Sobre Zinoviev. José Luis Martín Ramos

José Luis Martín Ramos es historiador y miembro de Espai Marx.

Gracias Carlos por esta información. Desde luego Zinoviev ha carecido hasta ahora de una biografia importante. Veremos si la de Egge lo es. Hay aspectos que me producen un cierto recelo, como ese exceso en buscar explicaciones psicológicas o psicologista a las decisiones política, la trascendencia que se da a la supuesta volubilidad o a la condición de mujeriego, la asunción de ese calificativo infamante de «zar» de Petrogrado,…

¿Qué vió Lenin en Zinoviev? Quizás no es tan difícil de explicar; puede haber visto en él un revolucionario sincero, un compañero de exilio y clandestinidad. Para quien desconozca la fuerza de esas vivencias no valorará la importancia que tienen, la huella que dejan en las relaciones. Zinoviev nunca fue un teórico, fue un cuadro político y un publicista, orador emotivo más que profundo; por tanto, me parece que tiene poco sentido comparar a Lenin y Zinoviev desde el plano teórico. Sí tengo la impresión de que oscilaba en sus posiciones políticas; hay una gran diferencia entre el Zinoviev que en octubre de 1917 rechaza la insurrección y propugna más tarde una politica de compromiso con menches y socialistas revolucionarios en el marco de la Asamblea Constituyente y el Zinoviev que en 1924-25 asume la rectificación de la propuesta de frente único de Lenin -una propuesta unitaria, tuviera las imperfecciones que tuviera- por la fórmula del «frente único por la base», propuesta sectaria que desvirtúa por completo lo que planteaba Lenin y que procede de Arkadi Maslow y Ruth Fischer líderes del ala ultraizquierdista del KPD. Pero ese cambio no significan volubilidad; pueden significar inconsistencia teórica.

La pregusta sobre la relación Lenin-Zinoviev se puede hacer también en el sentido inverso, lo que representaba Lenin para Zinoviev, que podría ser su anclaje ante las oscilaciones.

Por otra parte, las diferencias entre uno y otro no fueron menores, como insinúa el texto, también en la época del exilio en Suiza; Zinoviev se opuso a Lenin en una cuestión no menor y fue en el rechazo a llegar a un compromiso con la «derecha de Zimmerwald», a ceder en el programa de revolución frente a la guerra.

Dos últimos apuntes. Esta frase es una babaridad histórica: «Tras haberse vuelto en contra de los soviets en verano por su moderación y su cooperación con el Gobierno provisional, Lenin se mostró cada vez más insistente en la toma del poder en nombre de los soviets cuando el radicalismo de estos se intensificó en septiembre» Lenin nunca se volvió contra los soviets y no volvió a ellos cuando se «radicalizaron»; eso da una imagen oportunista de Lenin y sobre todo falsea lo que sucedió: frente a la alternativa de un nuevo estado nacional y democrático (en sentido extenso) como proponian kadetes, menches y soc. rev., Lenin propuso un estado de clase revolucionario -en la perspectiva de la revolución mundial que había de ser socialista de la misma manera que las instituciones básicas del estado nacional era las parlamentarias, de ahí la lógica de la Asamblea Constituyente-, Lenin ve en los soviets, surgidos del propio proceso revolucionario como organismo de representación de clase -no nacional-, el embrión institucional de ese estado, por eso la consigna es «todo el poder a los soviets» frente al poder del «gobierno provisional» -nacional- surgido de las instituciones parlamentaria -la Duma- y que tiene como perspectiva el parlamentarismo; no obstante y como siempre Lenin sabe distinguir entre la formulación de una propuesta y el momento para ejecutarla -como en el el caso de la insurreción o de la autodeterminación nacional-, por lo que cuando comprueba que los soviets dominados por menches y sr no están por la labor plantea que no es el momento de ejecutar la propuesta de «todo el poder». Sí lo será cuando en los soviets se haya producido un cambio fundamental que es el avance en ellos de las posiciones bolcheviques, el liderazgo de los soviets de Petrogrado y Moscú, y otros… Lo que señala que ahora sí es posible la propuesta insurreccional y reclamar el poder para los soviets, y además es necesario antes de que la contrarrevolución, que ya está en marcha aborte el proceso. No va contra los soviets ni a favor de ellos cuando le conviene.

Un último apunte, lo que sí parece claro es que si Zinoviev no fue exactamente un dirigente mediocre, le vino muy ancho el papel que le tocó jugar al frente de la Internacional Comunista. Tenía capacidades de sobra para dirigir el partido en Petrogrado-Leningrado, no para dirigir el movimiento comunista, como quedó en evidencia en esa concesión a la ultraizquierda, que Lenin nunca habría admitido, y el «revolucionarismo» que caracterizó su gestión al frente de la IC, después de que Lenin no pudiera hacer ya de dirigente real del movimiento comunista.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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