Reseña de Los apuntes: un diario de la Revolución de los Claveles 1972-1975 (Atrapasueños, 2025), de José Saramago; edición a cargo de Antonio Molina Flores y traducción de Juan Pinilla
Para Salvador López Arnal, de su libro La destrucción de una esperanza (2010) tomo el título de este artículo.
25 de abril de 1974 (00: 21 am). En el programa Límite, de Radio Renascença, el locutor lee la primera estrofa de la canción Grándola, vila morena, del cantautor portugués José Afonso. Era la señal para el inicio de la Revolución de los Claveles. A lo largo de ese día el pueblo y las fuerzas armadas portuguesas toman las calles del país y se hacen cargo del gobierno. La dictadura portuguesa llegaba a su fin. La esperanza volvía a ponerse en marcha.
Ese día, pues, el 25 de abril de 1974 se ponía en marcha el ‘processo revolucionário em curso’ -como es conocido en la historiografía portuguesa-, que, formalmente, termina el 2 de abril de 1976, cuando la Asamblea constituyente aprobó la Constitución portuguesa actual. Ese proceso, no obstante, había terminado unos meses antes, el 25 de noviembre de 1975, cuando las fuerzas contrarrevolucionarias lideradas por Ramalho Eanes protagonizaron un golpe de Estado que puso fin a la influencia del Movimiento de las Fuerzas Armadas en el proceso revolucionario. Ese golpe supuso la destrucción de la esperanza.
Después de casi un año de gobiernos provisionales, a pesar de que los avances en la vía portuguesa al socialismo eran escasos, el 11 de marzo de 1975 tuvo lugar una tentativa de golpe de Estado liderado por el general Spínola cuya intención era frenar la acción del gobierno de Vasco; no obstante, esa tentativa de golpe aceleró la radicalización del proceso revolucionario. En ese contexto, el 14 de abril de 1975 José Saramago comenzó a colaborar con una serie de artículos en el Diario de Noticias, una institución centenaria que se ‘puso al servicio de las clases trabajadoras, al servicio del proletariado industrial y agrícola, al servicio del socialismo’, ya que, continuaba José Saramago: ’si la opción es socialista, si el socialismo portugués solo puede ser construido por las clases trabajadoras, es sobre ellas en las que el periódico se apoyará…’
Así, durante ocho meses, desde que el 14 de abril de 1975 José Saramago intervino en el debate político portugués con un artículo titulado ‘Respetarse a sí mismo’ hasta el 25 de noviembre de 1975 -día para el que José Saramago escribió el artículo ‘¿Y el socialismo?’, que no llegó a publicarse-, el Diario de Noticias se convirtió en la voz del pueblo revolucionario portugués inmerso en la grandiosa tarea de construir el socialismo en Portugal.
A lo largo de esos meses, paralelamente, con una periodicidad casi diaria, José Saramago con sus ‘Apontamentos’ (apuntes) reflexionó sobre los aciertos -pero también sobre las contradicciones- del proceso revolucionario; la acción contrarrevolucionaria de ‘los traidores, los saboteadores y los provocadores’; hechos del pasado reciente, como la ofensiva spinolista del 13 de junio de 1974 o el golpe spinolista del 28 de septiembre de 1974; el papel de la Iglesia, de pronto y por arte de magia, convertida en defensora de la democracia; el proceso de descolonización en Guiné-Bisseau (1974) y en Mozambique, Cabo Verde, Sao Tomé e Príncipe y Angola (1975); sobre el alcance y el significado de la representación política frente a la participación activa del pueblo (entendiendo que ‘las controversias en la Asamblea serán más significativas cuanta más atención presten los diputados a los acontecimientos, a lo que sucede fuera, donde está el pueblo’, como explicaba en dos artículos publicados consecutivamente); el CDS, Freitas de Amaral y la extrema derecha contrarrevolucionaria; el papel de la prensa en el proceso revolucionario; la reforma de la administración, la justicia y la policía; la custodia de los pides -policía secreta de la dictadura- en las prisiones; el papel de Portugal en la OTAN, de la que es miembro fundador, y la larga mano del imperialismo usamericano y europeo sobre los gobiernos revolucionarios; la Constitución, las nacionalizaciones y en general los detalles del proceso revolucionario, incluida una reflexión sobre el poder, que sitúa ‘en las masas trabajadoras organizadas en asambleas populares aliadas del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA); el ‘caso República’ -la ocupación de ese periódico afín a los socialistas portugueses por militantes comunistas y de extrema izquierda el 19 de mayo de 1975- y la evolución del Partido Socialista y de Mario Soares hacia un socialismo reformista contrario al proceso revolucionario, que culmino con la caída del IV gobierno provisional el 8 de agosto de 1975…; pero, sobre todo, habla de socialismo, de la necesidad de construir el socialismo y del papel protagónico del pueblo en esa tarea.
En Los apuntes (Atrapasueños, 2025), José Saramago escribe ‘un diario de la Revolución de los Claveles‘, ese es el subtítulo del libro. Un diario que José Saramago empieza esperanzado el 14 de abril de 1975, señalando el camino a seguir para construir el socialismo: la alianza pueblo-MFA, que es una alianza entre ‘el pueblo trabajador y el pueblo armado’, pero una alianza en la que el pueblo ha de trabajar duro para avanzar, para que el socialismo sea algo más que un sueño. Apenas unos mes más tarde, tras el estallido del ‘caso República’, sus apuntes empiezan a mostrar la existencia de fuertes contradicciones entre los partidos que apoyan el proceso revolucionario -ya no solo las fuerzas contrarrevolucionarias, que esas estaban identificadas, como el CDS-, sino en el seno de los partidos de izquierda… y empieza a preguntarse si no será necesario que el MFA se transforme en partido y que la provisionalidad de los gobiernos se transforme en autoridad gubernativa plena. Durante eses meses del ‘verano caliente’ empieza a mostrar dudas sobre la alianza pueblo-MFA, aunque señala que es necesaria una profunda y revolucionaria unidad popular, advierte que no está lograda y advierte: ‘un pueblo se une alrededor de una palabra, se mantiene unido en torno al interés común’…, y se pregunta qué puede llevar al pueblo a actuar contra la revolución y su propio interés en medio de esa profunda crisis abierta en el proceso revolucionario, a lo que responde: ‘la falta de acción política real, la dimisión de la autoridad, la degradación de la situación económica, la demagogia partidaria y la confusión de poderes’. Es en ese contexto en el que escribe algunos de los artículos más vibrantes: ‘Salvar la revolución’ o la ‘Carta abierta a Salvador Allende’, en la que le dice el 7 de agosto de 1975, ‘compañero Allende, esto por acá va mal. Tan mal que al comparar con el Chile de tu tiempo francamente nos asombramos de cuanto conseguiste, pues menos apoyo tenías…’ A partir de ese momento es la crisis: ‘La crisis continúa’, ya que Portugal no es una democracia burguesa en la que la substitución de un gobierno lo arregla todo; es un país socialista en construcción y la crisis no se resolverá hasta que ‘las fuerzas conservadoras sean completamente derrotadas’. A partir de octubre, con amargor, percibe que, ‘mientras estábamos entretenidos con el socialismo’, las fuerzas contrarrevolucionarias se han robustecido y empiezan a encontrar apoyo entre el pueblo, aquel pueblo del que no había duda que estaba por el socialismo… Y termina con un apunte trágico: ‘¿Y el socialismo?’ Era el 15 de noviembre de 1975.
¡La esperanza había sido masacrada!
Este texto se publicó originariamente en el número 272 de Nuestra Bandera, revista de debate político y teórico del PCE.
https://rebelion.org/la-destruccion-de-una-esperanza-diario-de-un-proceso-revolucionario/.