elitismo, el racismo y la rígida definición de los roles de género en las fraternidades masculinas. Es una cultura de conformismo e intolerancia.

La educación en EE. UU. es una búsqueda irreflexiva de la euforia colectiva. A los estudiantes se les enseña que la autoestima y la realización personal se encuentran en las multitudes, en las emociones de masa y en el estatus, más que en la trascendencia individual. Aquellos que no rinden homenaje a la celebración de la riqueza, los privilegios y el poder son marginados como bichos raros.

Es una guerra contra el conocimiento en nombre del conocimiento.

El «conocimiento», tal y como escribieron C. Wright Mills y Alan Wolfe en «The Power Elite», «ya no se percibe ampliamente como un ideal; se considera un instrumento. En una sociedad de poder y riqueza, el conocimiento se valora como un instrumento de poder y riqueza y, por supuesto, también como un adorno en la conversación».

James O. Freedman —antiguo rector del Dartmouth College— luchó contra la arraigada cultura de elitismo, privilegios de los hombres blancos, fraternidades y fútbol americano de la institución. La revista *The Dartmouth Review* publicó un artículo de portada en el que se representaba a Freedman —que era judío— como Hitler y se afirmaba que estaba orquestando la «solución final» al conservadurismo tradicional en Dartmouth.

Freedman declaró ante la universidad en su discurso inaugural:

Debemos reforzar nuestro atractivo para aquellos estudiantes singulares cuyos mayores placeres quizá no provengan de la camaradería con sus compañeros de clase, sino de los actos solitarios de escribir poesía, dominar el violonchelo, resolver acertijos matemáticos o traducir a Catulo. Debemos hacer de Dartmouth un entorno acogedor para los estudiantes que marchan «al son de un tambor diferente»: para esos solitarios creativos y soñadores audaces cuyo compromiso con la vida intelectual y artística es tan convincente que aprecian, como Prospero recordó al público de Shakespeare, que para ciertas personas una biblioteca es «un ducado lo suficientemente grande».

Fue una batalla desoladora y solitaria. Dartmouth se mostró impermeable al cambio.

Andrew Lohse, un antiguo miembro de una fraternidad de Dartmouth, fue objeto de un artículo en la revista Rolling Stone. Fue condenado al ostracismo, no solo por los estudiantes, sino también por la administración de la universidad, por haber denunciado públicamente las novatadas y los abusos que sufrió.

«Formaba parte de una fraternidad que exigía a los aspirantes, para convertirse en miembros, que: nadaran en una piscina infantil llena de vómito, orina, heces, semen y restos de comida podrida; comieran tortillas hechas con vómito; se bebieran de un trago vasos de vinagre, lo que en un caso provocó que un aspirante vomitara sangre; bebieran cerveza vertida por la raja del trasero de otros aspirantes… entre otros abusos», escribió.

Acusó a las 17 fraternidades, las 11 hermandades femeninas y las tres residencias mixtas de Dartmouth —a las que pertenecía aproximadamente la mitad del alumnado— de perpetuar una cultura de «novatadas generalizadas, abuso de sustancias y agresiones sexuales», así como un «nihilismo embriagador» que domina la vida social del campus.

« «Una de las cosas que he aprendido en Dartmouth —algo que sienta un precedente psicológico para muchos hombres de Dartmouth— es que las personas buenas pueden hacerse cosas horribles unas a otras sin motivo alguno», escribió. «La vida en las fraternidades constituye el núcleo de las disfunciones humanas y culturales de la universidad».

Cualquier intento de exigir responsabilidades a los programas de fútbol americano o a las organizaciones griegas se convierte en un ataque contra la identidad colectiva que confiere a las universidades su sentido de prestigio y poder. Todos aquellos que cuestionan o critican estas organizaciones son tratados como enemigos.

Bernard Lefkowitz plasmó la enfermedad de esta cultura en su libro «Our Guys: The Glen Ridge Rape and the Secret Life of the Perfect Suburb.». Lefkowitz escribió sobre un grupo de deportistas de instituto de Glen Ridge, Nueva Jersey, que en 1989 atrajeron a una joven de 17 años con discapacidad intelectual a un sótano. Los chicos abusaron sexualmente de ella con el palo de una escoba y un bate de béisbol. Cuando la agresión se hizo pública, la ciudad se movilizó no en apoyo de la víctima, sino de «nuestros chicos».

La mujer que afirmó haber sido drogada y violada por los miembros de una fraternidad de Cornell ha recibido «múltiples amenazas» para que retire su demanda civil, según su abogado, Thomas Giuffra.

El mundo empresarial considera a los jugadores de fútbol americano, a los miembros de las fraternidades y a las de las hermandades como reclutas de primer orden. Se condiciona a los estudiantes para que se unan al equipo, renuncien a su autonomía moral, acepten y lleven a cabo actos de humillación personal, traten con desprecio a quienes se oponen a ellos o son diferentes, definan su vida mediante un narcisismo infantil centrado en la codicia y la autopromoción, y guarden silencio sobre los delitos de los que son testigos o en los que participan.

Esa es precisamente la ética de las empresas.

La élite gobernante ve en las fraternidades y hermandades y en los programas deportivos universitarios el campo de entrenamiento de una clase amoral de especuladores, banqueros y corporativistas que saquean el país. El objetivo es formar a personas que se integren en el rebaño y utilicen sin cuestionamientos sus habilidades técnicas y profesionales al servicio del sistema.

Estas fuerzas de conformismo son hostiles hacia las humanidades, donde se enseña a los estudiantes a cuestionar los supuestos y las estructuras. Las humanidades animan a los estudiantes a buscar una vida con sentido y un código ético que desafíe la obediencia ciega y utilitarista al poder y al beneficio que inculcan las empresas y el ejército.

El objetivo de la educación no es decirles a los estudiantes qué pensar, sino enseñarles a pensar. Consiste en inculcar la capacidad de tomar decisiones morales y de actuar de forma moral.

El último caso de agresión sexual constituye una acusación contundente contra la Universidad de Cornell y una acusación contundente contra nosotros mismos.

VOLVER AL INDICE

6. La Comuna de Madrid y la izquierda zombi.

Emmanuel Rodríguez ha escrito mucho sobre la vivienda y Madrid. De hecho, uno de los últimos Cuadernos de Zona de Estrategia es «Madrid no es España«, en el que tiene un par de artículos -de pago- sobre la ciudad «como laboratorio político de la globalización neoliberal: una ciudad convertida en máquina de crecimiento financiero-inmobiliario». En su último artículo para esa revista, analiza la acampada en Sol y sus posibles salidas.

https://zonaestrategia.net/estirar-sol-la-comuna-y-sus-problemas/

Emmanuel Rodríguez
Oct 5, 2026

El movimiento surgido en Sol gira alrededor de esta tensión: ¿cómo estirar lo que ya ha sucedido? Se trata de un problema de muy difícil solución. También tenemos qué pensar qué es lo que se expresa allí. ¿Qué malestares concitan a gente, más bien joven, a acampar, a otros a pasar las tardes allí o a una parte mayoritaria de la población a reconocer su simpatía con los acampados?

El movimiento surgido en Sol gira alrededor de esta tensión: ¿cómo estirar lo que ya ha sucedido? Se trata de un problema de muy difícil solución. ¿Hay que hacer persistir la acampada a riesgo de que esta se convierta en un objetivo en sí mismo o, peor, degenere en un continuo happening de protesta y manifestaciones izquierdistas, que más tarde o más temprano tenderá a agotarse? ¿O hay que encauzarla en un proceso bien diseñado, que llevaría a la organización en los barrios, de ahí a la huelga general y a nuevas acciones de presión? ¿O bien hay que probarlo todo y ver qué funciona y que no; o incluso reconocer que no sabemos responder a esos interrogantes?

Quizás la pregunta principal debería ser ¿qué es lo que se expresa en Sol? ¿Qué malestares concitan a gente, más bien joven, a acampar, a otros a pasar las tardes allí o a una parte mayoritaria de la población a reconocer su simpatía con los acampados? ¿Son los problemas de la vivienda, la simple alegría de tomar la calle y pasar tardes y noches juntos, la energía juvenil enganchada a la experiencia masiva y empoderante de tomar la plaza, el deber militante de los organizados, el encuentro de la izquierda consigo misma en una protesta al fin legítima, las aspiraciones de impugnación general que toman la vivienda como un simple motivo de un asalto general, o un largo etcétera de razones y motores subjetivos que todavía están por descubrir y expresarse? Todo esto va más allá de los relatos formales de los decretos Maricarmen… y todo esto es seguramente lo importante.

Llamamos Comuna a la materialización de lo imprevisto

Sol es la Comuna de Madrid, una explosión casi insurreccional (por pacífica que esta sea) que expresa las potencia políticas de la metrópolis, donde la vida social no se organiza a través de ningún marco orgánico general y constatable. La ciudad inabarcable, que parece casi siempre sometida al sueño enérgico de su velocidad productiva y de consumo, no obstante, despierta políticamente en motines regulares; explosiones que no son realmente de nadie ni pertenecen a nadie. En Madrid, ni el pueblo ni las clases están organizados o encuadrados por una sociedad civil hecha de partidos, sindicatos, organizaciones y asociaciones. Todo esto existe pero como un océano de minorías minúsculas y fragmentadas, que en ocasiones son amplificadas por los aparatos mediáticos y las instituciones de Estado, pero que en ningún caso llegan a dar forma a la sociedad política madrileña.

Frente a las dificultades para expresarse de una forma orgánica, como está previsto y regulado en las sociedades democráticas supuestamente pluralistas, la ciudad sencillamente explota periódicamente cuando las cosas parecen propicias. Por eso el Madrid de la larga hegemonía popular, de Aguirre y de Ayuso, sorprende con fuerza cada tanto: en las jornadas electorales de 2004 (¡Pásalo!), en mayo de 2011 (y durante el año siguiente) y en estos días de nuevo. Podríamos remontar semejante propensión al motín del pueblo de Madrid a la llamada Vicalvarada de 1854, la Gloriosa de 1868 o la explosión popular que precedió y siguió a la proclamación de la República en 1931. Pero no merece hacer la comparación más allá de lo que llevamos de este siglo.

En la gigantesca región metropolitana que es Madrid, como ocurre en casi todas las grandes ciudades del mundo, el tejido social y político está sumergido en un continuo proceso de composición y recomposición. Pero por razones que habría que estudiar, aquí se ha enhebrado un hilo clandestino que va uniendo protesta con protesta, levantamiento con levantamiento, que sabe acumular memoria, gestos, imágenes y, sobre todo, una disposición.

Ha sucedido en un momento boyante no de crisis

Hay una condición de la coyuntura actual que hace todavía más complejo responder a la pregunta de cómo estirar el acontecimiento. La acampada de Sol se ha producido en un momento boyante. La economía crece con fuerza. Se roza casi el pleno empleo, al menos con los índices que corresponden a un mercado laboral altamente precarizado y con una alta tasa de rotación. La inmigración ocupa los peores trabajos, que demanda la bulímica economía de servicios madrileña. La escasez de vivienda en alquiler es, paradójicamente, un efecto de este crecimiento, manifiesto en la formación de hogares que no encuentran vivienda asequible en una ciudad en la que esta no crece al mismo ritmo que la necesidad.

La acampada surge, así, en el momento menos previsto, menos claro, menos esperado. Las crisis, a diferencia de las épocas de prosperidad relativa, tienen un saludable efecto de clarificación mental. En ocasiones estos acontecimientos dramáticos provocan una energía excéntrica e incontenible que tiende a llevarse consigo las aspiraciones sociales más ridículas y convencionales. Hoy, sin embargo, la energía destituyente, radicalizadora (casi revolucionaria) está bajo mínimos, en una sociedad que todavía se las apaña, a pesar de las subidas de alquileres, de los precios imposibles de la vivienda, del deterioro relativo de los servicios públicos, de la creciente carestía de la alimentación y de todo lo demás, así como de las amenazas latentes de la crisis climática y el colapso a cámara lenta del bloque europeo. Por eso es también difícil estirar la acampada Sol.

La izquierda zombi ha encontrado en Sol la fuente de la juventud

Un actor bien conocido se pasea por los alrededores de Sol. A veces va de incógnito, a veces prueba a presentarse con toda la majestad y solemnidad que habitualmente reclama para sus actos. Pero pasa siempre por el objetivo de las cámaras de los medios presentes en la plaza. Ese actor es la izquierda institucional en todas sus formas: el PSOE del Perro, el Sumar cadavérico e inane, el Podemos convertido en la Banda de los Cuatro.

La izquierda es un vampiro. Se mantiene con vida mordiendo los cuerpos vivos, succionando sangre caliente allá donde la encuentra. Para esta izquierda, Sol es ni mas ni menos que el último gran bote salvavidas después de dos legislaturas inanes. Por eso ha apostado desde el principio a la protesta. Por eso convocó desde sus medios la enorme manifestación del 26 de septiembre. Y por eso el PSOE de Sánchez ha apostado a esta baza la recuperación electoral en un momento en el que su derrota parecía asegurada. La operación de los dos decretos y la convocatoria de elecciones para el 29 de noviembre no tiene más misterio. Tras ocho años de ausencia en materia de vivienda, abandonado el ministerio de Vivienda en manos de una pequeña rentista, antes alcaldesa de Puertollano, el Perro nos ofrece una lección más de su arte de la resistencia.

Y aquí está otra diferencia importante con el 15M. En 2011, la izquierda estaba ya muerta, su cuerpo se había secado por completo, después de treinta y cinco años de democracia, ejercicio de gobierno, representación y corrupción. Tan muerto estaba el cadáver de la izquierda, que uno de los efectos a distancia del 15M fue la reinvención de la izquierda de la mano de Podemos y de sus interminables luchas cainitas, pero sobre todo de un PSOE renacido, gobernado ahora por el mayor experto en transformismo de toda la historia reciente de España, el Perro.

La relación de Sol con el vampiro —o del movimiento con la izquierda— debe ser tan compleja como la de quien pretende amaestrar a una fiera salvaje que sabe que nunca se dejará domesticar (una relación que debería valer en las dos direcciones). Sin duda, no se podrá evitar ceder algo de energía y sangre a este monstruo de la representación, que convertirá la indignación y la protesta en razones legítimas y votos. Pero conviene advertir que esta operación se lleva a cabo siempre por medio de la simplificación pública de las razones» de la Comuna, hoy reducidas a un estricto problema de acceso a la vivienda para determinados segmentos sociales y de solución a los casos de desahucio más escandalosos. Un problema, en definitiva, técnico, que podría tener soluciones legislativas (¡qué risa!). Sobra decir que los dos decretos eran ya de por sí un simple parche para un problema que atañe a la estructura social, la cual sistemáticamente muestra que la clase media está completamente atada a la propiedad de la vivienda (pero este no es ahora el objeto de este artículo).

Por resumir rápido, Sol y el movimiento seguirán vivos solo si son capaces de mantener la suficiente distancia con la izquierda para no ser asimilados a la misma, si su posición se les vuelve tan incómoda a ellos como a la derecha, si consiguen apuntar a una impugnación general de un modelo social y económico, que, en efecto, tiene una derecha, pero también una izquierda: una izquierda de lo mismo.

La huelga general es una vía muerta… o quizás no

Una huelga general por la vivienda, un gran día de paro convertido en la forma privilegiada de presión para modificar la larga línea histórica de la política de vivienda. Pero una huelga general, que siendo laboral, tiene que ser promovida y sostenida también por los grandes sindicatos CCOO y UGT, es decir, por estas extensiones del ministerio de Trabajo, que lo llevan siendo desde los Pactos de la Moncloa de 1978. Una huelga que, además, tendrá que ser convocada por figuras como Unai Sordo, uno de los posibles candidatos para la enésima recomposición de la izquierda. Una huelga, por otro lado, contra la inacción del gobierno en materia de vivienda, pero también a favor del gobierno más progresista de la historia», que se dice comprometido con un gran cambio de la política de vivienda, aunque hemos llegado hasta aquí tras ocho años de inacción. Consideren todas estas extrañas paradojas.

Ninguna huelga general de la historia reciente del país, convocada a toque de silbato de estas prolongaciones del Estado (UGT y CCOO), ceñida a un día o a unas pocas hora de un día, ha servido para gran cosa. La más interesante de todas ellas se produjo en 1988, y sencillamente fue la culminación (y también la forma de neutralización) de una oleada de protestas laborales contra la precarización del trabajo y la extensión de la temporalidad. Aquella huelga masiva y brutal se disipó, sin embargo, en 24 horas, cuando los sindicatos fueron traídos a la mesa de negociación con el gobierno. Las siguientes huelgas que se pueden recordar (como la del 92, la del 94 o las que siguieron a la crisis de 2008) cumplieron este mismo patrón, sin bien todavía con menos fuerza.

¿En qué será esta una experiencia diferente? Se dirá que los sindicatos minoritarios (como CGT, CNT y otros más) pueden aprovechar la huelga para ganar posiciones y desvelar los compromisos obvios del sindicalismo oficial con la política oficial. También se podrá argumentar que, siendo una huelga por la vivienda, esta desborda por completo la cuestión laboral, lo cual permitirá organizar más y mejor al movimiento de vivienda. También se argumentará que defender que toda huelga es un ejercicio de politización y de fuerza, que deja impreso un aprendizaje en una generación que no ha conocido ni el 15M.

Todo esto es cierto, pero sobre todo lo que es cierto es que la acampada de Sol persiste. ¿Es hora de cerrar esta experiencia? O ¿de tratar de darle otra forma que no espere al ansiado día de la huelga? ¿Estamos únicamente ante una legítima indignación por el hecho de que el rentismo y el negocio inmobiliario sustraigan una parte mayor de los ingresos de una parte de la población, o ante una impugnación, menos clara, más incipiente, pero más profunda y de mayor alcance que la protesta por la carestía de la vivienda? ¿Están los grupos organizados que actúan en la acampada (Sindicato de Inquilinos y el resto del movimiento de vivienda, la media docena de organizaciones políticas, y los centros sociales) en comunicación y en disposición de empujar más allá lo ya sucedido? O ¿esta es una pregunta que desborda por completo a estas estructuras?

Ahora no se trata de responder tajantemente a la gran cuestión de cómo estirar Sol. Sencillamente no está en la mano de ninguna cabeza u organización, pensando a solas, a partir de sus propios automatismos y sus propios proyectos e intereses. En cualquier caso, si Sol fue una gran sorpresa, no se puede descartar que en esos días vengan otras.

VOLVER AL INDICE

7. Wolff y Hudson.

La intervención de los dos economistas de hace dos semanas en el programa de Alkhorsid.

https://michael-hudson.com/2026/10/paying-for-your-own-domination/

Pagar por su propia dominación

Lunes, 5 de octubre de 2026

Nima Alkhorshid: Hola a todos. Hoy es jueves, 17 de septiembre de 2026, y nuestros queridos amigos Richard Wolff y Michael Hudson están aquí con nosotros. Bienvenidos, Richard, Michael.

Richard Wolff: Es un placer estar aquí.

Nima Alkhorshid: Permítanme comenzar con este mapa. ¿Qué está sucediendo hasta el momento? Como saben, la situación en el estrecho de Ormuz continúa con las mismas condiciones que teníamos. El estrecho está, de alguna manera, cerrado. Y hoy, el otro tema importante se encuentra aquí, en el Babel Mandap, en esta zona. Y Yemen, como saben, está tomando el control de territorios y ciudades en Yemen. Están expulsando de Yemen a las fuerzas del PLC, respaldadas por Arabia Saudí, o están tomando el control de la parte occidental de Yemen.

La mayoría de la población se encuentra en la parte occidental de Yemen, y las tierras son más fértiles que en el este. El este se encuentra en esta parte. En la parte oriental, se ve el desierto cerca de Omán. Y en la parte occidental, se ve que el terreno es más fértil y la agricultura es más próspera. Incluso aquí, en el centro, se observa que la lucha continúa en Mareb. Y lo importante en Yemen es que han tomado todas estas islas del Mar Rojo y controlan la línea, esta línea de aquí. En consecuencia, controlan totalmente el estrecho de Bab el-Mandab en estos momentos.

El otro punto se refiere a Arabia Saudí: tras suplicar a Donald Trump y tras hablar con los países del CCG de la región, MBS viajó a Egipto y está solicitando ayuda a este país: interceptores y misiles que necesitan. Y tal vez Egipto envíe algunas fuerzas a Arabia Saudí para ayudar a ellos. Pero el problema radica aquí. El Canal de Suez se encuentra, como saben, dentro del alcance de los misiles y los drones yemeníes. Si Egipto toma medidas, eso significa que Yemen podría atacar objetivos aquí, en el Canal de Suez.

Dadas las dificultades actuales, en lo que respecta a que Donald Trump suplique o pida a Zelenski que no ataque las instalaciones rusas de diesel —como saben, Rusia mantiene un bloqueo aquí, en el mar Negro, sobre los puertos ucranianos y en Odesa—. Así pues, básicamente, si observamos Asia Occidental y el conflicto entre Ucrania y Rusia, todo gira en torno al empeoramiento de la situación en el mercado energético. Y esto es a lo que se enfrenta Donald Trump y lo que está tratando de resolver. No sé si va a… si va a hacer algo al respecto.

Michael, ¿qué opina usted? Porque el otro punto importante fue ayer que EE. UU. —la Cámara de Representantes de EE. UU.— aprobó la Ley Lindsay Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026. La votación fue de 262 a favor y 159 en contra, y el proyecto de ley se ha remitido al presidente Trump para su firma. Básicamente, se trata de imponer sanciones o reforzar las sanciones a ambos países, Irán y Rusia, y, por otro lado, de suplicar. Bien, ¿qué está sucediendo? Richard, empecemos por usted. ¿Cuál es su interpretación de lo que está sucediendo y de la complejidad del asunto, tal y como he mencionado, en todos y cada uno de los rincones de Asia Occidental, en Eurasia, entre Rusia y Ucrania, y en relación con las nuevas sanciones contra Irán y Rusia? Adelante.

Richard Wolff: Bien, hay una serie de cosas que me vienen inmediatamente a la mente y que no tienen sentido. Y, para mí, se convierten en motivos para plantear otras preguntas. Empecemos, por ejemplo. El presidente Trump ha criticado, en efecto, a Zelenski por enviar misiles para destruir refinerías en Rusia que transforman el petróleo en diesel. Y lo ha hecho. ¿Por qué? Bueno, es muy obvio. El diesel cuesta ahora 6,50 dólares el galón aquí en Estados Unidos, lo que supone aproximadamente el doble de lo que costaba hace unos meses. Y resulta devastador para la agricultura y para el sector del transporte por carretera, que utiliza el diesel como combustible básico.

Pero no tiene sentido, porque la única forma en que Ucrania puede lanzar misiles de largo alcance es utilizando tecnología estadounidense controlada por personal estadounidense en Ucrania. Así pues, el presidente de los Estados Unidos habla con el presidente de Ucrania, pero es él quien controla lo que Ucrania puede hacer de todos modos. Por lo tanto, ¿qué está haciendo? Simplemente da una orden. No tiene por qué hacer una declaración pública; no tiene sentido. Es ridículo. No tiene sentido.

Pues bien, entonces comprenderá que en Estados Unidos se finge que Ucrania es un actor independiente en este asunto, cuando no lo es. Es un actor simbólico. En los asuntos internacionales hay que seguir el juego de tomarse en serio a Ucrania, pero en realidad nadie lo hace. Así pues, se trata del señor Trump complaciendo a la opinión pública estadounidense.

De acuerdo. Eso sugiere, pues, que Estados Unidos ha tomado la decisión de llevar a cabo ciertas acciones que considera que tiene derecho a realizar o que le resultan seguras, ya que pueden atribuirse a otra persona. En otras palabras, pueden hablar de que el diesel es caro porque Zelenski está haciendo algo en Rusia, algo que, de hecho, podría controlar en cinco minutos si quisiera. Pero no lo hace. Quiere perjudicar a Rusia y quiere salirse con la suya, y cree que esto va a servirle, lo cual, para su propia opinión pública aquí, probablemente será así, ya que los demócratas son tan hostiles hacia los rusos, si no más, como lo son los republicanos.

Esto me lleva, pues, al segundo ejemplo de cómo Estados Unidos quiere hacer algo de lo que no puede permitirse asumir la responsabilidad. Y ahí, la pista, a mi juicio, fue la decisión anunciada ayer de que el presidente está a punto de autorizar el envío —si no me equivoco— de 40 000 toneladas de las bombas más grandes que pueden lanzar los aviones de las aerolíneas estadounidenses —con 2 000 libras de explosivo por bomba—, y ¿a quién se las envían? A Israel. ¿Por qué? Porque los israelíes van a ser los malos en esta historia. Los israelíes van a lanzar estas bombas por todas partes —rellenen el espacio en blanco, no lo sé con exactitud— en Irán, pero puede que no sea solo Irán. Puede que haya otras cosas.

Pero entonces Estados Unidos también quedará exento de responsabilidad por ello, lo cual constituirá un crimen de guerra y un espectáculo de horror del tipo en el que los israelíes se han convertido en especialistas mundiales a la hora de infligir este tipo de daño genocida. Y quedará bien aquí, en Estados Unidos, porque el presidente estará castigando a los malvados iraníes. Y todos sabemos que esa historia se está difundiendo.

Por lo tanto, supongo que este va a ser el último intento de retirarse de Irán sin que parezca que se han visto obligados a hacerlo. Causarán un daño indescriptible. Derribarán a Irán de su posición dominante, más o menos. Aún no saben cómo funcionará eso. Nadie sabe hasta qué punto está realmente bien defendida la capacidad misilística iraní. Sabemos que está mejor defendida de lo que pensaban, porque fíjense en el daño que ya han causado.

Mi último punto: creo firmemente que la importancia de la capacidad iraní para contraatacar a Estados Unidos, para negar a Estados Unidos e Israel la victoria que intentaron conseguir en junio del año pasado y que han vuelto a intentar desde febrero de este año, eso, en mi opinión, constituye un acontecimiento histórico mundial. Y creo que ya lo están viendo, a juzgar por la información filtrada de que en Washington se están celebrando reuniones en el Pentágono y en otros lugares con el fin de considerar seriamente la retirada de la presencia militar estadounidense de Oriente Medio, ya que es demasiado vulnerable, ha sufrido daños demasiado graves y, por lo tanto, tienen que reconocer —con o sin las bombas que están enviando a Israel— que quizá haya llegado el momento de retirarse.

Ahora bien, si se le niega el acceso a Estados Unidos y ha heredado una posición colonial global tras el colapso de todos los demás colonialismos, los británicos, los franceses, los holandeses, los belgas, los japoneses e incluso los estadounidenses de antaño, si en 1945 todo el mundo colonizado —centro y periferia, tal y como pensadores como Samir Amin y otros nos han ayudado a comprender a lo largo de los últimos 75 años— si Estados Unidos heredó esta posición de única superpotencia colonial a escala mundial, cosa que hizo, entonces lo que Irán ha logrado es el fin de esa posición.

Ahora ha quedado demostrado que Estados Unidos no puede desempeñar el papel que creía poder desempeñar, que no solo heredó todos los imperios, sino que también heredó lo que quedaba del poder de Rusia tras la desintegración de la Unión Soviética. Se había convertido en el hegemón mundial, la única potencia, el orden unipolar. Irán le ha enseñado al mundo que no, que no es así, y le estamos obligando a retirarse. Y lo que le estamos haciendo a ese imperio en Oriente Medio puede y va a desatarse ahora en cualquier otro lugar. Y la forma en que eso va a suceder es mediante la alianza entre China y Rusia, para respaldar a los Iránes del mundo cuando se enfrenten a Estados Unidos, para demostrar al mundo que ahora pueden hacerlo. Y antes no podían hacerlo.

Y la ironía de las ironías es que la Guerra Fría fue una farsa en la que unos Estados Unidos dominantes actuaban como si estuvieran en peligro por culpa de la Unión Soviética. Nunca lo estuvieron. La Unión Soviética siempre fue demasiado pobre, demasiado atrasada. Tenía armas nucleares, sin duda. Pero eran inútiles. ¿Qué iba a hacer? Si se atreviera a utilizarlas, sería aniquilada.

Lo que tenemos ahora es una situación radicalmente diferente. Pero la ironía es que la marcha contra el colonialismo se ha topado ahora con una potencia colonial única que lleva 75 años en el poder. Y, al igual que antes, el anticolonialismo local acabó derrotando a los británicos, los franceses, los alemanes, los portugueses y los españoles. Ahora contamos con un mundo unificado, movilizado sobre todo por China y Rusia, que lidera al Sur global para desafiar a la única potencia colonial que queda y acabar con el colonialismo de una vez por todas.

Michael Hudson: Bueno, estoy de acuerdo con la observación que ha hecho Richard y que la prensa no ha destacado: que el objetivo real de enviar todas estas bombas a Israel no es bombardear Gaza ni al resto de los palestinos, sino utilizarlas contra Irán.

Pero hay un giro adicional en todo esto. Trump sigue repitiendo algo que lleva diciendo ya ocho años: que quiere hacer que la OPEP pague todo el coste de la ocupación estadounidense, pasada y presente, del Cercano Oriente, y toda la protección militar que ha estado amenazando a Oriente Medio hasta ahora. Y su principal preocupación con respecto a Irán es, en mi opinión: de acuerdo, incluso si se bombardea a Irán, ¿cómo se va a impedir que este país pueda imponer aranceles a las tarifas de transporte en el estrecho de Ormuz? ¿Cómo va a poder Estados Unidos sustituirlo y solicitar —y, en esencia, exigir— dichos aranceles? Trump había dicho anteriormente que quería el 20 % del valor de todo el petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz. ¿Se le ha olvidado eso? ¿O forma eso parte de su plan a largo plazo en el que se basa su ataque contra Irán?

Y toda esta obsesión suya por querer que otros países paguen por la subyugación militar que Estados Unidos ejerce sobre ellos ha vuelto a salir a relucir la semana pasada con Corea del Sur. Y quiero presentar esto como su modus operandi. Ya lo hemos comentado antes: Trump ha insistido en que Corea del Sur pague a Estados Unidos un tributo de 350 000 millones de dólares para que Estados Unidos acceda a reducir los aranceles —aranceles ilegales, sin duda—, pero a reducir los aranceles sobre las importaciones coreanas del 25 % al 15 %.

Pues bien, ese fue un acuerdo del año pasado. Pero la semana pasada, sobre todo en el *Financial Times* —aunque ha sido prácticamente ignorado por el resto de la prensa—, Corea ha señalado: «Un momento, vamos a entrar en un periodo de precios muy elevados del petróleo, el gas y el diesel debido a todo esto. ¿Cómo vamos a poder permitirnos pagarles 350 000 millones de dólares en estas circunstancias?».

Los coreanos también le han dicho a Trump: «Ya sabe, lo hemos intentado; nos hemos dirigido a varias de nuestras empresas y les hemos preguntado: ¿qué planes tienen? ¿Podrían aceptar invertir en Estados Unidos y obtener beneficios?». Pues bien, de manera generalizada, las empresas coreanas han afirmado que no hay forma de que podamos obtener beneficios invirtiendo en Estados Unidos. Va a ser una pérdida total. Pues bien, la cuestión es si el «tributo» de 350 000 millones de dólares de Corea y el de 650 000 millones de dólares de Japón a Estados Unidos son superiores a la totalidad de los beneficios que cualquiera de ambos países puede obtener de sus exportaciones a Estados Unidos.

Pues bien, Trump respondió y dijo sin rodeos: «Bueno, ya sabe, en realidad no es un tributo, es un reembolso que se nos debe por sufragar el coste de su ocupación y protección, así como la de Japón». Y por eso ahora está intentando que otros países paguen el coste del gasto militar estadounidense en todo el mundo. Y los coreanos dicen: «Bueno, lo único que podemos hacer es construir barcos. Podemos aceptar construir barcos, pero en realidad ustedes no tienen astilleros en Estados Unidos. Ya no son un país industrializado». Nosotros sí somos un país industrial. Contamos con la mano de obra y con toda la maquinaria necesaria para hacerlo.

Así pues, lo que está ocurriendo ahora es que Trump está alejando a todos sus aliados más cercanos. Y está haciendo con Corea y Japón exactamente lo mismo que Estados Unidos hizo con Alemania al cortar el acceso alemán al gas y al petróleo rusos. Y la pregunta es: ¿cuánto tiempo podrá esta tensión evitar una ruptura política total? Y estoy seguro de que ese es un debate que se está produciendo. Hace décadas, cuando visité Japón, siempre decían que tenían un plan B. Y el plan B es: ¿qué pasaría si tuviéramos que separarnos de Estados Unidos y comerciar con China, y buscar nuestra fortuna llegando a un acuerdo con ella?

Trump también ha insistido en que las empresas coreanas, como Samsung, adopten la tecnología de inteligencia automática de Estados Unidos y sus monopolios. Pues bien, eso va a aumentar drásticamente el coste de producción para Corea. Así pues, tenemos a Estados Unidos intentando imponer precios de monopolio a otros países, forzando una subida considerable del precio de la energía debido a la guerra en Irán y exigiendo que se reembolse a Estados Unidos su gasto militar en el extranjero. Creo que el efecto de todo esto es alejar a estos países y acelerar el destino inevitable. Las acciones de Trump acabarán aislando a Estados Unidos del resto del mundo. Las sanciones que está imponiendo a Rusia y al resto de países están generando una gran tensión.

Y estoy seguro de que solo está fingiendo que le dijo a Zelenski que no bombardease las refinerías rusas. Es obvio que le dijo a Zelenski: «Le estamos enviando exactamente la información de guía por satélite para que pueda atacar las refinerías». Trump cree que Estados Unidos —aunque la economía estadounidense se vea perjudicada— debe tener en cuenta lo que va a suceder cuando suban los precios del petróleo. Los precios mundiales del petróleo van a subir. Pero en Estados Unidos, el coste de producción del petróleo y el gas no aumentará. Esto supondrá una bonanza para las empresas de gas y las petroleras estadounidenses. Hará que el sector petrolero sea increíblemente rentable aquí. Y es el sector petrolero, por supuesto, el que más contribuye a la campaña de Trump y del Partido Republicano.

Así que creo que debo tener todo eso en cuenta. Trump no está tratando de ayudar a la economía de Estados Unidos. Está tratando de ayudar a quienes financian su campaña, entre los sectores más ricos de Estados Unidos, capaces de realizar las aportaciones que hacen la industria petrolera, las empresas de tecnología de la información, etcétera. Y eso está provocando —esa extralimitación está provocando un efecto boomerang que los está alejando a todos.

Richard Wolff: Si me permiten añadir algo, al principio de mi carrera, el primer libro que publiqué se basaba en mi tesis doctoral. Se trataba de un estudio sobre el colonialismo británico en Kenia, un país de África Oriental. Y, como parte de ese trabajo, pasé mucho tiempo en el Museo Británico y en la Oficina Colonial de Londres estudiando los registros que había conservado la administración británica en los primeros años de la colonia, que solía denominarse «Protectorado de África Oriental», establecido por los británicos. Estamos hablando, por tanto, de finales del siglo XIX y principios del XX.

Una de las cosas que uno descubre rápidamente al leer los informes coloniales es la analogía con lo que Michael acaba de decir. Se reiteraba constantemente a los funcionarios locales del colonialismo británico —las personas destinadas en Nairobi y en otras localidades y ciudades de Kenia— que la colonia debía autofinanciarse. O, por decirlo en palabras de Michael, su trabajo consistía en encontrar algo que se pudiera obligar a los africanos a cultivar o criar —siendo la agricultura, al tratarse de la tierra, era el único recurso que creían tener. Debían producir un producto agrícola que se vendiera a empresas británicas, las cuales obtendrían con ello beneficios suficientes para cubrir los impuestos que había que pagar, de modo que la administración colonial se financiara con los impuestos de Kenia y no supusiera una carga para las capacidades financieras del Gobierno británico en Londres.

En resumen, querían que su colonialismo se autofinanciara. Y eso incluía los recursos navales, los militares, los recursos armados y todo lo demás que hacían los británicos: construir un ferrocarril, desarrollar el telégrafo y el teléfono. Todo lo demás debía ser sufragado por la población colonial local y el trabajo que realizaban, del que luego se harían cargo las casas comerciales británicas.

Y eso es, en realidad, lo que Michael está diciendo. Señor Trump, no hay nada de original en ello. El señor Trump está intentando que el imperio colonial se autofinancie, incluidas todas las tareas policiales que debe llevar a cabo el ejército de Estados Unidos. Y, con ello, está cumpliendo el mandato colonial de los últimos siglos. Está intentando que eso suceda. Y como no puede hacerlo de forma indirecta, como solían hacerlo, lo está haciendo directamente. «Páguenme un tributo». Literalmente: «Páguenme dinero». «No me importa de dónde lo saquen. Salgan ahí fuera, hagan sus negocios, pero tienen que pagarnos. Que los dominemos les sale caro, y van a tener que pagar por su propia dominación».

En realidad, no difiere en nada de un empresario capitalista que contrata a los trabajadores que generan una plusvalía, la cual el empresario utiliza para pagar a los supervisores que obligan a los trabajadores a producir esa plusvalía. La plusvalía de los trabajadores está pagando su propia opresión por parte de los supervisores, con sus propios fondos excedentes. Esa es la idea de Marx en el volumen 1 de *El Capital*, y es aplicable sobre todo a la empresa colonial.

Estados Unidos ya no puede permitírselo. Esa es la imposibilidad subyacente. No pueden permitirse ni siquiera mantener, y mucho menos ampliar, lo que están haciendo. Por eso, ya sabe, ¿adónde van a ir? Van a ir a Groenlandia, ¿verdad? Allí no hay nadie. Ya sabe, van a ir a Canadá. Van a apoderarse de todo. Y estas amenazas interminables —«deben darnos dinero», «deben darnos»—, ¿qué es esto? Es el intento de aferrarse a su posición de hegemonía mundial sin pagar por ello.

Y eso ya no va a suceder porque la resistencia es demasiado grande y ahora cuenta con el respaldo de la primera potencia industrial del mundo, China, y de la primera potencia militar del mundo, que podría decirse que es Rusia. Y, por lo tanto, Estados Unidos se ha visto frenado. No puede hacerlo. Lo intentará. Hará todo lo que esté en su mano.

Ya estamos viendo cómo Estados Unidos decide que será cómplice de un genocidio si eso es lo que hace falta para mantenerse en el poder. No es que estén de acuerdo con la política israelí. No lo están. Pero creen que no tienen otra opción. Así que pueden permitir, ya sabe, que determinados políticos le digan al señor Netanyahu: «No debe hacerlo». Pero es el mismo teatro que decirle al señor Zelensky: «No debe hacerlo». Les está permitiendo hacerlo. ¿A quién cree que está engañando al sugerir que no hagan lo que usted mismo les está permitiendo hacer? Si no quiere que lo hagan, no se lo permita. Están atrapados en su propia imposibilidad, y eso en sí mismo es una señal del fin del imperio.

Michael Hudson: Eso es exactamente lo que está ocurriendo, Richard. Estoy totalmente de acuerdo. La cuestión es: desde la Segunda Guerra Mundial, ha habido un rechazo al colonialismo. Y eso forma parte de la Carta de las Naciones Unidas: que estos son ahora países independientes y tienen soberanía. Estados Unidos está intentando obstaculizar esta soberanía precisamente mediante lo que usted ha señalado.

Así pues, la pregunta es: ¿dónde está el resto del mundo a la hora de protestar contra todo esto? Y cómo tiene que existir alguna estructura de instituciones internacionales que sustituya a aquellas que Estados Unidos creó para administrar todo esto, incluyendo el hecho de que ha paralizado a las Naciones Unidas y ha paralizado a la Organización Mundial del Comercio. Trump se ha retirado de todas las iniciativas climáticas destinadas a prevenir el calentamiento global y los fenómenos meteorológicos extremos. Estados Unidos es, por sí solo, un país rebelde. Quiero decir, es verdaderamente, si no la nación indispensable, la nación única, inmune a todo esto. ¿Cómo van a poder los demás países desmarcarse de todo esto ofreciendo una alternativa institucional real?

Richard Wolff: Bueno, creo que lo que está empezando a suceder —y entiendo que estoy a punto de decir algo un tanto especulativo— es que no puedo predecir el futuro mejor que nadie, lo cual significa que no puedo hacerlo porque nadie puede. Dicho esto, creo que lo que está ocurriendo presenta enormes paralelismos históricos. Le voy a dar dos ejemplos.

En primer lugar, el jefe de Estado de Venezuela, el señor Maduro, era el líder de un país soberano, independiente en el mundo, miembro de las Naciones Unidas, etcétera, etcétera. Un país poderoso invadió el territorio, secuestró a este hombre y a su esposa de sus camas en plena noche, matando —no sé— a unos 100 soldados cubanos y demás, que los custodiaban. Esto supone una amenaza para todos los líderes soberanos del mundo. O bien hace lo que dicen los Estados Unidos, o esto es lo que muy probablemente le va a suceder a usted.

Y el señor Maduro se encuentra recluido en una prisión no muy lejos de donde vivimos Michael y yo. Está en Brooklyn, creo, en algún lugar donde lo tienen retenido, sin ningún tipo de, ya sabe, representación legal que yo tenga constancia. Quiero decir, lo han detenido sin… Es indignante lo que se está haciendo aquí en lo que respecta a la soberanía, que es la lucha —Michael tiene razón— de todos los países del Sur global desde la Segunda Guerra Mundial. No se puede hacer eso sin consecuencias. Solo en Estados Unidos se les ocurre algo así. Y este es el error que siempre cometen personas como esas.

Es lo que hace Hitler cuando cruza todas las fronteras de Europa. Moviliza a Europa en su contra. Y los alemanes pagan ese precio desde entonces, por lo que hicieron y por la actitud que se tiene hacia los alemanes y hacia el Gobierno alemán. Simplemente… quiero decir, por poner un ejemplo, acaban de emprender el mayor rearme desde la época de Hitler. Y el resto de Europa se está dando cuenta de que eso no servirá de mucho contra los rusos, pero sí sería bastante eficaz contra los franceses, los italianos o los escandinavos. ¿Y a quiénes persiguió Hitler? A los franceses, a los italianos y a los escandinavos.

Quiero decir, basta ya. Estados Unidos está infringiendo la ley, y eso no es solo un principio abstracto. Eso es lo que está determinando en gran medida la mentalidad de personas que, por lo demás, son aliadas de Estados Unidos, pero que, como dice Michael, se están alejando. Es difícil seguir siendo aliado si uno se pone en el lugar del señor Maduro.

El segundo ejemplo es la matanza indiscriminada de aquellas personas en los barcos pesqueros, que continúa. Creo que la cifra actual es de menos de 250 personas asesinadas, aunque en realidad han sido muchas más, en esos barcos. Esto supone un desafío a la idea de que somos poderosos y que vamos a hacer uso de ese poder. Miren, el resto del mundo tiene que comprender que esto pone en peligro a ellos. Deben preocuparse por unos Estados Unidos dispuestos a comportarse de lo que Michael denomina «manera desmesurada», porque están dispuestos a hacerlo. Su complicidad con Israel pone de manifiesto su disposición a ser cómplices de un genocidio. ¿Y qué significa eso? ¿Qué van a hacer?

Michael está indignado. No han hecho más. Estoy de acuerdo con él. Es terrible que no hayan hecho más, pero eso no significa que no esté ocurriendo. No está ocurriendo donde se pueda ver, por razones obvias. ¿Quién querría que le vieran si lo que le va a pasar es lo mismo que a Maduro?

Así que todo se está haciendo en silencio. Y tiene que leer, tiene que leer la declaración final de la Organización de Cooperación de Shanghái de hace tres semanas. Lea esa declaración. En ella, firmada por el señor Modi, que es el jefe de Estado del país más grande del mundo, se aprecia un cambio radical con respecto a su postura de principios de este año. En febrero, viajó a Israel, se dirigió al Knesset, el parlamento israelí, y cuando Estados Unidos e Israel invadieron Irán, la India apenas dijo nada.

Ahora, ocho meses después, el señor Modi —que, al igual que cualquier otro país del tercer mundo, se pregunta qué camino tomar ante la disyuntiva entre Estados Unidos y China— acude a una reunión de la que Estados Unidos está excluido y firma una declaración final que denuncia la invasión israelí-estadounidense de Irán y expresa sus condolencias al pueblo iraní por el asesinato del ayatolá. ¡Vaya! ¿Qué? Un hindú está mostrando su solidaridad con la comunidad musulmana por el asesinato de uno de sus líderes religiosos. Hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que el viento está cambiando de dirección. ¿De repente? No.

¿Niego acaso que el BRICS sea un grupo muy heterogéneo, lleno de contradicciones? No, por supuesto que lo es. ¿Qué demonios podríamos esperar? ¿Unanimidad? Eso no va a suceder. Pero lo irónico es que gran parte de esa diversidad se detiene en la frontera de Estados Unidos. En cuanto a Estados Unidos, todos están de acuerdo en que ahora es el problema para ellos, porque ya lo creen así. Ya lo creen. Cómo se dice, cuándo se dice, qué maniobras se llevan a cabo… hay mucho desacuerdo. Pero ¿es Estados Unidos el benevolente portador de la democracia? Oh, por favor. Ya nadie cree eso. Ni siquiera los propios estadounidenses lo creen ya.

Michael Hudson: Bueno, Richard, lo que acaba de decir encaja con su comentario inicial sobre predecir el futuro. Me gustaría profundizar en ello. Durante cien años tras la Primera Guerra Mundial, todo el mundo pensaba que Estados Unidos representaba el futuro. Estados Unidos era un modelo a seguir. Incluso cuando Rusia accedió a dejar que los estadounidenses entraran y arruinaran su economía con reformas neoliberales, pensaban que, de alguna manera, eso les haría parecerse más a Estados Unidos, sin darse cuenta de que Estados Unidos no quería que otros países tuvieran un futuro próspero, sino que quería hacerlos dependientes y destruirlos.

Así pues, lo que está ocurriendo ahora, creo que, en lugar de considerar a Estados Unidos como una guía para el futuro, lo que buscan es orientación sobre qué podemos hacer para ser diferentes. ¿Qué ha fallado en Estados Unidos en su trayectoria y en cuál ha sido nuestra relación con ese país? ¿Cómo evitamos la situación de dependencia, la exigencia de tributos? ¿Cómo resistimos la incursión de Estados Unidos en nuestra economía? No veo cómo se puede lograr esto sin aislarse de Estados Unidos e imponer a la economía estadounidense el tipo de sanciones —tanto económicas como políticas— que supongan una ruptura real.

Y por eso hemos dicho antes aquí que, en ese sentido —y creo que usted está de acuerdo con ello—, esto es, en realidad, si se trata de una lucha por el futuro y por cómo será este, una auténtica lucha civilizacional. ¿Cómo se va a organizar el mundo? Otros países no pueden permitirse que se organice según los planes de pago de tributos y explotación que Estados Unidos quiere imponer al resto del mundo, empezando por sus aliados más cercanos: Europa, Corea y Japón. Así pues, esta es la gran pregunta. ¿En qué se diferenciará el futuro de lo que Estados Unidos ha creado?

Richard Wolff: Sí, y creo que la respuesta a esa pregunta es la razón por la que presto atención a los BRICS, no por una especie de idea romántica de que se trate del Sur global. No es eso. Se trata de una respuesta heterogénea y plagada de conflictos. Así pues, no se trata ni de una historia unificada ni de no hacer nada. Es una complicada mezcla de ambas cosas. Y no debería sorprendernos.

Estados Unidos fue, en cierto modo, un modelo durante un tiempo. Y parte de ello era genuino, y parte era fingido. Y así es como suelen ir estas cosas. Hay mucho autoengaño por parte de todos los actores a lo largo del camino. Washington está hoy repleto de personas que se engañan a sí mismas sobre el poder que tiene Estados Unidos. Como Michael nos ha recordado en repetidas ocasiones, se trata del poder de causar daño. Es el poder de herir, de castigar, de destruir. Esa no es una imagen muy positiva para el mundo.

Si existe una diferencia entre el denominado «poder duro» y el denominado «poder blando», lo que Estados Unidos puede tener es poder duro, pero ha agotado todo su poder blando. Ya no está de moda ser estadounidense en gran parte del mundo. Cada día hay más y más personas para quienes Estados Unidos representa menos rock and roll, vaqueros y todo eso, y más y más complicidad con Israel en Gaza o, ya sabe, jugarretas con pescadores en sus barcos. Eso resulta espantoso para cualquiera que tenga siquiera la más vaga idea de lo que se supone que es la ley y el comportamiento respetuoso con la ley.

Pues bien, Estados Unidos afirma estar a favor de un orden internacional basado en normas, algo que, por cierto, ya no se oye decir con tanta frecuencia porque es evidentemente falso. A ustedes no les interesa un orden basado en normas. A Stephen Miller, a quien se considera el consejero intelectual del señor Trump, se le cita por todas partes por haber dicho que el mundo se rige por la fuerza bruta, no por las normas del orden. De acuerdo, hay que reconocerle el mérito. Al menos es capaz de decirlo.

Pero se paga un precio cuando se dice eso. Al igual que Hitler pagó un precio cuando dijo lo que iba a hacer y siguió adelante intentando hacerlo. Fue derrotado por los rusos. Y una vez que esa derrota se puso en marcha, por muy enrevesada y terrible que fuera, resultó más perjudicial para el pueblo ruso que para los alemanes en el momento en que Hitler fue derrotado. Pero fue el principio del fin para él. Esa derrota tuvo ramificaciones. Ya no era invencible. Estados Unidos ya no es invencible. Irán lo ha demostrado. Y por eso es histórico. Es un momento histórico. Es tan histórico ahora como la derrota del Imperio Romano a manos de los llamados «wendels» de la Europa continental allá por los primeros siglos después de Cristo.

Michael Hudson: Bueno, creo que lo que hizo posible el BRICS es, en realidad, Rusia, China y ahora Irán. Y pase lo que pase, el núcleo de cualquier acuerdo al que pueda llegar el BRICS lo constituirán estos tres países. Y creo que serán ellos quienes marquen el rumbo, porque son la masa crítica. Y lo que impidió que cualquier grupo del BRICS, como las naciones no alineadas de la década de 1950, se desarrollara fue que no contaban con la masa crítica. La masa crítica la constituyen China y Rusia. Y ahora se une Irán, que comparte con ellos una línea dura. Así que eso forma parte de ello.

Y, en segundo lugar, si se analiza cuál va a ser el núcleo de esta resistencia, pues bien, volvemos a hablar de intereses empresariales. Y creo que el intento de Trump de imponer el monopolio estadounidense —especialmente en materia de tecnología de la información— a otros países va a dejar de lado a otras empresas. Y, como todos estamos de acuerdo, son las empresas las que, en esencia, dominan al Gobierno en el mundo oligárquico actual.

Así pues, creo que cuando Trump insistió en que Corea adoptara la tecnología de la información estadounidense en lugar de la tecnología china, más eficiente y de menor precio, eso se extenderá a todos los demás países. De repente, está quedando muy claro que pueden sentir que pueden mantenerse al margen y rechazar lo que está haciendo Israel, lo que está haciendo Estados Unidos, incluso la guerra en Irán. Pero no pueden rechazar los tentáculos de Estados Unidos que intentan controlar, que intentan monopolizar todos los sectores de su economía y controlar el comercio marítimo mundial, la libertad de los mares y controlar el gobierno.

Por lo tanto, creo que estos intereses empresariales, en todo caso, se van a reforzar y casi definirán las características de este mundo que va a adoptar una estructura diferente. Y creo que la estructura que adoptarán los demás países será tal y como se ha visto en China: la misma estructura que el capitalismo industrial, la economía política clásica, adoptó para evitar la clase rentista, evitar los monopolios y evitar la búsqueda de rentas por parte del sector financiero, el inmobiliario, el sector de los propietarios y el sector monopolístico.

Creo que va a… Es como si el mundo hubiera dado un largo rodeo durante el último siglo, y creo que va a volver atrás. Y China ha recreado de forma independiente toda la estrategia que Adam Smith, John Stuart Mill y Marx expresaron a través de su teoría del valor, el precio y la renta, la cual constituye una guía analítica de lo que está ocurriendo. Y creo que el deseo de otros países de reducir sus costes de producción. Y en eso consiste precisamente el capitalismo industrial. Esa va a ser la forma operativa e intensiva que empuje a los gobiernos a ceder. ¿Qué opina usted al respecto?

Richard Wolff: Sí, creo que se trata de una continuación. Estoy de acuerdo con usted. Creo que hay una continuación del reconocimiento de que Estados Unidos ha sido superado en estrategia, de que el modelo representado por China —esa combinación de un sistema mitad público, mitad privado, con la orientación del Partido Comunista y del Estado, que garantiza que los objetivos de crecimiento que rigen el conjunto sean dominantes— que los planes de inversión privada deben encajar en él; de lo contrario, no se permiten. Si los actores privados siguen su propio camino para maximizar sus beneficios privados y eso no concuerda con el plan general, castigan a Jack Ma. Este desaparece durante cinco años hasta que puede ser reeducado y reinsertado en la economía china. Es increíble de ver. Se trata de un nuevo tipo de modelo.

Y creo que incluso el señor Trump aporta pruebas de lo que estamos argumentando. Si ayer le entendí bien, hizo una declaración pública en la que salió de su boca algo parecido a lo siguiente. Se trata de una paráfrasis aproximada. No importa que el resto del mundo no quiera comerciar con nosotros. Si existe un déficit comercial, nos iría mejor sin tener nada que ver con ellos. No les necesitamos. No queremos eso.

Pues bien, ahora apliquemos esto a Canadá, el socio comercial más importante de Estados Unidos, un aliado con el que compartimos miles de millas de frontera sin vigilar. Y ellos están ocupados comerciando con otros, vendiendo su energía a China y comprando sus equipos a Europa. Se están moviendo, están maniobrando con el señor Carney en torno a Estados Unidos para reducir su dependencia de un socio comercial poco fiable. Se trata de cómo el señor Trump está transformando políticamente la pérdida de los aliados —algo que ya ha logrado— y que ahora se está produciendo en el ámbito económico. Nos encontramos en medio de ello, y él ya está trabajando para que parezca un resultado deseable de su genial política.

Entiendo por qué lo hace. Es el teatro de un político en toda regla. Pero no creo que estemos obligados a dejarnos engañar por esto. Son tonterías diseñadas para hacer que una mala situación parezca algo que siempre hemos deseado. Es lo que hacen los niños en el patio del colegio cuando se enfrentan a momentos incómodos. Y eso es lo que tenemos como liderazgo.

Pero, a su manera indirecta, es una admisión de que ahí es hacia donde nos dirigimos: hacia ese estatus de aislamiento y rebeldía al que se refería Michael hace unos minutos. Por supuesto, entendido en un marco diferente, pero, no obstante, es una admisión. Ya no mantenemos relaciones comerciales. Vamos a estar herméticamente aislados del resto del mundo. Vamos a reconstruir nuestra base industrial, aunque eso avance muy lentamente. Lo conseguiremos de alguna manera, y lo haremos sin interactuar con el resto del mundo, salvo con el hemisferio occidental, donde encontraremos todos los materiales que necesitamos y obligaremos a que nos los suministren. Esa es la estrategia.

Michael Hudson: Bueno, fueron precisamente las relaciones comerciales de Estados Unidos las que le permitieron convertirse en la potencia acreedora que fue entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Y sin eso, ¿qué le queda? En realidad, solo le queda el poderío militar. Así que los demás países tendrán que encontrar de alguna manera la forma de resistirse. No estoy seguro de qué están discutiendo China y Rusia con Irán en cuanto a cómo pueden derribar cualquiera de los aviones israelíes que vayan a transportar estas pesadas bombas, pero deben de ser bombarderos muy pesados, y estoy seguro de que los radares podrán mostrarles lo que se avecina. Quizá NEMA haya seguido algo de esto.

Nima Alkhorshid: Déjeme pensar en lo que está sucediendo entre Irán, China y Rusia; básicamente, con las nuevas sanciones impuestas a ambos países, Irán y Rusia, están tratando de encontrar algún tipo de solución al respecto. Y todo ello los une, en mi opinión, para fortalecer los lazos. Cuentan con la conexión, tienen la conexión terrestre, la conexión marítima y disponen de todo ello. Pero antes de concluir, permítanme mostrarles un vídeo del presidente de la Reserva Federal y de Mark Warsh. Ayer, un periodista le preguntó sobre el tipo de interés. Esto es lo que respondió.

Elizabeth Schulzy (fragmento): Muchas gracias, soy Elizabeth Schulzy, de ABC News. Viendo el panorama general, me pregunto si podría explicarnos qué repercusiones tendrá realmente esta medida de hoy para los consumidores estadounidenses. Y tengo que preguntarle: ¿cuál es su mensaje para el presidente Trump, quien ha pedido en repetidas ocasiones que se bajen los tipos de interés, en lugar de subirlos?

Kevin Warsh (fragmento): No tengo nada que decirle sobre una conversación con el presidente.

Nima Alkhorshid: Esto es lo que publicó ayer el presidente del Parlamento iraní. Permítanme solo mencionar… él presentó esta fórmula, estoy seguro, y ambos saben de qué se trata. Y la fórmula es el tipo de interés basado en la inflación y el crecimiento, como saben, lo que se conoce como la regla clásica de Taylor. Y le añadió algo, que es muy importante en este contexto. Añadió dos partes: esta es la primera parte y la segunda parte. Y dice que «alfa» debe ser mayor o igual a cero. Y esto, la primera parte, SOH, es el estrecho de Ormuz. La segunda parte es la «burbuja mandap». Y dice, ya saben, dice que R, incluso R, no es neutral. Y se trata de la prima de riesgo del estrecho de Ormuz. Y ya lo hemos dicho. Es que, como saben, al aumentar [la prima de riesgo], básicamente está haciendo referencia a las provocaciones de Donald Trump.

Está diciendo que no importa si se sube el tipo de interés. Ya saben, no cambia gran cosa, porque el problema —el problema económico— es geopolítico. No es algo relacionado con el tipo de interés en Estados Unidos. ¿Qué opina usted al respecto, Richard, y cómo se va a resolver esto, dada la situación en la que se encuentra Donald Trump y el hecho de que los iraníes se estén burlando de él?

Richard Wolff: Bueno, a riesgo de parecer demasiado mecánico en mi razonamiento, recurro inmediatamente a lo que aprendí de Hegel y Marx. Estamos ante un gobierno atrapado en una contradicción. Para intentar hacer frente a la inflación que amenaza con surgir de los problemas geopolíticos relacionados con el petróleo, necesitan subir los tipos de interés. Por otro lado, subir los tipos de interés podría suponer el punto de inflexión hacia una recesión, lo que conlleva todo tipo de problemas políticos adicionales. Y no tienen forma de resolver esa contradicción. No se resuelve si no se suben los tipos de interés, y tampoco se resuelve si se suben.

Lo que quería el Sr. Trump sería desastroso para la lucha contra la inflación. Lo que han hecho es intentar frenar la inflación y asumir un riesgo con —irónicamente, quiero decir, puedo profundizar en esto si lo desea— la subida de los tipos de interés, que también puede resultar inflacionista. Si el aumento de los tipos de interés lo repercuten los prestatarios, que tienen que pagarlo y, por lo tanto, suben sus precios, resultará ser un desastre porque no habrá frenado la inflación, pero sí habrá obstaculizado las compras reales. De acuerdo, entonces se obtiene lo peor de ambas contradicciones en lugar de elegir entre ellas.

Pero el dilema del capitalismo es que se encuentra precisamente en este punto. Justo cuando menos lo necesita, tiene que tomar medidas descabelladas. El presidente acaba de anunciar el nuevo presupuesto anual que entrará en vigor dentro de un par de semanas. Comienza el 1 de octubre, el año fiscal en este país. Ha propuesto un aumento de 600 000 millones de dólares en el presupuesto de defensa, y eso ni siquiera tiene en cuenta algunos de los gastos derivados de la venta de armas a Ucrania y el apoyo a Israel.

Y no existe una fuente de ingresos en aumento comparable. Los aranceles no generan lo suficiente y, de todos modos, están siendo objeto de litigio ante el Tribunal Supremo. Así pues, eso significa que se produce un gran aumento de nuestro déficit.

Los tipos de interés —solo los costes totales por intereses acaban de superar el gasto total en defensa del presupuesto del Gobierno federal estadounidense—. Si se suben los tipos de interés, la cantidad de dinero que hay que destinar al pago de intereses aumenta. Y, dada la magnitud de los intereses y del déficit creciente, si se va a aumentar el gasto en defensa en 600 000 millones de dólares, lo que se está haciendo es someter al Gobierno a una presión de deuda cada vez mayor.

En otras palabras, el aumento de los tipos de interés agrava la situación que, a su vez, provocará un nuevo aumento de los tipos de interés. Se trata de un callejón sin salida insostenible para este país. Ya arrastra una deuda que hace que los prestamistas exijan más intereses para cubrir el riesgo de prestar a un país como este. Y usted lo está empeorando, mucho más. ¿Qué consecuencias tiene eso? Ya sabe, significa que quienes prestan al Gobierno van a mostrarse cada vez más reticentes, lo que empuja los tipos de interés al alza cada vez más, algo que el Gobierno no puede permitirse.

No es de extrañar que quiera que Corea del Sur aporte 350 000 millones de dólares. Está en apuros. Necesita ayuda. Y recurrir a los vestigios coloniales para obtener esa ayuda, eso es lo que está haciendo. Y si no puede conseguirla ejerciendo el poder colonial, si tiene que actuar a través de los agentes compradores locales del imperialismo occidental, entonces lo hará imponiéndoles un tributo, si es capaz de hacerlo. Imponiéndoles aranceles, si puede hacerlo.

Y entonces tiene que preocuparse de que su reacción sea: un momento, si se trata de Canadá, llegarán a acuerdos con otra parte. Y si se trata de Corea del Sur, dirán: «No podemos hacerlo. No podemos hacer eso». No podemos pagarles el tributo que desean. ¿Hasta dónde —porque eso es lo que están haciendo los surcoreanos— van a presionarnos para conseguir este dinero?

Sabiendo que cuanto más se les presiona, más se inclina la balanza. En lo que Michael ha dicho antes, la pregunta que acecha en segundo plano es: tal vez sea el momento de hacer lo que hicieron los rusos: anunciar que no son europeos, sino asiáticos. Y en el caso de Corea del Sur, sería: «No somos aliados de Estados Unidos, ahora somos un agente genuinamente independiente», y entonces se convertirían en buenos miembros del BRICS, muy deseosos de contar con otro espacio en el que construir su futuro internacional.

Michael Hudson: Creo que eso implicará llegar a algunos acuerdos con otros países asiáticos, incluida China. Si se va a alejar, necesitará otro centro, y eso resultará muy interesante.

Sí, tiene razón al decir que unos tipos de interés más altos aumentan el coste de hacer negocios, pero no estoy seguro de que las empresas vayan a poder subir los precios en consecuencia, porque unos tipos de interés más altos significan que los asalariados tendrán que destinar una parte mucho mayor de su salario al pago de intereses, y eso va a reducir el mercado. Así pues, lo que veo es una contracción del mercado aquí, que se va reduciendo cada vez más, y, como usted ha dicho, una recesión o, en realidad, una depresión. Esa es la situación en la que Trump ha dejado a la economía. Va a ser un mercado interno en contracción y, debido a ello, una economía en contracción.

Richard Wolff: Y si Trump permite que la situación se desarrolle de esa manera, entonces, pase lo que pase en noviembre, dentro de dos meses, cuando votemos, habrá una reacción contra el señor Trump como nunca se ha visto en Estados Unidos. Habrá tal repulsa que le dejará con un cinco o un diez por ciento de los votos y al resto de la población enfurecida.

Y la forma de comprender que eso es posible es que ya se observa en Europa. Quiero decir, ojalá tuviéramos un tercer partido. Sí, bueno, ya sabe, en esas elecciones celebradas hace un par de domingos en Sajonia-Anhalt, en Alemania —a las que los estadounidenses no han prestado atención—, el 44 % de los votantes se decantó por Alternativa para Alemania. Esa es la derecha. Y si se suman el partido Die Linke y Zara Wagenkocht —que solía ser la líder de Die Linke, pero ahora tiene su propia formación—, bueno, eso rondaba el 13 o el 14 %. De acuerdo, ahí lo tienen. Esa es la mayoría del electorado alemán. Un 44 % a la derecha, un 14 % o un 15 % a la izquierda. El centro está fragmentado.

Y, por cierto, el centro incluye al Partido Socialista, que solía ser el segundo partido, y a los Demócratas Cristianos, que solían ser el primer partido. Esos dos juntos, como saben, representan menos de una cuarta parte de la población, mientras que más de la mitad quiere… Y, por cierto, la postura general de estos no es de apoyo a la guerra de Ucrania por parte de Alemania, y ese es el principal valedor de la guerra de Ucrania del lado de Ucrania ahora que Estados Unidos se ha retirado.

Y todos ellos están a favor de, cito textualmente, «reiniciar las relaciones con Rusia», lo cual es una forma educada de decir que quieren recuperar el petróleo y el gas de Rusia, que desean comprar para frenar la desindustrialización. Probablemente sea demasiado tarde, pero esto demuestra que la opinión pública alemana —y, por cierto, la popularidad del señor Burnham en Inglaterra, del señor Macron en Francia y del señor Mertz en Alemania— es pésima. Ya nadie quiere a estas personas. Se les considera el antiguo consenso de la Guerra Fría, ahora ya obsoleto.

Ya sabe, son los europeos quienes son capaces de ver cada vez más que la demonización de Rusia es una proyección descabellada. Lo que ha ocurrido desde el colapso de Rusia ha sido la expansión de la OTAN hacia el este, no la de Rusia hacia el oeste. Todas las pruebas indican que el peligro para Europa proviene de que Occidente se aproveche de la agitación interna de Rusia, y no al revés. Se trata de una mera proyección basada en imaginar lo que Rusia podría querer hacer si se comportara como, de hecho, lo hizo la OTAN.

Es un recurso clásico, pero no funciona a largo plazo. A corto plazo, sí. Crear el mito de una Rusia demoníaca: llevan haciéndolo desde hace 75 años, si no más, en Europa.

Pero, en lo que respecta a Chav, cuando Napoleón invadió Rusia, lo derrotaron. El káiser Guillermo invadió Rusia y la derrota. Adolf Hitler invadió Rusia y la derrota. Esto no parece una buena estrategia para enfrentarse a Rusia. Y creo que lo están aprendiendo en Ucrania.

Nima Alkhorshid: Gracias. Gracias, Richard y Michael, por acompañarnos hoy. Ha sido un gran placer, como siempre. Hasta la semana que viene.

Richard Wolff: Hasta la semana que viene.

VOLVER AL INDICE

8. Panafricanismo, hoy.

Entrevista con Hakim Adi, autor de un libro sobre la historia del panafricanismo.

https://breakthroughnews.org/2026/10/05/the-struggle-for-african-unity-today-an-interview-with-hakim-adi/

La lucha por la unidad africana hoy: entrevista con Hakim Adi

En toda África, las luchas por la soberanía y contra el imperialismo están dando lugar a una nueva ola de resistencia panafricana.

Alex Anfruns

5 de octubre de 2026

Las guerras, la desestabilización neocolonial, la ideología de la «ayuda» y la influencia de las instituciones financieras occidentales han saboteado el continente africano desde dentro y lo han mantenido en un estado de dependencia económica. Sin embargo, sus pueblos han expresado constantemente su deseo de soberanía y su rechazo a la injerencia externa.

¿Qué manifestaciones actuales de la lucha por la unidad africana podemos observar hoy en día y qué continuidad se puede establecer con el movimiento panafricanista del siglo XX? En el contexto de las políticas de la Administración Trump, que se dirigen contra los trabajadores migrantes, y del auge de la ideología de extrema derecha en los países capitalistas, ¿podemos afirmar que las diásporas africanas siguen desempeñando un papel importante ante estos retos y en el surgimiento de un nuevo poder negro?

El profesor Hakim Adi, autor de «Panafricanism: a History», fue entrevistado por Alex Anfruns, periodista e investigador, sobre las luchas africanas por la emancipación.

«La historia nos ha demostrado que un ataque contra cualquiera

es un ataque contra todos»

Alex Anfruns: Comencemos desde una perspectiva cronológica. En la década de 1950 existían diferentes corrientes dentro del movimiento panafricanista que, a pesar de compartir objetivos comunes como el antirracismo y el anticolonialismo, divergían en sus puntos de vista sobre la lucha por la liberación. ¿Qué figuras y momentos clave de ese debate sobre el panafricanismo destacaría usted?

Hakim Adi: Un momento clave fue la Conferencia de Todos los Pueblos Africanos de 1958, celebrada en Accra (Ghana) y organizada por dos de los principales panafricanistas de la época: Kwame Nkrumah, que era primer ministro de Ghana, y George Padmore, un panafricanista trinitense que había sido el principal organizador del famoso Congreso Panafricano de Mánchester de 1945. Esa conferencia celebrada en 1958 supuso un momento muy importante, ya que en aquella época había muy pocos países africanos independientes. Ghana acababa de independizarse; había logrado su independencia política formal de Gran Bretaña.

Algunos países seguían luchando por su independencia, como Argelia… Uno o dos países ya eran independientes, pero la mayor parte del continente africano aún no lo era… Por lo tanto, resultaba muy importante celebrar esta conferencia para reunir a personas de todo el continente africano, así como a algunas de la diáspora, y debatir sobre la necesaria unidad entre los africanos y también sobre la política de liberación panafricana. Fue una conferencia muy exitosa en el sentido de que reunió a muchas personas diferentes, líderes de todo el continente, como Félix Moumié de Camerún, Joshua Nkomo de Zimbabue, Patrice Lumumba del Congo y muchos otros, incluidas numerosas organizaciones…

Uno de los participantes clave fue Frantz Fanon. Era un panafricanista caribeño y martinicano que personificaba el panafricanismo, ya que, a pesar de proceder del Caribe, dedicó gran parte de su vida a la lucha de liberación en África, y en aquel momento era representante del FLN en Argelia. Acudió a aquella famosa conferencia y presentó una perspectiva de la lucha de liberación en África que difería de la de los principales organizadores de la misma, Nkrumah y Padmore. Estos habían defendido que la liberación panafricana podía ser no violenta, si se organizaba adecuadamente a la población, etcétera…

Fanon acudió y, basándose en su experiencia —y, de hecho, en la experiencia de otros países de África—, planteó una perspectiva diferente y afirmó que la fuerza y la violencia podrían ser necesarias para liberar verdaderamente a África. Así pues, este fue un momento muy importante: las grabaciones y las memorias personales de aquella conferencia destacan la intervención de Fanon, que suscitó un gran debate, hasta el punto de que los organizadores incluso intentaron encontrar formas de contrarrestar las ideas de Fanon… Esto puso de manifiesto una diferencia fundamental dentro del movimiento panafricano de aquella época: ¿cómo lograr realmente la liberación?

Resulta interesante que, en 1945, en Manchester, el congreso de la conferencia decidiera que la fuerza sería necesaria para lograr la liberación anticolonial. En 1958, dos de los participantes clave en la Conferencia de Mánchester habían cambiado de opinión. Fanon contaba con la experiencia de la revolución argelina y, por lo tanto, afirmó: «Un momento, bien podría ser que la fuerza y la violencia fueran necesarias». Por lo tanto, considero que este es un momento muy importante y una diferencia significativa entre estas figuras clave del panafricanismo de la década de 1950. Por supuesto, hay muchos otros ejemplos, pero creo que este ilustra bien las diferencias que surgieron en el movimiento en aquella época.

AA: En su otra obra fundamental, ha analizado exhaustivamente la relación entre el panafricanismo y el comunismo. ¿Cómo influyó el comunismo en el movimiento panafricano durante la lucha por la independencia?

HA: Cuando hablamos del comunismo tal y como se desarrolló históricamente, podemos definirlo como la condición para la liberación de los productores de riqueza, los trabajadores. De eso trata el comunismo. El movimiento comunista de los años veinte y treinta, el de la Tercera Internacional, también se interesó enormemente por la lucha de liberación en África y en otras partes del mundo. Del mismo modo que los panafricanistas de EE. UU., África, el Caribe y el resto del mundo mostraron un gran interés por el comunismo y el impacto de la Revolución Rusa, las ideas de Lenin y los bolcheviques, etc.

La población de África y de la diáspora estaba acostumbrada al impacto del capitalismo, a lo que significaba el sistema centrado en el capitalismo. Significaba esclavitud, significaba dominio colonial y la división del continente africano. Si bien la Revolución Rusa demostró que se podía poner fin a todo ese sistema político, existía una alternativa al mismo. Esa alternativa abrió muchas posibilidades para un tipo diferente de sociedad, en la que la mayoría del pueblo tomara las decisiones, una sociedad en la que personas de diferentes lenguas y naciones pudieran convivir.

Otro aspecto que el movimiento comunista aportó a las colonias fue una perspectiva sobre cómo se podía luchar. Si nos fijamos en las décadas de 1930 y 1940, en aquella época, en términos generales, el enfoque del movimiento panafricano consistía en presentar peticiones a las grandes potencias, a las potencias coloniales, para decirles: «Un momento, el dominio colonial debería reformarse, debería mejorarse y hacerse más aceptable…»

Los comunistas afirmaban: «Eso no va a cambiar las cosas». Lo que sí va a cambiar las cosas es la organización de las masas populares: organizarse entre los agricultores, los trabajadores, etcétera. En segundo lugar, los comunistas sostenían que podría ser necesario recurrir a la fuerza —y probablemente habría que hacerlo— para acabar con este sistema. Y, en tercer lugar, esta lucha anticolonial de las masas populares debía estar unida a las luchas de los pueblos de todo el mundo —ya fuera en Europa, América, Asia, etc.— que luchaban por objetivos comunes.

El movimiento comunista aportó esta perspectiva al panafricanismo y fue muy influyente durante ese período, pero también lo fue en el período posterior: las décadas de 1940, 1950 y 1960. Si pensamos en algunas de las luchas de liberación clave que tuvieron lugar en África a partir de la década de 1960, especialmente tras el derrocamiento de Nkrumah, pero incluso antes, estas estuvieron influenciadas por el marxismo. Las luchas de liberación en Angola, en Sudáfrica, en Mozambique, en Zimbabue, etc.

El 12 de septiembre celebramos el aniversario del nacimiento de Amílcar Cabral, uno de los mayores panafricanistas y líder de la liberación en Guinea-Bissau y Cabo Verde, quien también recibió la influencia del marxismo. Si pensamos en las grandes figuras de las luchas sudafricanas, todas ellas eran comunistas: Nelson Mandela, Walter Sisulu, etc. Por lo tanto, la influencia del comunismo en general y del marxismo fue muy importante para el movimiento panafricano en su conjunto.

AA: ¿Diría usted que acontecimientos como el asesinato de Lumumba y la larga guerra de Argelia empujaron a los nuevos países africanos hacia un panafricanismo más radical?

HA: No lo creo. Fue un período muy difícil: en primer lugar, las décadas de los años 50, 60 y 70 se desarrollaron en plena Guerra Fría. La influencia del anticomunismo fue inmensa y tuvo un impacto enorme tanto en África como en otras partes del mundo. Esto ejerció presión sobre los países africanos para que hicieran lo imposible: intentar encontrar una forma de alcanzar algún tipo de independencia dentro de los límites establecidos por las grandes potencias,

Se podría decir que el hecho de que Argelia tuviera que librar una guerra de diez años para lograr su liberación, que el pueblo de Kenia tuviera que librar una guerra para conseguir su liberación, y lo mismo en otros países… esto habría dejado claro a los africanos el tipo de lucha que era necesaria…

Asimismo, el hecho de que, en un país que acababa de alcanzar la independencia, como el Congo, las grandes potencias —como Bélgica, EE. UU. y otras— pudieran organizar un motín dentro del ejército, dividir un país, detener a su líder y asesinarlo… esos hechos galvanizarían a todo el continente y habrían dado lugar a un tipo de panafricanismo muy diferente. De hecho, estos acontecimientos —y, en particular, la detención y el asesinato de Lumumba— sí que galvanizaron al continente entre las masas populares. Fue un acontecimiento trascendental, pero en lo que respecta a los Estados y a los gobiernos, la cuestión era diferente.

Esta es una de las cosas que debemos recordar de este periodo: que los años sesenta marcaban el inicio de la era del panafricanismo de los Estados, y que estos Estados —incluso los que podríamos calificar de más radicales, como Ghana, Argelia o, tal vez, Guinea— actuaban dentro de las condiciones de aquella época. Intentaron encontrar una forma de organizarse que quizá no implicara completamente la lucha; intentaron buscar algún tipo de acuerdo con las grandes potencias. La mayoría de los países, especialmente los francófonos, por ejemplo, quizá con una o dos excepciones, casi todos permanecieron dentro de la órbita del imperialismo francés.

Fue un período muy difícil y no creo que esos acontecimientos, por sí mismos, empujaran a los Estados africanos a adoptar posiciones diferentes. Pusieron de manifiesto las limitaciones de esta nueva independencia, ya que, aunque los países africanos parecían tener un Estado independiente, cuando surgió un líder como Lumumba —que mostraba una tendencia a defender una causa independiente—, fue simplemente destituido así, sin más, por las grandes potencias.

Vimos lo mismo unos años más tarde, cuando Nkrumah fue destituido, y eso les ocurrió a muchos otros líderes: Félix Moumié fue asesinado en Camerún. Esto puso de manifiesto, sobre todo en el caso del asesinato de Lumumba, la fuerza y la crueldad de las grandes potencias. La lucha en Argelia sí demostró lo que se podía lograr organizando a la mayoría de la población y mediante la lucha armada, pero en la mayoría de los casos ese no fue el camino que tomaron los Estados africanos.

AA: ¿Qué opina sobre la forma en que Nkrumah y otros luchadores por la liberación analizaron el neocolonialismo en aquel periodo?

HA: Hubo análisis del neocolonialismo por parte de Nkrumah, Fanon y otros, pero para entonces ya era casi demasiado tarde; África y los africanos no estaban en condiciones de hacer gran cosa al respecto, salvo emprender nuevas formas de lucha. Esas fueron lecciones para el futuro. El neocolonialismo significa una nueva forma de colonialismo, en la que parece haber un Estado independiente, un Gobierno independiente y un país independiente, pero en realidad existe un Gobierno vinculado a una de las antiguas potencias coloniales —o quizá a una nueva potencia— mediante lazos económicos, militares o políticos… y, por lo tanto, no actúa de manera independiente. Muchas personas sostendrían que la mayoría de los Estados africanos desde la década de 1960 han sido de este tipo. Tienen himnos y banderas, pero no siguen caminos independientes que beneficien a la mayoría de sus ciudadanos.

La solución de Nkrumah, o una de las cosas por las que abogaba Nkrumah, era una «Unión de Estados de África»: que, si los países africanos pudieran unirse, serían más fuertes económica, política y quizás también militarmente, y esa unidad sería lo suficientemente capaz y fuerte como para hacer frente al neocolonialismo.

El problema era que la naturaleza y las características del neocolonialismo ya existían en la década de 1960. Por lo tanto, los Estados a los que él apelaba para formar los Estados Unidos de África ya eran, en esencia, Estados neocolonialistas, bajo la influencia de los franceses, los británicos, los belgas y otros, por lo que resultó muy difícil unirse tal y como Nkrumah había previsto.

Fanon escribió un análisis incisivo sobre qué era el neocolonialismo, cómo funcionaba, las razones por las que surgió, el hecho de que fuera una clase concreta de personas la que llegara al poder, que, económicamente, dependieran de intereses extranjeros, etcétera. Eso resulta útil para todos los demás, pero para aquellos gobiernos existentes en África, así como en otros países, no ha tenido ni podría haber tenido un efecto significativo.

Lo importante en el contexto africano fue que, al menos con todas sus limitaciones, estos gobiernos fueron capaces de unirse en 1963 para formar la Organización de la Unidad Africana. Y, a pesar de todas sus limitaciones, luchar por unirse en pro de la liberación del resto del continente del colonialismo de asentamiento; es decir, contra los Estados coloniales: Sudáfrica, Namibia, Rodesia, Zimbabue… Así pues, se unieron para lograr esas victorias, pero más allá de eso, realmente no hemos visto demasiadas pruebas adicionales. De hecho, incluso los propios Estados africanos reconocieron las limitaciones de la OUA y la sustituyeron por la UA.

AA: En su libro, aborda los debates en curso que dieron forma al panafricanismo en diferentes regiones geográficas, destacando su vitalidad y la diversidad de expresiones dentro del movimiento. ¿Qué objetivos compartían los activistas de la diáspora, cómo se conectaban con África y a qué retos se enfrentaban al luchar desde el interior de los países occidentales?

HA: Sí, supongo que el activista más conocido y apreciado por mucha gente es Malcolm X en EE. UU., así como las Panteras Negras en EE. UU., entre otros. Y hubo otros activistas como Walter Rodney en Guyana, entre otros. Creo que, para todos ellos y para muchos otros, África fue una gran fuente de inspiración; Malcolm X es el mejor ejemplo. Viajó a África en la década de 1960 y le impresionó el hecho de que esos países estuvieran alcanzando la independencia, de que los africanos estuvieran empezando a decidir sobre sus propios asuntos y a tomar sus propias decisiones.

En sus discursos hablaba constantemente de la importancia de África y de la liberación africana. Hasta tal punto que, cuando fundó una organización, la llamó Organización de la Unidad Afroamericana (OAAU). Y hasta tal punto que instó a los líderes africanos a asumir la responsabilidad de quienes formaban parte de la diáspora, afirmando que «somos las ovejas perdidas y ustedes son los pastores, y deberían preocuparse por nosotros como africanos, como personas de ascendencia africana, y luchar por nosotros en las Naciones Unidas», y así sucesivamente… De manera similar, los Panteras Negras llegaron incluso a tener en un momento dado una sede en Argel, y se vieron influidos por las luchas que se desarrollaban en el Congo y en muchos otros lugares.

Pero, tal y como descubrieron Malcolm X y los Panteras, las luchas eran diferentes, aunque unas pudieran influir en las otras. Debemos recordar que el tipo de política que surgió en EE. UU. en la década de 1960 —y que solemos denominar «Black Power»— también ejerció su influencia en África, especialmente entre personas como Steve Biko y el movimiento de la Conciencia Negra en Sudáfrica. No obstante, las luchas eran diferentes: eran luchas que se libraban en Estados Unidos; aunque las llevaban a cabo personas de origen africano, se desarrollaban dentro de las fronteras de ese país, lo que significaba que los afroamericanos tenían que luchar codo con codo con otros sectores de la población estadounidense. Los más perspicaces lo reconocieron; personas como los Panteras Negras se dieron cuenta de que tenían que organizarse junto a otros grupos de la población dentro de Estados Unidos, y así comprendieron que la liberación suponía una alternativa al sistema político y económico existente.

Una vez más, Malcolm X reconoció que quienes oprimían a los afroamericanos en Estados Unidos también oprimían a la población de África. Por lo tanto, acabar con esa opresión, luchar para acabar con ella en Estados Unidos, también ayudaría a quienes se encontraban en África. Pero, por supuesto, se enfrentaron a numerosas dificultades y problemas derivados de su forma de organizarse, así como del hecho de que Estados Unidos intentara aniquilarlos, asesinara a muchos de sus líderes —entre ellos, a Malcolm X y a numerosos líderes de las Panteras Negras— y los encarcelara… Ese fue uno de los principales problemas.

Y luego, en el caso de alguien como Walter Rodney, conocido sobre todo como intelectual, escritor e historiador —y quien quizá tuvo mayor repercusión en ese ámbito—, también destacó por su análisis de lo que estaba ocurriendo en África, ya que participó en los preparativos que condujeron al VI Congreso Panafricano celebrado en Dar es Salaam, Tanzania, en 1974. Si nos fijamos en lo que escribió, se mostraba muy crítico con el neocolonialismo, con muchos líderes africanos, entre ellos Nkrumah, y de muchos panafricanistas como Georges Padmore; afirmaba que habían perdido el rumbo, que habían perdido de vista la lucha de clases, que había diferentes clases implicadas y que había que luchar contra ellos, así como contra el sistema imperialista de los Estados, y que no se podían resolver las cosas simplemente de forma pacífica, sin cambiar de manera fundamental el sistema político y el sistema económico.

También fue víctima del terrorismo de Estado, ya que fue asesinado en Guyana a una edad muy temprana. Esos eran algunos de los problemas a los que se enfrentaban, pero había muchos otros…

AA: ¿Cómo lucha hoy en día la gente por la unidad africana y cómo se relaciona esto con el movimiento panafricano del siglo XX?

HA: Una vez más, las condiciones actuales son muy, muy difíciles; es muy complicado. Creo que el mejor ejemplo de panafricanismo moderno sería algo así como el movimiento por las reparaciones. Se trata de un movimiento en favor de la reparación, que debe llevarse a cabo por los crímenes de la esclavitud, la trata de personas, el colonialismo, etcétera… y si observamos esta lucha por las reparaciones, que existe desde el siglo XX… ¡incluso desde el siglo XVII! Ha sido uno de los elementos clave de las luchas panafricanas a lo largo de los siglos: la necesidad de que se produzca una restitución, esa reparación que debe llevarse a cabo por estos crímenes que se han cometido contra los africanos.

Pero si observamos ese movimiento hoy en día, vemos que está liderado por los Estados. Recientemente se ha celebrado en Barbados, en el Caribe, una gran conferencia sobre las luchas por las reparaciones, pero está dirigida por la Organización de Estados del Caribe (CARICOM) y la Unión Africana (UA). Aunque estas dos organizaciones colaboran, existen diferencias tanto en su seno como entre ellas. Las personas y los países también tienen sus propias preocupaciones particulares; por ejemplo, Argelia celebró el año pasado una conferencia muy importante sobre la cuestión del colonialismo como crimen contra la humanidad. No es una perspectiva nueva, pero es algo que conviene destacar.

Así pues, nos encontramos con estas perspectivas ligeramente diferentes. A los del Caribe les preocupa sobre todo la esclavitud y la trata de personas, mientras que a los de África les preocupa un poco más el colonialismo. Estos movimientos y organizaciones se unen, pero son organizaciones de Estados. Luego están los actores no estatales de Europa, de EE. UU. y de la diáspora en general que dicen: «Un momento, ningún Estado nos representa o, lo que es más importante, no estamos representados en estas deliberaciones». Se podría argumentar que los Estados tampoco tienen realmente un mandato para representar a los pueblos de África y el Caribe, ya que no se les consulta más que a quienes forman parte de la diáspora fuera de esos Estados.

Así pues, tenemos un movimiento muy poderoso, del que se habla constantemente en las noticias, se celebran conferencias, está cobrando impulso, pero existen todo tipo de tensiones y contradicciones en su seno que lo hacen bastante complicado; sin embargo, es un movimiento de larga trayectoria que se remonta al siglo XVII… Por lo tanto, es un movimiento muy importante y aún está por ver cómo evoluciona.

AA: ¿Cómo está afrontando el movimiento antirracista de EE. UU. y del mundo anglófono las políticas antimigratorias de Trump?

HA: Bueno, el movimiento antirracista no se limita a EE. UU., ya que también es importante en Europa y en otros lugares. En Estados Unidos es un movimiento amplio, con diferentes facetas, ya que el Gobierno de Trump, en particular, está lanzando un ataque contra todo: así, en primer lugar, observamos que se trata de un ataque contra los libros; incluso los libros que podrían encontrarse en bibliotecas públicas, escolares o universitarias están siendo objeto de ataques, y se están prohibiendo o quemando; esa es una de las luchas. Y la siguiente lucha consiste en defender los libros de autores negros, sobre el antirracismo, y también libros sobre todo tipo de temas, ya que otras personas también están siendo atacadas. Luego está el ataque al principio general de igualdad, lo que en EE. UU. se denomina DEI (Diversidad, Igualdad e Inclusión), en el ámbito laboral, especialmente en las universidades, pero también en los departamentos gubernamentales, las instituciones públicas… que también están siendo objeto de ataques.

Además, hay otros ataques: diversas formas de racismo de Estado, agresiones por parte de la policía, etcétera; también hay ataques por parte de los funcionarios de inmigración, del ICE; y, por último, hay ataques generales por parte del Gobierno contra personas a las que consideran inmigrantes o de origen inmigrante, ya que Trump pronuncia discursos racistas contra somalíes, haitianos y otros… Se trata, pues, de una escalada muy grave de ataques que tiene repercusiones también fuera de EE. UU., incluso en Gran Bretaña y en otros países; de este modo, se ha llegado a considerar casi aceptable que alguien pueda ser objeto de agresiones.

Recientemente hemos tenido un caso en Gran Bretaña: un profesor negro de la universidad —no contamos con muchos profesores negros— fue acusado de plagio por un racista confeso, y esta acusación fue recogida y repetida por toda la prensa británica, salió en la televisión… y la consecuencia fue que este joven profesor se quitó la vida… Se trató de un ataque abiertamente racista, y hay muchas otras manifestaciones.

Por supuesto, en EE. UU. se están organizando, y creo que la clave de esta organización radica, una vez más, en que no pueden ser solo los afroamericanos o los procedentes del Caribe quienes se organicen, sino que la población en general debe organizarse contra este ataque a sus derechos, porque la historia nos ha demostrado que un ataque contra cualquiera es un ataque contra todos. Por lo tanto, todo el mundo debe organizarse contra estos ataques. Así pues, sí, se trata de luchas muy importantes y, por supuesto, están vinculadas a otros ataques que Estados Unidos está lanzando a nivel internacional contra Cuba, Venezuela, Irán, Canadá… contra todos los demás, contra quien sea. Por lo tanto, es una situación muy peligrosa en Estados Unidos y todo el mundo debe unirse, pero los panafricanistas deben formar parte de esta amplia lucha para cambiar la situación en Estados Unidos, Gran Bretaña y en cualquier otro lugar.

Hakim Adi es un historiador de renombre internacional afincado en Londres y autor del libro «Panafricanismo: una historia», ya publicado en español, francés, portugués y muchos otros idiomas.

VOLVER AL INDICE

9. Resumen de la guerra en Irán, 5 de octubre.

El seguimiento en directo de Middle East Eye y el resumen de AMDLT -del 4 de octubre-.

https://www.middleeasteye.net/live/iran-war-live-tehran-denounces-us-israel-attacks-regional-tensions-rise

En directo: Los huzíes afirman que Mocha sigue bajo su control

Pakistán y Turquía prestarán apoyo militar a Arabia Saudí en medio de la guerra contra los huzíes

Puntos clave

Los huzíes atacan el aeropuerto de Riad y declaran que el espacio aéreo saudí es un objetivo legítimo, salvo los lugares sagrados

Trump afirma que los ataques de Arabia Saudí y Yemen contra los huzíes saldrán «muy bien»

El presidente de Irán afirma que las negociaciones con EE. UU. carecen de sentido, según informan los medios estatales

Actualizaciones en directo

Vídeo: Un político druso israelí aboga por la toma de Sweida, en Siria

Hace 2 minutos

Ayoob Kara, político druso israelí y exministro de Comunicaciones del país, ha declarado que la comunidad drusa israelí no renunciará a tomar Sweida, una ciudad del sur de Siria habitada en su mayoría por sirios drusos.

Las fuerzas israelíes llevan a cabo una redada en Qalqilya, en Cisjordania ocupada

Hace 42 minutos

Las fuerzas israelíes lanzaron una redada contra la ciudad de Qalqilya, en Cisjordania ocupada, a primera hora del martes.

Según fuentes locales, el ejército israelí está enviando refuerzos militares a Qalqilya mientras continúa su redada en la ciudad, situada en el norte de Cisjordania.

Un informe de la CIA advierte de un conflicto civil y un «colapso» en Israel: Informe

Hace 1 hora

Israel corre el riesgo de sufrir un colapso interno o una guerra civil debido a las tensiones entre los israelíes, según un informe de agosto elaborado por expertos de la CIA encargados de proporcionar un «análisis alternativo», según un reportaje de Drop Site News publicado el lunes.

El informe de la CIA, titulado «Fractura desde dentro», señala que Israel se enfrenta a una situación inestable de cara a las elecciones del 27 de octubre, en las que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se jugará su futuro político.

Los autores señalaron que una de las cuestiones políticas más divisivas en Israel es la exención del servicio militar de la que disfrutan desde hace tiempo los israelíes ultraortodoxos.

La polémica ha puesto de manifiesto profundas divisiones dentro del bloque de derecha de Netanyahu y ha suscitado dudas sobre si contará con el apoyo de dos partidos ultraortodoxos: el Judaísmo Unido de la Torá (UTJ) y el Shas —sus aliados más fiables desde que asumió el cargo de primer ministro por primera vez en 1996—.

Mientras que se han movilizado cientos de miles de reservistas para el genocidio de Israel en Gaza y las guerras contra el Líbano, Siria e Irán, los hombres ultraortodoxos han estado históricamente exentos del servicio militar obligatorio para poder dedicarse a tiempo completo a los estudios religiosos en las yeshivas.

https://www.middleeasteye.net/news/alternative-cia-report-warns-civil-conflict-israel-report

El grupo yemení afiliado a Irán atacó por segunda vez el lunes el Aeropuerto Internacional Rey Khaled, en la capital saudí, Riad.

«En respuesta a la agresión saudí contra nuestro país en las últimas 24 horas… las fuerzas armadas yemeníes atacaron el Aeropuerto Rey Khaled de Riad», declaró el portavoz militar en un comunicado.

El comunicado indicaba que el ataque fue preciso e interrumpió el tráfico aéreo en el aeropuerto.

El ataque se produce después de que los huzíes emitieran el lunes una advertencia previa contra el uso del espacio aéreo saudí.

«Los cielos saudíes son un escenario abierto para nuestras operaciones, salvo los espacios aéreos sagrados de La Meca y Medina», decía la advertencia huzí.

«Declinamos toda responsabilidad por las consecuencias de ignorar nuestras advertencias contra el uso continuado del espacio aéreo saudí», añadía.

Los huzíes afirman que Mocha sigue bajo su control

Hace 2 horas

El vicegobernador huzí de la provincia de Taiz, Fuad Sinan, emitió una declaración en vídeo desde la ciudad de Mocha, en la que desmentía las afirmaciones realizadas anteriormente por las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí de haber tomado el control de la ciudad.

«En estos momentos nos desplazamos por las calles de la ciudad de Mocha… desmintiendo cualquier información aparecida en los medios de comunicación sobre la ocupación de la ciudad de Mocha», afirmó Sinan en la declaración en vídeo compartida por funcionarios huzíes en las redes sociales.

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/trump-says-saudi-yemeni-attacks-against-houthis-work-out-very-well?topic=War%2520on%2520Iran&https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/pakistan-and-turkey-provide-military-support-saudi-arabia-amid-war?topic=War%2520on%2520Iran&

«El Comité decidió pasar de inmediato a la aplicación práctica de los compromisos de defensa colectiva y adoptar las medidas necesarias para proporcionar las fuerzas y capacidades militares acordadas y garantizar su rápido despliegue en Arabia Saudí», reza el comunicado difundido por los Ministerios de Asuntos Exteriores de Pakistán, Turquía y Arabia Saudí.

«Las Partes afirmaron que la seguridad de cada una de ellas forma parte integrante de la seguridad colectiva de los tres países», añade el comunicado.

La Alianza de La Meca activará la «disuasión colectiva», anuncia el ministro de Defensa de Arabia Saudí

Hace 5 horas

El ministro de Defensa saudí, el príncipe Khaled bin Salman, anunció que la Alianza de La Meca activará la «disuasión colectiva» en medio de la actual escalada con los huzíes en Yemen, tras una reunión de emergencia del Comité de Estrategia Política y Defensa de la alianza celebrada en Riad.

La reunión «reafirmó la solidaridad y la unidad de nuestros países a la hora de hacer frente a los atroces ataques contra el Reino y los lugares sagrados», añadía el comunicado.

La misión de EE. UU. emite una advertencia para los ciudadanos estadounidenses en Arabia Saudí

Hace 5 horas

La misión de EE. UU. en Arabia Saudí emitió una alerta de seguridad para los ciudadanos estadounidenses en el reino en medio de la actual escalada de tensión con los huzíes en Yemen.

«Debido a la actual situación de seguridad en Arabia Saudí y a la posibilidad de ataques aéreos con drones o misiles contra el país, la Misión de EE. UU. recomienda encarecidamente a todos los ciudadanos estadounidenses que se mantengan alerta y sigan las indicaciones de las alertas nacionales emitidas por la Defensa Civil de Arabia Saudí», indicaba la alerta.

El presidente de Irán afirma que las negociaciones con EE. UU. carecen de sentido, según informan los medios estatales

Hace 6 horas

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que las negociaciones con EE. UU. carecen de sentido, según los medios estatales.

«No tiene sentido negociar con un enemigo que aterroriza, impone sanciones, ejerce presión y amenaza a diario», afirmó.

Trump afirma que la subida de los precios de la gasolina ya no se debe al estrecho de Ormuz

Hace 7 horas

En una publicación en Truth Social, el presidente de EE. UU., Donald Trump, declaró que la subida de los precios de la gasolina ya no se debe al estrecho de Ormuz.

En su lugar, Trump señaló que la voladura de refinerías rusas y el cierre de refinerías estadounidenses en algunos estados son las verdaderas razones que explican el repunte de los precios de la gasolina.

Tres años después del bombardeo israelí, un palestino recupera los restos mortales de su esposa

Hace 7 horas

Durante casi tres años, Adham Heriz, de 41 años, esperó para recuperar y enterrar los cuerpos de su esposa y sus hijos.

El jueves, tras años de búsqueda entre las ruinas de su barrio, en el este de la ciudad de Gaza, este padre palestino recuperó por fin los restos mortales de su esposa, Hiam, de 37 años. El cuerpo de su hijo sigue sin aparecer.

Hiam y su hijo mayor, Anas, de 17 años, fallecieron cuando un intenso bombardeo israelí destruyó por completo su vivienda en Al-Yarmouk el 25 de octubre de 2023.

Según el portavoz de la defensa civil palestina en Gaza, Mahmoud Basal, el ataque consistió en una serie de intensos bombardeos israelíes que alcanzaron 18 edificios en los que había alrededor de 175 viviendas.

En el interior de los edificios se encontraban unas 450 personas, entre ellas médicos, académicos, periodistas, niños y bebés, según declaró Basal a MEE.

Más información: Tres años después del bombardeo israelí, un palestino recupera los restos mortales de su esposa

Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí anuncian la toma de Mocha

Hace 8 horas

Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí han tomado la ciudad de Mocha, al oeste de la provincia de Taiz, según informó una fuente militar a Saba, la agencia de noticias yemení afiliada a las fuerzas gubernamentales.

El padre de un hombre fallecido por fuego israelí durante los hechos del 7 de octubre tilda a Netanyahu de traidor

Hace 8 horas

El padre de un hombre israelí fallecido por fuego militar israelí durante el ataque liderado por Hamás del 7 de octubre de 2023 ha tildado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de «traidor», y le ha dicho: «Usted no protegió a mi hijo».

Según el medio israelí Ynet, Yaakov Godo, padre de Tom Godo, interrumpió a Netanyahu mientras el primer ministro israelí pronunciaba un discurso con motivo del tercer aniversario del ataque en el Monte Herzl, en Jerusalén, el lunes.

«Es una vergüenza que no haya protegido a los asesinados el 7 de octubre», gritó Yaakov Godo. «La sangre de mi hijo y de otras 1 200 personas asesinadas en un solo día está en sus manos (las de Netanyahu) y recae sobre su conciencia».

Tom Godo murió por disparos del ejército israelí tras la aplicación de la Directiva «Hannibal», mientras se refugiaba en su hogar del kibutz Kissufim junto a su esposa y sus tres hijas.

Netanyahu interrumpió brevemente el discurso de Yaakov. «Quería decirle que era un traidor, pero no pude», declaró Godo posteriormente.

«Logré plantarle cara una vez. No tengo muchas oportunidades de encontrarme con él. Para mí era importante decirle que la sangre de mi hijo y la sangre de otras 1 200 personas asesinadas en un solo día recae sobre sus manos y sobre su conciencia», continuó el afligido padre.

«Nunca se volvió para hablar con nosotros. Nadie se acercó a nosotros y nadie nos informó siquiera de que Tom había sido asesinado. Solo el ejército se presentó al cabo de un año y medio y dijo que lo sentía y que Tom había sido abatido por soldados del ejército», afirmó Godo.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) hace dar la vuelta a un petrolero en el estrecho de Ormuz

Hace 9 horas

Un petrolero que transitaba por el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Omán, fue obligado a dar la vuelta por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, según un informe del incidente elaborado por la UKMTO.

El organismo británico de vigilancia marítima indicó que había recibido un informe sobre un incidente ocurrido el lunes, a 11 millas náuticas al norte de Omán, donde un petrolero fue «interpelado por el IRGC y se le ordenó dar media vuelta o, de lo contrario, el buque sería blanco de un ataque».

El capitán del petrolero confirmó que habían acatado la orden.

Arabia Saudí tiene derecho a defenderse de los ataques huzíes, afirma Rubio

Hace 9 horas

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha afirmado que Arabia Saudí tiene el «derecho a defenderse» de los ataques huzíes.

En declaraciones a la prensa en Maryland el lunes, Rubio afirmó: «Es evidente que los saudíes han sido objeto de ataques huzíes… y tienen derecho a defenderse».

El senador republicano señaló que ni Arabia Saudí ni el Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente estaban «a favor del control [hutí] en ese territorio».

Rubio también subrayó que EE. UU. tiene un acuerdo de seguridad vinculante con Arabia Saudí y que tiene la intención de cumplirlo.

Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí inician una «ofensiva estratégica» en Saná

Hace 9 horas

Las fuerzas gubernamentales yemeníes respaldadas por Arabia Saudí afirmaron el lunes que habían iniciado una «ofensiva estratégica» en Saná, la capital de Yemen.

https://www.middleeasteye.net/live-blog/live-blog-update/rubio-says-us-still-confident-its-bases-are-secure-after-uk-incident

Hace 10 horas

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró el lunes que Washington sigue confiando en la seguridad de todas sus bases, después de que cinco hombres fueran detenidos cerca de una base aérea británica que alberga bombarderos estadounidenses, bajo sospecha de estar preparando actos terroristas.

Rubio, al ser preguntado sobre la decisión de EE. UU. de retirar sus bombarderos B-1 de la base británica, afirmó que el Departamento de Defensa reasigna constantemente los recursos allí donde son necesarios y que no vincularía directamente el incidente de la semana pasada con dicha medida.

«No es inusual que se produzcan rotaciones», señaló Rubio. Añadió que las autoridades británicas se habían mostrado muy cooperativas en el caso.

La diputada laborista Emily Thornberry insta al Reino Unido a desobedecer la orden israelí de cerrar el consulado de Jerusalén

Hace 10 horas

Emily Thornberry, presidenta de la influyente Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento, ha instado a Gran Bretaña a negarse a cumplir con la orden de Israel de cerrar el consulado británico en la Jerusalén Oriental ocupada.

Su intervención se produce en medio de la creciente inquietud entre los palestinos ante la posibilidad de que el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, ceda a la presión israelí y cierre el consulado el jueves.

Según ha podido saber Middle East Eye, la decisión del ministro de Asuntos Exteriores está siendo seguida de cerca por otros consulados, entre ellos los de Francia y España, que temen ser los siguientes en verse obligados a abandonar el lugar si los británicos se marchan.

Thornberry declaró el lunes a MEE que el cierre del consulado constituía una «represalia flagrante contra el Reino Unido por defender el derecho internacional. La orden de cierre es, en sí misma, ilegal».

«Espero que Israel no lleve a cabo el cierre de un consulado que ha prestado servicio a británicos y palestinos desde 1838. El Reino Unido no debería permitir que Israel haga esto», afirmó.

Más información: La diputada laborista Emily Thornberry insta al Reino Unido a desobedecer la orden israelí de cerrar el consulado de Jerusalén

Turquía suministra sistemas de defensa aérea Korkut a Ucrania, según fuentes

Hace 10 horas

Turquía suministró sistemas de defensa aérea contra drones a Ucrania a principios de este año, lo que permitió a Kiev probar nuevos productos y reforzar sus capacidades, según informaron a Middle East Eye varias personas familiarizadas con el asunto.

Las fuentes indicaron que Ucrania había importado un pequeño número de sistemas de defensa aérea Korkut de fabricación turca, que suelen constar de tres vehículos de sistema de armas y un vehículo de mando y control. Se negaron a revelar cuántas unidades se habían desplegado en el campo de batalla.

Fabricado por Aselsan, el Korkut utiliza cañones de defensa aérea para derribar objetivos aéreos, incluidos los misiles de crucero y los drones que se han convertido en una amenaza persistente en la guerra de Ucrania. El sistema está diseñado para contrarrestar drones con visión en primera persona y drones con cable mediante munición inteligente de 25 milímetros.

«El Korkut ha tenido bastante éxito a la hora de contrarrestar los ataques rusos», declaró a MEE un funcionario ucraniano, que habló bajo condición de anonimato debido a las restricciones gubernamentales. «Por supuesto, hubo algunos problemas, pero nada que no se pudiera superar con unos pequeños ajustes».

El funcionario señaló que el Korkut podría considerarse probado en combate y que Ucrania estaba interesada en adquirir más sistemas.

Más información: Turquía suministra sistemas de defensa aérea Korkut a Ucrania, según fuentes

Israel prohíbe la entrada a Zack Polanski después de que el Partido Verde respaldara la moción «El sionismo es racismo»

Hace 12 horas

Israel ha prohibido la entrada al país al líder del Partido Verde, Zack Polanski, después de que el partido aprobara en su congreso una moción en la que se declara que «el sionismo es racismo».

En un comunicado emitido el domingo, Israel acusó al Partido Verde de Inglaterra y Gales de legitimar «la destrucción del Estado de Israel».

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel afirmó que la resolución, que también aboga por una solución de un solo Estado en la Palestina histórica, «constituye un texto claramente antisemita según la definición de la IHRA, ya que niega el derecho del pueblo judío a la autodeterminación».

«Por lo tanto, como primer paso, el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, ha decidido esta tarde prohibir la entrada en Israel al líder del Partido Verde, Zack Polanski», señaló.

Según la Ley del Retorno de Israel, las personas que tengan al menos un abuelo judío, así como sus cónyuges, tienen derecho legal a entrar, residir y adquirir la ciudadanía del Estado de Israel.

Más información: Israel prohíbe la entrada a Zack Polanski después de que el Partido Verde respaldara la moción «El sionismo es racismo»

EE. UU. retira bombarderos de una base británica en el centro de un misterioso incidente

Hace 12 horas

EE. UU. ha retirado sus bombarderos B-1 de una base aérea británica una semana después de que cinco hombres fueran detenidos en las inmediaciones bajo sospecha de preparar actos terroristas, un presunto complot que, según afirmó el primer ministro británico, Andy Burnham, probablemente contaba con el respaldo de Irán.

Los aviones estaban estacionados en la base de la RAF en Fairford, la base europea preferida por los bombarderos estadounidenses, situada a 90 millas (145 km) al oeste de Londres, y que recientemente se había utilizado para los ataques estadounidenses contra Irán. Un funcionario del Pentágono declaró el domingo que ya habían regresado a sus bases de origen en EE. UU.

Los cinco hombres detenidos por la policía británica en relación con el incidente, que sigue envuelto en el misterio, han quedado en libertad bajo fianza. Un sexto hombre, con doble nacionalidad británica e iraní, detenido bajo sospecha de preparar actos terroristas, también ha quedado en libertad bajo fianza.

Irán ha afirmado que las acusaciones de su implicación en cualquier complot carecen de fundamento, y su ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Aragchi, escribió el día X: «Puedo confirmar la convicción de Irán de que la puesta en libertad de supuestos terroristas que trabajan para Estados extranjeros lo dice todo. Están equivocando de objetivo».

Las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí afirman haber logrado avances clave en torno al estrecho de Bab al-Mandab

Hace 14 horas

Las fuerzas gubernamentales yemeníes respaldadas por Arabia Saudí afirmaron el lunes que habían arrebatado a los huzíes posiciones clave en el estrecho de Bab al-Mandab.

Tres fuentes militares y una fuente gubernamental comunicaron a Reuters que sus fuerzas habían tomado gran parte del distrito de Dhubab, que domina el estrecho de importancia estratégica, y que estaban afianzando el control total de la zona con un fuerte apoyo aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí.

Las fuerzas luchan para revertir los importantes avances logrados por los huzíes, alineados con Irán, y para expulsarlos de Bab al-Mandab.

Los medios de comunicación afines a los huzíes habían negado anteriormente que las fuerzas gubernamentales hubieran avanzado en la zona.

Actualización matutina

Hace 16 horas

Buenos días, lectores de Middle East Eye,

Estas son las últimas novedades:

  • El portavoz de las fuerzas alineadas con el Gobierno de Yemen afirmó que se llevaron a cabo 1.122 ataques contra objetivos huzíes, alegando que murieron alrededor de 1.747 combatientes del grupo. Majid Abdullah al-Nuzaili indicó que las operaciones tuvieron lugar en Saada, al-Jawf, Taiz y la costa del país, y se llevaron a cabo utilizando aviones de combate, drones, misiles, cohetes, artillería y francotiradores.
  • El presidente de la Comisión Electoral Central de Israel ordenó al primer ministro Benjamin Netanyahu que retirara de Internet los vídeos en los que se utilizaban recursos militares y públicos sin autorización, según informa *Haaretz*. Afirmó que los vídeos constituyen «propaganda electoral cuya intención es persuadir al votante» y ordenó a Netanyahu que pagara además a los demandantes 29 000 shekels (9 500 dólares) en concepto de costas judiciales.
  • El ejército israelí mató el lunes por la mañana a un hombre en el sur de Siria, mientras continúa llevando a cabo incursiones en el país. El ejército afirmó que el individuo intentó entrar en uno de sus puestos militares, momento en el que las tropas abrieron fuego y lo mataron. Israel ha violado repetidamente el territorio sirio desde la caída del régimen de Assad a finales de 2024, con numerosas incursiones, detenciones y ataques en el país.
  • El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró el domingo que no habría solución militar a la guerra de Estados Unidos contra la República Islámica, encontrándose las conversaciones para poner fin al conflicto entre ambos países aparentemente en un punto muerto. «No hay solución militar, ni ninguna solución basada en nuevas sanciones», afirmó Araghchi, añadiendo que «solo las negociaciones basadas en la justicia y la equidad» podrían poner fin al conflicto.
  • El ejército israelí afirmó el domingo que había abatido al director de una ONG turca —Saqr Nabil Musa Qais— en un ataque, acusándole de ser miembro del ala armada de Hamás. En un comunicado aparte, el ejército israelí también afirmó que había abatido a un comandante del ala armada de Hamás en otro ataque en la misma zona.

Un comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirma que las fuerzas estadounidenses han «huido» a 1 000 km de las fronteras de Irán

Hace 17 horas

Un alto mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que el ejército estadounidense se ha alejado 1 000 km de las fronteras de Irán.

«Los estadounidenses huyeron y se alejaron más de 1 000 km de nuestras fronteras. No fue una decisión suya; se debió a la autoridad de la República Islámica y a la autoridad de la Fuerza Terrestre del IRGC», declaró Ali Fadavi en una entrevista televisada.

Añadió que, por primera vez, los buques de Washington no se encontraban presentes en el Golfo, el estrecho de Ormuz, el mar de Omán ni en el norte del océano Índico, y señaló que los buques de guerra estadounidenses son «100 % vulnerables» a los ataques del IRGC.

Fadavi también subrayó que el estrecho de Ormuz seguía bajo el control de Teherán y señaló que la Armada del IRGC había advertido a los buques que utilizaban la ruta sur de la vía navegable, supervisada por EE. UU., de que «sus embarcaciones podrían ser blanco de ataques en cualquier momento».

Afirmó que actualmente solo circulan por esa ruta entre tres y cuatro millones de barriles de petróleo al día, calificando dicha cantidad de «insignificante» en comparación con el tráfico anterior a la guerra.

Las fuerzas gubernamentales yemeníes afirman haber llevado a cabo más de 1 120 ataques contra posiciones huzíes

Hace 17 horas

El portavoz de las fuerzas alineadas con el Gobierno de Yemen afirmó que se llevaron a cabo 1 122 ataques contra objetivos huzíes, alegando que murieron alrededor de 1 747 combatientes del grupo.

Majid Abdullah al-Nuzaili indicó que las operaciones tuvieron lugar en Saada, al-Jawf, Taiz y la costa del país, y se llevaron a cabo utilizando aviones de combate, drones, misiles, cohetes, artillería y francotiradores.

Añadió que 364 vehículos militares, equipos y unidades de transporte y suministro pertenecientes a los huzíes fueron «destruidos o inutilizados».

¿Está el Reino Unido avivando la guerra en Yemen?

Hace 17 horas

Los combates entre Arabia Saudí y los huzíes han alcanzado su punto álgido desde la tregua de 2022, y casi 130 000 yemeníes se han visto desplazados en las últimas semanas. Ahora, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha aprobado el reabastecimiento en vuelo por parte de la RAF a los aviones de combate saudíes. El Gobierno lo califica de medida de duración limitada y con fines defensivos.

Los colectivos activistas y los académicos no están de acuerdo. En una carta abierta, advierten de que esto podría convertir al Reino Unido en cómplice de crímenes de guerra.

El reportero de Middle East Eye, Areeb Ullah, explica a qué se ha comprometido el Reino Unido, su largo historial de apoyo a la campaña aérea liderada por Arabia Saudí y si el apoyo «defensivo» puede realmente separarse de la guerra.

El Gobierno de Yemen solicita apoyo internacional contra los huzíes

Hace 18 horas

El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Yemen solicita el respaldo de la comunidad internacional contra los huzíes.

Pide más apoyo para derrotar a los huzíes, afirmando que la estabilidad del país redunda «en interés del mundo».

«Hacemos un llamamiento a nuestros hermanos, amigos y a la comunidad internacional para que apoyen al pueblo yemení, a su Estado y a sus instituciones nacionales en su lucha contra la milicia huzí, que se impone por la fuerza de las armas y arrasa con las vidas de sus hijos —tras haber agotado todas las oportunidades de distensión y paz—», escribió Afrah al-Zouba en una publicación en X.

«El peligro que representa esta milicia y sus crímenes ha traspasado las fronteras de Yemen, y poner fin a su agresión y a su traicionero golpe de Estado se ha convertido en una responsabilidad e interés compartidos a nivel nacional, regional e internacional que exigen una postura firme y un apoyo efectivo».

Vídeo: La policía alemana detiene a manifestantes contra el genocidio en el Día de la Unidad

Hace 19 horas

Se ha visto a la policía alemana detener violentamente a varios manifestantes contra el genocidio durante las manifestaciones del Día de la Unidad, mientras los manifestantes se reunían para condenar el genocidio de Israel en Gaza y coreaban «Palestina libre».

Las imágenes muestran a los agentes expulsando por la fuerza y deteniendo a manifestantes durante la manifestación.

También se vio a una mujer que portaba una bandera israelí detrás de las líneas policiales.

Los manifestantes la describieron como una provocadora, mientras que la policía parecía protegerla y no intervino contra ella.

Estas escenas ponen de relieve las tensiones que rodean a las manifestaciones a favor de Palestina en Alemania, mientras los manifestantes siguen alzando la voz contra el genocidio de Israel en Gaza.

Una familia de Gaza llora la muerte de una madre y una hija cristianas

Hace 21 horas

Mary Abu Dawud y su madre, Maysaa, se encontraban entre los cinco palestinos fallecidos en el edificio residencial de al-Asala, después de que tres ataques alcanzaran la zona alrededor de la 1:30 de la madrugada, según las autoridades palestinas y representantes de la Iglesia.

«Mi madre salió disparada contra la pared por la fuerza de la explosión, y mi abuela quedó envuelta en llamas después de que el misil impactara en la casa», explicó Fuad, de 14 años, a Middle East Eye.

«Hoy he perdido a la persona más preciada de mi vida. No hay palabras para describir lo que siento».

Sus funerales tuvieron lugar en la iglesia de San Porfirio, donde la comunidad cristiana de Gaza se reunió junto a amigos y familiares musulmanes para llorar la pérdida de ambas.

Para Fuad, sin embargo, la pérdida sigue siendo dolorosamente personal. La taza de su madre, que quedó en la casa familiar, fue una de las pocas cosas que vio cuando regresó al edificio donde ella había vivido.

«Volví para ver la casa donde vivían. Vi la taza que tanto le gustaba a mi madre», dijo Fuad.

«La ocupación israelí no distingue entre cristianos y musulmanes. Todos corremos el riesgo de ser asesinados en Gaza. No sé si seguiré con vida tras esta entrevista».

Más información: Una familia de Gaza llora la muerte de una madre y su hija cristianas

Noticia: Se espera que EE. UU. despliegue más tropas y aviones en Oriente Medio

Hace 21 horas

Se espera que EE. UU. despliegue más tropas y aviones en Israel en las próximas semanas, según informó el sitio web de noticias israelí Walla.

El informe indicaba que esto «forma parte de los preparativos para una escalada en Oriente Medio»
_____

El resumen de Ana Muñoz de la Torre. No es tanto sobre la guerra en Irán como sobre el panorama geopolítico general.

https://x.com/ana_m_delatorre/status/2106768490992447622

EUROPA ENTRA EN EL INVIERNO CON LOS DEPÓSITOS VACÍOS

LA FRACTURA DEL BLOQUE OCCIDENTAL Y EL AVANCE SILENCIOSO HACIA ASIA

Mientras en España la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol cumple más de una semana, Ceuta sigue desbordada con miles de personas desde la entrada masiva por la frontera los días 30 y 31 de Julio y el Gobierno de Sánchez está en caída libre en las encuestas, Europa entera entra en el invierno con los depósitos de gas en el nivel más bajo en quince años: Alemania guarda un 57,9% de su capacidad, Países Bajos un 60%, la media comunitaria un 71,5%, y la única tubería que podría aliviar el invierno sigue sumergida en el fondo del Báltico, a pocos metros del agua, esperando a que alguien se atreva a decir en voz alta lo que todo el mundo piensa.

Este artículo trata de analizar lo que va a pasar en los próximos meses y nadie está contando.

1. EL GAS NO ENTRA. LOS PRECIOS SUBEN SIN PARAR

Alemania, el país que ha liderado durante décadas la industria europea y lleva tres años viendo cómo desaparece, tras el bloqueo a Rusia, tiene en estos momentos el 57,9% de sus depósitos llenos, cuando debería tener tres cuartas partes de su capacidad cubiertas antes de que llegue el frío. Países Bajos, la puerta por la que entra el gas que llega en barco, está en el 60%. La media de la Unión está en el 71,5%, el registro más bajo desde 2011, y la Comisión Europea ha tenido que rebajar sus propios objetivos de llenado por ser absolutamente inalcanzables.

El gas que Europa desde hace 3 años tiene que licuarse en el Golfo de México o en Catar, cruzar el Atlántico en un barco, y regasificarse en una terminal antes de entrar en una sola casa. Cada uno de esos pasos cuesta ingentes cantidades de dinero que la UE se ahorraba cuando era Rusia quien suministrada el gas a través del Nordstream 2. El gas ruso llegaba por un gasoducto, directo, sin barco, sin terminal, sin sobrecoste. Pero Europa permitió que EEUU destruyera ese gasoducto. Por pura obediencia a Washington. Para pagar tres veces más por su gas licuado y originar una dependencia energética absoluta del país que se rompe en pedazos ante el mundo entero.
Todos los dirigentes europeos, sin excepción, estuvieron de acuerdo en inmolar al pueblo europeo por arrodillarse ante un imperio que está a punto de vivir su propia decadencia.

El precio de la electricidad está ya en 72-73 euros por megavatio-hora. Hace menos de 12 meses estaba en 32 euros y ya se consideraba una subida brutal. En estos momentos estamos pagando un 140% más por la electricidad que consumimos en nuestras casas. Y el invierno no ha empezado.

2. EL NORD STREAM: LA SALIDA QUE NADIE QUIERE ADMITIR

De los cuatro tubos del Nord Stream, tres están dañados y corroídos más allá de cualquier reparación posible. Queda uno intacto, la línea B, entero, a pocos metros del fondo del mar Báltico, y podría reactivarse en cualquier momento con unos trámites legales que nadie quiere hacer. El gobierno alemán ha encargado un informe sobre su viabilidad técnica. La ministra de Energía no ha descartado su reactivación. El Kremlin ya ha dicho que técnicamente es posible. Recientemente, el medio británico The Times publicó un análisis en el que señalaba que el gobierno alemán acabará cediendo y reabrirá el tubo, porque la presión energética va a ser demasiado fuerte para mantener la negativa.

Y sin embargo, a dos meses de entrar en un desabastecimiento de gas que va a afectar a todos los hogares de Europa, el tubo sigue ahí, oxidándose bajo el agua. Porque repararlo significaría admitir que bloquear a Rusia fue el mayor tiro en el pie que la Unión Europea podía pegarse, y ningún gobierno europeo que participó en la decisión va a reconocerlo. El tubo que evitaría lo que Europa está a punto de vivir está a metros del fondo del mar, oxidándose, mientras todos los gobiernos europeos se dedican a polarizar y dividir a la clase obrera para evitar que, cuando todo estalle, la rabia y la violencia se dirijan hacia ⬇️⬇️
Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2106768490992447622

[2/5]
ellos.

3. EL TABLERO QUE CHINA Y RUSIA YA CONTROLAN

Mientras Europa discute cuánto gas puede permitirse, China acumula el 44% de las reservas mundiales de trigo, cerca del 60% de las de maíz, más de la mitad de las de arroz, y no las suelta: las guarda para alimentar a 1.500 millones de personas sin depender de nadie en necesidades básicas. Rusia, con menos reserva pero mucho más mercado, es el primer exportador mundial de trigo con el 21,1% del total. El 82% de ese trigo va actualmente a África y a Oriente Medio. Entre los dos países controlan una parte del tablero alimentario que ninguna potencia occidental puede igualar ni discutir.

En cuanto a energías renovables, el desequilibrio es todavía mayor. China fabrica el 96% del polisilicio mundial, el 96% de las obleas, el 91% de las células y el 80% de los módulos fotovoltaicos. Sus paneles cuestan la mitad que los europeos y un tercio que los estadounidenses, y cualquier país que quiera producir su propia energía limpia sin pedirle permiso a Washington tiene que comprarle el material a Pekín.

Y esta es la situación mundial actual: el imperio lleva décadas construyendo bases militares. China lleva décadas construyendo fábricas, tecnología para la supervivencia y silos.

4. EL CIPS CRECE MIENTRAS EL SWIFT SE AGRIETA

El SWIFT sigue siendo el sistema de pagos mayoritario de la economía mundial. Sin embargo, el sistema chino CIPS está creciendo a una velocidad asombrosa al mismo tiempo que el SWIFT se debilita. Los bloqueos de EEUU a países únicamente sirven para que el comercio bilateral con China aumente cada vez más. En África, en Asia, en cada transacción que un país decide sacar del control de Washington y llevárselo a un sistema seguro. No hace falta que el CIPS reemplace al SWIFT de la noche a la mañana para que el mensaje llegue a todas las economías globales. Basta con que exista, funcione y cada nueva sanción  empuje a un país más a usarlo.

Cada vez que Washington congela activos, cada vez que corta a un banco del sistema internacional de pagos, está regalando clientes a la alternativa que ya tiene preparada el bloque que crece a su lado. El imperio sanciona para castigar, y cada sanción construye sin querer la infraestructura que en unos años lo va a sustituir.

5. EL IMPERIO QUE YA NO PUEDE PAGAR SU FACTURA

Estados Unidos supera ya los 40,2 billones de dólares de deuda pública, con un déficit que crece en 2,88 billones cada año. Esta cifra no es un número: es el tiempo que le queda al Imperio para seguir pagando por mantener la obediencia ajena. El gendarme del mundo, el que financiaba la protección, el gas subvencionado y las bases militares de medio mundo empieza a no poder pagar ni el mantenimiento de su propia deuda.

Europa lo sabe, aunque todavía no lo diga en voz alta. Mientras Washington tenía fuerza para ofrecer algo a cambio de la lealtad, el peaje se pagaba sin discutir. Pero esa fuerza se está debilitando a una velocidad que ya es imparable. Y cuando llegue el frío, el gas y la electricidad sean impagables para muchos hogares, el hambre entre en las casas, la geografía va a ganar la partida que la política lleva años aplazando. El tubo que queda en el fondo del mar, inutilizado, será cada vez más difícil de ignorar.

6. EL GIRO QUE NADIE VA A RECONOCER

El imperio no necesita reconocer sus errores para cambiar de rumbo. Lo ha hecho siempre, en silencio, reescribiendo lo que ayer era impensable con sus propios medios.

A partir del invierno, el próximo giro de discurso se irá haciendo cada vez más inevitable. Los países de la Unión Europea, de manera aislada, van a tener que acercarse a China por pura necesidad de recursos y tecnología que EEUU no puede ofrecerles. En cuanto comiencen a darse pasos en esa dirección, la necesidad de destensar las relaciones con Rusia se hará evidente. Cuando eso suceda, el relato se ajustará solo. Los medios comenzarán mostrar, poco a poco, las bondades del país que durante tres años han convertido en la mayor ⬇️⬇️

Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2106768864675495956
[3/5]
amenaza del planeta. Lo harán poco a poco, para que el ciudadano medio lo absorba de manera natural, sin preguntarse por qué Putin ayer era enemigo y hoy es un aliado. Y nadie recordará las óperas censuradas, las obras de teatro prohibidas, los libros excluidos de las universidades, los deportistas vetados de las competiciones y hasta el ridículo máximo de cambiarle el nombre a la ensaladilla rusa por el de ensaladilla ucraniana en las cartas de los bares. Cuando llegue el giro –y llegará por pura supervivencia— nadie se acordará de uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente de Europa.

7. LA GRIETA INEVITABLE EN LA UNIÓN EUROPEA

Sin embargo, este giro no ocurrirá como bloque. La Unión Europea jamás dará un giro hacia Asia con una sola voz, porque nunca ha tenido una sola voz cuando de verdad ha importado. Hungría lleva años poniendo su mirada en Moscú y Pekín, Alemania depende de energía barata de una forma que Polonia no comparte, Gran Bretaña seguirá dispuesta a arrastrarse ante EEUU todo el tiempo que humanamente pueda… Cada país reaccionará ante su propia factura, ante su propio invierno, ante su propio desgaste y, en ningún momento, habrá un consenso redactado en Bruselas.

Países Bajos ya ha bajado su objetivo de llenado del 80% al 64% para contener los precios, Alemania ha ordenado a su empresa estatal inyectar gas adicional antes del 15 de diciembre, y cada gobierno está tratando de resolver su problema por su cuenta. El proyecto de la Unión Europea nació muerto. Es cuestión de tiempo que se rompa.

Cuando esto ocurra, que la Unión Europea se resquebraje país por país no será, ni mucho menos, el fin de Europa: será el principio de que cada país recupere la soberanía de decidir su propia política energética y exterior sin que una disciplina de bloque, nacida para servir a Washington, se lo siga vetando en nombre de una unidad que nunca fue útil.

8. LO QUE NADIE ESTÁ CONTANDO

Mientras Europa entra en el invierno con los depósitos vacíos, en España la acampada de la Puerta del Sol cumple más de una semana, Ceuta sigue con miles de personas en la ciudad, y el Gobierno de Sánchez está en caída libre en las encuestas, con 107 escaños proyectados, los peores de su historia. Las protestas por la vivienda cargan contra contra los rentistas, contra el PP, contra Vox, contra Junts. Curiosamente, no cargan contra el Gobierno que tiene la herramienta para cambiar la ley y no la ha usado en 8 años. Contra quien tiene la potestad de construir vivienda pública y no lo ha hecho en dos legislaturas.

Detrás de esa acampada están el Sindicato de Inquilinas y una red que se financia desde 2017 con fondos de la European Action Coalition for the Right to Housing, y cuyos cuadros vienen en buena parte de Podemos. En los últimos días hemos visto cómo Ione Belarra e Irene Montero celebraban la acampada el 26 de septiembre como si no hubieran sido parte de este gobierno. Cómo Pablo Iglesias comparaba a Maricarmen, la inquilina desahuciada por un fondo buitre, con Rosa Parks. Cómo Alejandra Jacinto, exportavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, forma parte del equipo jurídico del sindicato.

Lo de Sol no es el 15M que parió a Podemos tres años después de nacer. Es Podemos ya dentro, con la estructura montada, y el mecanismo en marcha justo cuando el PSOE está en su punto más bajo. La rabia de los acampados en Madrid es legítima y digna. Pero, lamentablemente, está siendo canalizada desde arriba contra parte de la misma clase obrera, los propietarios con un piso en alquiler, que sobrevive bajo la lógica del mismo sistema capitalista.

Cuando las condiciones materiales de toda esa clase obrera lleguen a un punto de inflexión, la rabia de todos estallará sin ninguna contención. Justo lo que muchos llevamos tiempo esperando para que, en este país, surja la conciencia de clase y los trabajadores se unan contra un mismo objetivo.

Sin embargo, una vez más, aparece un movimiento gestionado desde fuera que redirige ⬇️⬇️
Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2106769285410341350

[4/5]
su lucha contra la otra gran parte de la clase trabajadora de este país, igualmente condicionada por las reglas del sistema capitalista en el que viven, que es, en realidad el que crea la desigualdad social, las contradicciones que surjen en dicha clase y la pérdida de conciencia colectiva.

Ante este panorama, es inevitable temer que, cuando las condiciones materiales provoquen el estallido social, la clase obrera no sea capaz de luchar unida contra el mismo enemigo, sino que acabe luchando contra sí misma, dejando el camino libre a las élites que dirigen el destino de todos si no se lo impedimos. En los próximos meses vamos a ver si somos capaces de estar a la altura del momento histórico que nos ha tocado vivir. Si lo somos, los gobiernos y las élites tendrán muy difícil llevar a cabo los recortes y restricciones de libertad feroces que planean ejecutar. Si no lo somos, nos destrozarán irremediablemente y no habrá vuelta a atrás. Ojalá estemos a la altura de las circunstancias.

Fuentes:

· Datos de llenado de depósitos de gas europeos, 30 de septiembre de 2026.
· Precio del TTF holandés, octubre de 2026.
· Declaraciones de la ministra de Energía alemana y de la Agencia Federal de Redes.
· USDA, cuota de exportación mundial de trigo, campaña 2025-26.
· Agencia Internacional de la Energía y OCDE, capacidad de fabricación fotovoltaica mundial.
· Datos de reservas mundiales de grano por país.
· Deuda pública de Estados Unidos, agosto de 2026.
· Sindicato de Inquilinas, cuentas y financiación.
· European Action Coalition for the Right to Housing, financiación.
· Podemos, declaraciones de Ione Belarra, Irene Montero, Pablo Iglesias y Alejandra Jacinto.
· Encuestas electorales, octubre de 2026.

Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2106769403899441419
[5/5]
Más artículos y ensayos sobre geopolítica mundial en mi Subst@ck. Suscríbete si quieres ser parte de este trabajo independiente para que pueda mantenerse.

https://anamunozdelatorre.substack.com
Link: https://x.com/ana_m_delatorre/status/2107035240313028773

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *